English for journalists

The press-conference

Reporter 1: Mr. Auden, you have written a long serie of essays about originality, how to be a good reader and what it really menas to be a scholar. So, I would like to konw what is you opinion about a work of art and how this is affected by de mass media.

Mr. Auden: Before the phenomenon of the Public appeared in society, there existed naïve art and sophisticated art which were different from each other but only in the way that two brothers are different. The Athenian court may smile at the mechanics’ play of Pyramus and Thisbe, but they recognize it as a play. Court poetry and Folk poetry were bound by the common tie that both were made by hand and both were intended to last; the crudest ballad was as custom-built as the most esoteric sonnet. The appearance of the Public and the mass media which cater to it have destroyed naïve popular art. The sophisticated “highbrow” artist survives and can still work as he did a thousand years ago, because his audience is too small to interest the mass media. But the audience of the popular artist is the majority and this the mass media must steal from him if they are not to go bankrupt. Consequently, aside from a few comedians, the only art today is “highbrow.” What the mass media offer is not popular art, but entertainment which is intended to be consumed like food, forgotten, and replaced by a new dish. This is bad for everyone; the majority lose all genuine taste of their own, and the minority become cultural snobs.

Reporter: And can you describe, briefly, how the work of an artist was before this phenomenom of the Public and the mass media appeared in society.

Auden: In our age, the mere making of a work of art is itself a political act. So long as artists exist, making what they please and think they ought to make, even if it is not terribly good, even if it appeals to only a handful of people, they remind the Management of something managers need to be reminded of, namely, that the managed are people with faces, not anonymous numbers, that Homo Laborans is also Homo Ludens.

Reporter: You have just linked art with politics, but politics can be a extremely wide issue. It's possible to circunscribe this topic?

Auden: There are two kinds of political issues, Party issues and Revolutionary issues. In a party issue, all parties are agreed as to the nature and justice of the social goal to be reached, but differ in their policies for reaching it. The existence of different parties is justified, firstly, because no party can offer irrefutable proof that its policy is the only one which will achieve the commonly desired goal and, secondly, because no social goal can be achieved without some sacrifice of individual or group interest and it is natural for each individual and social group to seek a policy which will keep its sacrifice to a minimum, to hope that, if sacrifices must be made, it would be more just if someone else made them. In a party issue, each party seeks to convince the members of its society, primarily by appealing to their reason; it marshals facts and arguments to convince others that its policy is more likely to achieve the desired goal than that of its opponents. On a party issue it is essential that passions be kept at a low temperature: effective oratory requires, of course, some appeal to the emotions of the audience, but in party politics orators should display the mock-passion of prosecuting and defending attorneys, not really lose their tempers. Outside the Chamber, the rival deputies should be able to dine in each other’s houses; fanatics have no place in party politics.
A revolutionary issue is one in which different groups within a society hold different views as to what is just. When this is the case, argument and compromise are out of the question; each group is bound to regard the other as wicked or mad or both. Every revolutionary issue is potentially a casus belli. On a revolutionary issue, an orator cannot convince his audience by appealing to their reason; he may convert some of them by awakening and appealing to their conscience, but his principal function, whether he represent the revolutionary or the counterrevolutionary group, is to abuse its passion to the point where it will give all its energies to achieving total victory for itself and total defeat for its opponents. When an issue is revolutionary, fanatics are essential.


Fuente: https://www.brainpickings.org/2018/01/11/auden-art-politics/

1989


Apenas cayó el muro que los había separado de sus compatriotas durante 28 años, cientos de jóvenes marcharon hacia Occidente -sin armas excepto por sus ideas- hasta las puertas del cuartel de la policía secreta que los había espiado, perseguido, detenido y torturado. Allí se encontraron con un agente que al ver que los manifestantes pretendían copar el edificio abandonó su puesto inmediatamente. Momentos después apareció un oficial de inteligencia, de contextura pequeña y ojos penetrantes, que les lanzó la siguiente advertencia: “Mis camaradas tienen autorización de disparar en emergencias como esta.”
Ante semejante amenaza, los civiles se dispersaron pero con la promesa de que iban a volver y así lo hicieron hasta que el cuartel capituló; mientras que aquel oficial terminó siendo presidente de una potencia mundial.

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Junio 2018.

Este texto participó de la convocatoria abierta “128 palabras desobedientes” de la Municipalidad de Berazategui.

Antorchas


Se cumplen 50 años de la invasión soviética a la ex Checoslovaquia y Radio Praga ha publicado una interesante serie de notas en las que se basa el siguiente artículo.

Alrededor de las 15 del 16 de enero de 1969, Jan Palach se prendió fuego en la Plaza Wenceslao de Praga, sufriendo quemaduras en el 80% de su cuerpo que le provocaron la muerte ese mismo día. Había nacido en 1948 en la ciudad de Vsetaty, unos 30 kilómetros al norte de la capital de la por entonces Checoslovaquia, donde su padre fue pastelero y luego obrero en una panadería industrial hasta que falleció en 1962.

Por su parte, Palach se graduó en la Escuela Superior de Economía de Praga y en el otoño de 1968 ingresó con una beca social a la Facultad de Letras de la Universidad Carolina de dicha ciudad en la que realizó cursos de Historia y Economía Política.

Técnicamente ya había culminado la denominada “Primavera de Praga” –aunque sus efectos perdurarían bastante tiempo más-, cuando el 21 de agosto de aquel año las tropas soviéticas junto a las polacas, húngaras, búlgaras y de la República Democrática de Alemania (RDA) invadieron Checoslovaquia para detener la liberación política que estaba atravesando ése país.

Las fuerzas invasoras se retiraron pocas semanas después excepto por los soviéticos, quiénes se quedaron a pesar de la resistencia de los checos y eslovacos que promovieron constantes y masivas protestas callejeras encabezadas por jóvenes universitarios.

Iban cinco meses de esa asfixiante y sangrienta ocupación cuando Palach se inmoló en la principal plaza de Praga aunque antes de morir en el quirófano aclaró que él no era un suicida.

Tras su muerte se conoció que previo a prenderse fuego, el joven había enviado una carta a varias instituciones explicando los motivos de su accionar, los cuales se basaron en que él consideraba que su país se encontraba “al borde de la desesperanza” y había que protestar para “despertar al pueblo”.

“Nuestro grupo está integrado por voluntarios que están determinados a autoinmolarse por nuestra causa. Yo tuve el honor de resultar sorteado como el número 1 y así he obtenido el derecho de escribir las primeras cartas y convertirme en la primera antorcha”, sostuvo Palach.

De acuerdo a su misiva, este grupo demandaba la “inmediata abolición de la censura” y “la prohibición de la divulgación del periódico Zprávy”, una publicación de los soviéticos que llamaba la ocupación de Checoslovaquia como una “ayuda fraterna”.

“De no cumplirse nuestras exigencias dentro de cinco días, arderán otras antorchas”, concluyó la carta de Palach firmada “Antorcha Nro.1”.

El 25 de enero de 1969 se llevó a cabo el funeral de Palach en la sede de la Universidad Carolina donde se reunió una multitud y el rector Oldrich Starý dio un discurso en el que describió el acto del joven estudiante como la “manifestación de un corazón puro, del amor supremo a la verdad, la libertad y la democracia”, y el “sacrificio máximo en aras de la nación”.


Jan Zajíc tenía 18 años,  residía en Vítkov, unos 270 kilómetros al oeste de Praga, y asistía a la Escuela Profesional de Transporte Ferroviario de la vecina ciudad de Šumperk, donde existía una guarnición soviética, lo que generaba un alto nivel de conflictividad social y político.

Como muchos otros jóvenes de su generación se sintió afectado por la muerte de Palach y una semana después del histórico funeral de aquel seguía sin poder dormir por las noches.

De acuerdo a una carta que le envió a un amigo suyo, Zajíc sentía “rabia” y los periódicos le daban “asco”, aunque la “inactividad” de la gente “indiferente y cobarde” le resultaba lo más insoportable ya que podía llegar a matar.

Este muchacho creía que debían “trabajar” por su causa ya que eran “millones” y “unidos” nadie iba a poder “resistir” su “ímpetu”; por ello, decidió convertirse en la Antorcha N° 2.

El 25 de febrero de 1969, después de haber asistido al funeral de Palach junto a sus compañeros de Šumperk y de haber participado de una huelga de hambre de estudiantes frente al  Museo Nacional, Zajíc se prendió fuego en la Plaza Wenceslao.(1)

Ese día, el joven preparó su inmolación en el patio de la casa 39, a pesar de que sus compañeros y profesores habían intentado previamente disuadirlo.

Zajíc murió en el acto y también dejó una carta dirigida a los ciudadanos checoslovacos en la que explicó que “pese” a la muerte de Palach la vida había regresado a “los viejos cauces”, él tomó la decisión “despertar su conciencia” como la segunda antorcha humana.

"No lo hago para que alguien me llore o para hacerme famoso o quizás por haberme vuelto loco. Me he decidido a hacer este acto para que Uds. se animen finalmente y se nieguen a dejarse arrastrar por un puñado de dictadores”, escribió.

Para Zajíc, aquellos que se sintieran impactados por su acto y no deseasen más víctimas debían convocar huelgas y luchar: “Quien no lucha no gana.”

“No me refiero sólo a la lucha armada ¡Que mi antorcha encienda sus corazones e ilumine su razón! ¡Que mi antorcha alumbre el camino a la Checoslovaquia libre!”, sostuvo el joven, quien había manifestado su deseo de ser sepultado en Praga, aunque las autoridades presionaron y finalmente se llevó a cabo en Vítkov, donde el 2 de marzo de 1969 asistieron ocho mil personas de todo el país.

También hubo tanques soviéticos frente a la capilla ardiente ubicada en el vestíbulo del colegio de Vitkov y a pesar de que no se produjeron incidentes, los invasores establecieron un nuevo régimen que dominaría Checoslovaquia durante veinte años más, hasta ser derrocado por la “Revolución de Terciopelo”.


(1) En la Plaza Wenceslao, a metros de la estatua del rey homónimo, se pueden observar en la actualidad las dos plaquetas colocadas en memoria de Palach y Zajíc.

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Agosto 2018.

La Guerra en la ex Yugoslavia: Bosnia-Herzegovina - Parte XIII


El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) determinó en los últimos días a través de una investigación propia que el 29 de noviembre pasado, el criminal de guerra Slobodan Praljak se suicidó en medio de la audiencia en la que lo condenaban por delitos de lesa humanidad al ingerir cianuro de potasio, el cual puede transportarse en forma de polvo y diluirse en agua y en pequeñas dosis resulta letal.
A continuación, el comunicado de prensa del TPIY difundido el 31 de diciembre pasado:

"El 1 de diciembre de 2017, el TPIY lanzó una investigación independiente sobre el fallecimiento del Sr. Slobodan Praljak, dirigido por el juez Hassan B. Jallow, presidente del Tribunal Supremo de Gambia y ex fiscal del Tribunal Penal Internacional para Rwanda y el Mecanismo Internacional Tribunales penales.
"El examen concluyó el 29 de diciembre de 2017 y fue recibido por el Secretario. Complementando la investigación holandesa en curso que tiene como objetivo identificar cualquier actividad delictiva, la revisión administrativa del juez Jallow se centra en la adecuación del marco legal y político del TPIY y en la medida en que se siguieron los procedimientos pertinentes.

"El resultado de la revisión del juez Jallow es el siguiente:
'Mi Revisión no ha revelado lagunas o fallas en el marco legal del TPIY con respecto al trato de los detenidos en la UNDU (Unidad de Detención de las Naciones Unidas) y las instalaciones del TPIY, por lo que no propongo ningún cambio a las reglas y regulaciones del TPIY. Además, el examen muestra que el marco legal fue cumplido por oficiales de la UNDU, oficiales de seguridad y otro personal del TPIY con respecto al tratamiento del Sr. Praljak. Como se establece en mis conclusiones, sin inteligencia específica (que no había ninguna), y permaneciendo dentro de los límites de las Reglas de Nelson Mandela, no hay medidas que hayan garantizado la detección del veneno en cualquier etapa. A pesar de esto, la revisión ha señalado algunas medidas que podrían tomarse para aumentar la probabilidad de detección en casos futuros.'

"Sobre este aspecto, el juez Jallow emitió recomendaciones relacionadas con los regímenes de búsqueda, incluidas las celdas de visitantes y detenidos, así como cursos de capacitación para el personal de seguridad que se compartirán con otros tribunales pertinentes. Además, recomendó la introducción de un retraso de 30 minutos para transmitir el pronunciamiento de las sentencias. "Acogiendo con beneplácito las medidas adoptadas hasta la fecha, recomendó además que se continúe brindando asistencia médica y psicológica a los detenidos de la UNDU y al personal involucrado en los acontecimientos del 29 de noviembre, según sea necesario. Por último, el juez Jallow elogió al personal de seguridad y médico del TPIY por su ejecución de la respuesta de emergencia.

"Sobre el veneno en poder del Sr. Praljak, el juez Jallow indicó:
'La sustancia tomada por el Sr. Praljak fue analizada y descubierta como cianuro de potasio. No es posible adquirir cianuro de potasio legalmente dentro de la prisión o fabricarlo ilícitamente a partir de artículos disponibles dentro de la prisión. El cianuro de potasio puede transportarse en forma de polvo o disolverse en agua. La cantidad de cianuro de potasio necesaria para componer una dosis letal es de 200-300 mg (esto equivale en tamaño a una sola tableta).'
"Y en cuanto a cómo esta sustancia pudo haber entrado en posesión del Sr. Praljak, el juez Jallow continuó:
'No es posible establecer de manera concluyente cuándo y cómo el veneno entró en posesión del Sr. Praljak. La investigación criminal en curso ante las autoridades holandesas podría arrojar luz sobre esto. Es importante señalar desde el principio que no había información disponible para el personal de la UNDU o el personal del Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia en general, lo que indica que el Sr. Praljak estaba en posesión del veneno. Si tal inteligencia hubiera estado disponible, se podrían haber tomado otras medidas intrusivas (con respecto a las búsquedas de células y del Sr. Praljak). Sin embargo, incluso si dicha inteligencia hubiera estado disponible, la naturaleza y cantidad de veneno era tal que fácilmente podría haber permanecido sin ser detectada incluso a través de las búsquedas más intrusas de personas, células y otras áreas. El pequeño tamaño del objeto, las limitaciones en las reglas sobre búsquedas intrusivas y la naturaleza del equipo de detección disponible tanto en la UNDU como en las instalaciones del TPIY contribuyeron a que sea difícil detectar el contrabando.'

"Al examinar las normas internacionales y específicas del TPIY sobre la gestión de detenidos, incluidos los registros, Jallow recordó en particular las Reglas mínimas de las Naciones Unidas para el tratamiento de los reclusos, o las Reglas de Nelson Mandela, adoptadas por unanimidad por la Asamblea General de las Naciones Unidas. que establece los estándares inalienables en el tratamiento de los presos y, en palabras del Juez Jallow, “siempre debe ser la consideración primordial en la gestión de los lugares de detención.
"Entre sus principios básicos, las Reglas de Nelson Mandela establecen que 'todos los presos serán tratados con el respeto debido a su dignidad y valor inherentes como seres humanos'. Y con respecto a las búsquedas de personas y celdas, las Reglas 50-52 del Reglamento Nelson Mandela establecen, en la parte pertinente:
"Las búsquedas se realizarán respetando la dignidad humana inherente y la privacidad del individuo que se busca, así como los principios de proporcionalidad, legalidad y necesidad.
"Las búsquedas no se utilizarán para hostigar, intimidar o inmiscuirse innecesariamente en la privacidad de un prisionero.
"Las búsquedas intrusas, incluidas las búsquedas de caderas y de la cavidad corporal, deben realizarse solo si es absolutamente necesario. Se alentará a las administraciones penitenciarias a desarrollar y utilizar alternativas apropiadas a las búsquedas intrusivas.

"En esta revisión, el juez Jallow contó con la asistencia de expertos independientes con amplia experiencia nacional e internacional en asuntos de detención y políticas y procedimientos de seguridad.
"El examen incluyó un inventario y un análisis de las normas internacionales pertinentes y específicas del TPIY sobre la detención y los procedimientos de seguridad interna relacionados con el transporte y la detención de los detenidos en los locales del TPIY. El examen incluyó además entrevistas con 23 miembros del personal del TPIY, miembros de la UNDU y oficiales de seguridad, a fin de determinar los hechos de los hechos el 29 de noviembre de 2017. También incluyó una reseña de las imágenes de video de la Dependencia y las dependencias del TPIY, incluidas las salas de audiencia, y de la documentación relativa al Sr. Praljak y los acontecimientos relevantes.
"La revisión incluyó además una visita a la UNDU y sitios en las instalaciones del TPIY, incluida la Sala 1 (donde ocurrió el suicidio) y las celdas de detención. Además, el juez Jallow recibió información sobre el progreso de la investigación criminal holandesa y se reunió con representantes de la Embajada de Croacia en La Haya.

"La revisión -ya remitido a los departamentos pertinentes de las Naciones Unidas- también hace referencia a información confidencial que incluye asuntos médicos, seguridad interna y operaciones de detención que pueden ser compartidas por otros tribunales, y material provisto de manera confidencial o actualmente sujeto a la investigación holandesa en curso."

AA
Enero de 2018

Los pasteros de diarios


Transitar, ya sea por motivos de ocio o laborales, por el barrio porteño de Puerto Madero, el más joven de la Ciudad de Buenos Aires, puede resultar una experiencia muy placentera debido a la posibilidad de disfrutar, aunque sea por unos minutos, de su moderna y lujosa infraestructura, sus amplios espacios verdes y su extrema higiene, lo que lo convierte en una especie de maqueta o sitio turístico del Primer Mundo.
De hecho, uno puede dejar estacionado su auto durante varios días en el mismo lugar y es casi nula la probabilidad de que algo malo le ocurra. Es más, se lo podría dejar sin cerrarlo con llave y no correr ningún riesgo.
Y esto se debe, en gran parte, a la presencia de los efectivos de la Prefectura Naval Argentina (PNA), de los vigiladores privados de los numerosos edificios de viviendas particulares, hoteles y diversos locales comerciales, y del funcionamiento de las cámaras de seguridad que la convierten en una zona sumamente segura.
He recorrido las calles y plazas de este barrio durante años -más de diez-, especialmente por la tarde y sin prestarle demasiada atención a algunos detalles, como la existencia de un puesto de diarios que estaba siempre cerrado cada vez que pasaba por el mismo -tal vez, debido al horario-, y sólo en los últimos días me enteré de una expresión con la que se identifica a determinados personajes que, sigilosamente, también transitan por el barrio.

El reciente fallo del juez federal Julián Ercolini en el que el ingeniero informático Diego Lagomarsino fue procesado como “partícipe necesario del homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego” del fiscal de la UFI-AMIA Alberto Nisman, cometido en enero de 2015 en el complejo Le Parc de Puerto Madero, puso de manifiesto las tareas de inteligencia que aparentemente se llevaban a cabo en torno a la figura de la víctima.
En esa resolución -de 656 páginas y a la que se puede acceder a través del Centro de Información Judicial (CIJ)-, el magistrado manifestó que si bien “no pudo ser comprobada” la “existencia de personal de los servicios de inteligencia”, en esta etapa del proceso “existen diversos elementos de prueba que abonan esta presunción”.
Una de las “particularidades” que remarcó el juez fue la del “puesto de diarios ubicado en la intersección de la calle Aimé Painé con la Av. Azucena Villaflor” -en la esquina de Le Parc- al cual se refirieron varios vecinos del lugar con precisiones “sugestivas”.
Una mujer del barrio que declaró como testigo en la causa contó que los vecinos del complejo “no querían que ese puesto de diarios estuviera allí por una cuestión estética, no lo querían en la esquina, hicieron alguna fuerza no sé si por medios legales o por Prefectura, para que no se instalara. Sin embargo pese a todo el puesto se instaló”.
Esta testigo aclaró que Le Parc ya tenía “un diariero desde que empezó el edificio” y que éste no pertenecía al puesto de diarios nuevo.
“El diariero original que no tiene puesto ni nada siguió manteniendo sus clientes. El puesto nuevo
 prácticamente no tenía clientes de Le Parc, era un puesto de diarios medio muerto. Yo pensaba siempre este hombre va a morir, no pasaba gente, nadie le compraba”, indicó la mujer.
Según este testimonio, el sospechoso puesto de diarios “estuvo abierto alrededor de un año” y que “después de lo de Nisman, a los tres meses aproximadamente, este puesto se cerró, y quedó ahí, cerrado”.
“Se me ocurrió después del hecho que podía ser alguien que lo estuviera vigilando, no lo sé, pero es lo que se me ocurrió pensar. El puesto ahora sigue allí cerrado, lo cual también me resulta raro porque es muy caro como para tenerlo ahí en desuso”, añadió.

Por su parte, otro vecino de Le Parc declaró que “siempre” le “llamó la atención” aquel puesto de diarios porque “tenía pocos diarios”.
“Si yo en vez de bajar a las 11 de la mañana, bajaba a la 1 del mediodía a comprar el diario, él ya no tenía nada”, describió el testigo que recordó al hombre que atendía el puesto como una “persona amable, simpática y sociable”, aunque nunca supo su nombre.
Respecto de este diarero, el vecino declaró que también le llamaba la atención “lo formado que estaba” ya que le resultó “una persona muy por encima de la media de lo que puede ser una persona que vende diarios, muy informado sobre todo, política, economía”.
Y remarcó que lo que más lo sorprendió fue que al día siguiente a que encontraron muerto a Nisman, él bajó “a comprar el diario y charlar con él suponiendo que él podría estar enterado de lo que había pasado, y no estaba, su puesto estaba cerrado”.
“Supuse que se habría tomado vacaciones, pero pasó el tiempo y él no aparecía y su quiosco siempre estaba cerrado, como si lo hubiesen abandonado”, sostuvo y agregó que el supuesto diarero reapareció “un día”, unos “seis meses” después del hecho: “Le pregunté qué había pasado y no recuerdo exactamente qué me dijo pero me acuerdo que me dijo algo pero al mismo tiempo no me dijo nada. Y después de ese día, desapareció, nunca más lo vi y el quiosco quedó siempre cerrado.”

Por otro lado, el juez Ercolini destacó como “otro elemento objetivo que fortalece” la hipótesis de la “vigilancia” que la Dirección General de Ordenamiento del Espacio Público del Ministerio de Ambiente y Espacio Público del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no tenía registrado “permiso alguno otorgado ni vigente en el mes de enero del 2015 para el emplazamiento y/o utilización de puesto de diario alguno ubicado en Juana Manso 1185, ni asimismo en la intersección de Azucena Villaflor y Aimé Painé”.
Finalmente, el supuesto diarero, identificado como AJZ, se presentó a declarar ante la justicia y en su testimonial, según el juez Ercolini, surgieron “diversas inconsistencias que resultan llamativas” ya que primero dijo “desconocer” a Nisman pero “a la postre sostuvo que le vendía diarios y que
 incluso recordaba el piso en el que aquél vivía”.
El supuesto diarero también dijo lo “dejaron sin suscripciones” y que por eso se fundió pero luego afirmó que, en realidad, “nunca” tuvo suscripciones.
“Tampoco debe perderse de vista que las explicaciones que dio en torno a la forma en la que adquiría los diarios a través de un amigo apodado 'Cacho' que supuestamente luego revendía, cuando en realidad después dijo que las ventas eran casi nulas, refuerzan la idea del extraño funcionamiento que tenía ese local de periódicos y revistas estratégicamente ubicado”, afirmó el magistrado en su resolución.
De hecho, a partir de estas vacilaciones y reticencias de parte de AJZ, la fiscalía suspendió la declaración testimonial del supuesto diarero y secuestró su teléfono celular para investigar la posible comisión de algún delito.

La principal hipótesis del juez Ercolini es que el potencial personal de inteligencia en cuestión pertenecía a la PNA, fuerza federal que tiene jurisdicción en todo Puerto Madero, como en cualquier otra zona costera del país.
En ese sentido, un marinero que oficiaba como adicional dentro de Le Parc, declaró que el sábado 17 de enero de 2015 -la noche del día siguiente Nisman fue hallado muerto de un balazo en la cabeza dentro del baño de su departamento- él prestó funciones entre las 7 y las 19, y que en ese lapso “advirtió la presencia de un efectivo integrante de la brigada de inteligencia del destacamento Puerto Madero de Prefectura Naval Argentina sentado en un banco en el Boulevard frente al complejo en cuestión, cuyo nombre no recuerda, estaba vestida con ropas de civil”.
Este testigo dijo que ésa fue la única vez que vio personal de la Brigada de Inteligencia en el lugar, que creía que estuvo allí por media hora y que no le preguntó el motivo de su presencia porque “a esta persona lo ve habitualmente en el destacamento”.
En tanto, un prefecto que se encontraba asignado a la guardia externa de vigilancia de la víctima, declaró que “tenía entendido que el jefe reforzó la seguridad con personal de inteligencia que no vestía el uniforme”.
“Quizás caminaban por mi lado y yo no lo sabía”, declaró el prefecto que aclaró que él supo de esto “por versiones de todos los compañeros que hablaban de la denuncia del doctor Nisman”. (N. de R.: el fiscal había denunciado a la ex presidenta de la Nación, Cristian Frnández, y otros funcionarios y allegados a su gobierno por el encubrimiento del atentado a la AMIA en 1994).
Y luego continuó: “Desconozco donde ellos tienen su oficina para trabajar. Porque ellos dependen directamente del jefe, con nosotros prácticamente no tienen relación.”
“En una ocasión posterior a la denuncia, cuando entré a Le Parc, personal de adicional que estaba ahí en ese momento me indicó una persona de civil que era de  inteligencia, me dijo, mirá el que está allá, casi en el boulevard, son los de inteligencia que mandan por la cuestión de la denuncia”, declaró el prefecto y detalló que “esto tiene que haber sido el sábado 17, casi a las 22”.
Si bien coincidió con el supuesto agente de inteligencia que dijo haber visto el marinero, la descripción de esa persona no fue la misma ya que el prefecto dijo que era “flaco” y de “tez blanca”, y el otro había dicho que tenía la piel “oscura” y era “gordito".
Sin embargo, ambos testigos sí coincidieron en que esa persona tenía el pelo oscuro y prendas de vestir del mismo tono.
Un detalle que agregó el prefecto es que él vio que esta persona llevaba un aparato de radio ya que “se escuchaba el chillido de un Nextel”.
“Iba caminando por Azucena Villaflor, entonces yo le miré, él me miró, yo levanté la mano para saludarlo y él le contestó el saludo”, recordó.
Y por último declaró que el personal adicional que realizaba la guardia de 22 a 6 le dijo que la primera vez que vieron a un supuesto servicio de inteligencia había sido el 14 de enero, jornada en la que Nisman presentó su denuncia formal por el encubrimiento del atentado a la AMIA y cinco días antes de comparecer ante el Congreso para informar a los legisladores.

Mientras que desde la Dirección de Inteligencia Criminal de la PNA y del Servicio de Seguridad de Puerto Madero negaron ante la justicia la existencia de una consigna de personal de civil y/o inteligencia respecto a Nisman y/o el complejo Le Parc, y explicaron que “los agentes de ese tenor recorren toda la jurisdicción”.
En ese sentido, el juez Ercolini destacó que el mencionado prefecto que declaró como testigo dijo que las personas como la que apuntó eran conocidas como “Pasteros” y que éstos realizaban un curso básico a diferencia de los que efectuaba el resto del personal de inteligencia que duraba aproximadamente de un año.
“En la guardia creo que ni figuran”, relató el prefecto y agregó: “Si existe un registro de los Pasteros lo tiene el jefe (...) no sé exactamente si están regulados de la misma forma que los de inteligencia que hicieron el curso completo.”
Por ello es que el magistrado concluyó en que este personal figuraba en registros diferentes a los aportados por la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal de PNA.

En definitiva, para el juez de la causa quedó acreditado que, más allá de todo lo que rodeó -en el más amplio sentido de la palabra- la escena del crimen, Lagomarsino, quien en 2006 había sido presentado a Nisman por un tal "Moro" -agente de inteligencia del Ejército o la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA)- aportó el arma homicida a el o los autores materiales del hecho que luego de disparar contra el fiscal intentaron simular un suicidio con el aporte de cuatro policías federales afectados a la custodia de la víctima y que quedaron procesados por "encubrimiento" e "incumplimiento de los deberes de funcionario público".
Y si bien el perito en Informática siempre se declaró inocente, reconoció ante la justicia que "Moro" fue quien lo había aleccionado sobre cómo manipular el arma, la cual él mismo entregó al propio Nisman la tarde del sábado 17 de enero, cuando se presentó en el departamento del fiscal a pedido de éste, quien estaba seriamente amenazado hacía bastante tiempo.


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Enero 2017

La Guerra en la ex Yugoslavia: Bosnia-Herzegovina - Parte XII


Slobodan Prajlak, nacido el 2 de enero de 1945 en la ciudad bosnia de Ĉapljina, fue miembro del Ministerio de Defensa de Croacia y comandante en jefe del Consejo de Defensa Croata (CDC) durante la guerra en la ex Yugoslavia.

En abril de 2004 se entregó por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante ese conflicto bélico ny en septiembre de 2013 lo condenaron a 20 años de prisión.

Por ese mismo caso, también fueron sentenciados a 25 años de cárcel Jadranko Prlić, presidente del CDC y Primer Ministro de la República Croata de Bosnia y Herzegovina; Bruno Stojic, jefe del Departamento de Defensa del CDC; Milivoj Petkovic, otro comandante en jefe del CDC -ambos recibieron la misma pena que Prajlak- y otros dos miembros de la Policía Militar del CDC que fueron condenados a penas de 16 y 10 años de prisión.

Según el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), en julio de 1993, los enfrentamientos estallaron entre las fuerzas del CDC y los miembros del ejército bosnio musulmán que actuaba en la región central de Bosnia. Entre ese mes y septiembre del mismo año, las fuerzas de la CDC expulsaron a miles de civiles de los enclaves musulmanes a otros territorios bajo dominio bosnio. Las autoridades del CDC utilizaron también centros de detención como las prisiones militares Dretelj y Gabela.

A menudo, los detenidos fueron alojados en condiciones inhumanas y de hacinamiento, y eventualmente algunos de ellos fueron asesinados mientras se encontraban bajo custodia. Además, en el primero de los centros también alojaron a prisioneros serbios.

Respecto de Prajlak, éste tenía conocimiento de que las fuerzas de la CDC estaban deteniendo a la población musulmana de Prozor y también de los crímenes que se cometerían en el municipio de Mostar; en especial, los asesinatos, la destrucción de edificios como las mezquitas y el Puente Viejo, y el ataque contra miembros de organizaciones internacionales. Para la justicia, el comandante en jefe facilitó el asesinato de musulmanes que no pertenecían a ninguna fuerza armada y la destrucción de propiedades en Stupni Do en octubre de 1993; y no hizo ningún esfuerzo serio para evitar los crímenes de guerra cometidos por las fuerzas de la CDC.

Prajlak siempre se declaró inocente, por lo que su defensa apeló la sentencia, cuestión que fue tratada hoy por el TPIY.

“Durante el pronunciamiento público de la sentencia de apelación, el Tribunal confirmó confirmó la sentencia del Sr. Praljak de 20 años de prisión. Inmediatamente después, el Sr. Praljak bebió un líquido mientras estaba en la corte, y rápidamente cayó enfermo”, indicó el TPIY en un comunicado de prensa difundido esta tarde en su página web (www.icty.org).

Según el informe oficial, Parjlak “fue asistido de inmediato por el personal médico del TPIY” al tiempo que “se convocó a una ambulancia”, tras lo cual, “fue trasladado a un hospital cercano (en La haya) para recibir asistencia médica adicional” y donde finalmente murió.

El comunicado añadió que a pedido del tribunal, “las autoridades holandesas han iniciado una investigación independiente” de lo ocurrido.





Miércoles 29 de noviembre de 2017.

La Guerra en la ex Yugoslavia: Bosnia-Herzegovina - Parte XI


Ratko Mladić, ex Comandante del Estado Mayor del Ejército de los Serbios de Bosnia (ESB) fue condenado hoy a prisión perpetua por genocidio, crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos, entre otros graves delitos cometidos durante la guerra de la ex Yugoslavia desde 1992 y 1995.
Así lo resolvió la sala Primera del Tribunal Internacional Penal para la ex Yugoslavia (TIPY), quien le atribuyó al ex líder militar serbio un rol preponderante en la masacre de Srebrenica, perpetrada a fines del conflicto armado en Bosnia y Herzegovina.
También lo condenaron por persecución, exterminio, asesinato, deportación y actos inhumanos contra civiles en Sarajevo y por la toma de rehenes de personal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para obligar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a detener ataques aéreos contra objetivos serbios de Bosnia.
“Las circunstancias fueron brutales; aquellos que intentaron defender sus hogares se encontraron con una fuerza despiadada. Hubo ejecuciones en masa y algunas víctimas sucumbieron después de ser golpeadas. Muchos de los perpetradores que habían capturado a los musulmanes bosnios mostraban poco o ningún respeto por la vida o la dignidad humana”, afirmó el juez holandés Alphons Orie, presidente del tribunal integrado por Bakone Justice Moloto (Sudáfrica) y Christoph Flügge (Alemania).
Según los jueces, Mladić jugó un papel decisivo en la comisión de estos crímenes y “contribuyó significativamente a la consecución del objetivo común de expulsar permanentemente a musulmanes y croatas del territorio reclamado por los serbios en Bosnia y Herzegovina”.
En un fallo por mayoría, los jueces determinaron que entre mayo de 1992 y noviembre de 1995, Mladić contribuyó significativamente a establecer y llevar a cabo una campaña de francotiradores y bombardeos destinada a difundir el terror entre la población civil de Sarajevo.
Durante este período, sus fuerzas atacaron a diario y deliberadamente a la población civil, a menudo en lugares que tenían poco o ningún valor militar, lo que provocó la muerte y lesiones de miles de ciudadanos.
Para el juez Orie, a los habitantes de Sarajevo “se los obligó a vivir en un estado de constante angustia”  y “cada vez que ellos o sus seres queridos dejaban sus hogares, se preguntaban si serían atacados por francotiradores o fuego de artillería”.
Respecto a la toma de rehenes, entre el 25 de mayo y el 24 de junio de 1995, las fuerzas serbias de Bosnia detuvieron a personal de la ONU y lo trasladaron a diversos sitios de poca importancia militar donde las víctimas fueron encadenadas o esposadas, a veces a punta de pistola.
Previamente, en marzo de ese mismo año, Mladić firmó órdenes para una operación estratégica contra el enclave de Srebrenica con la intención de vaciarlo de su población bosnia musulmana y convertir el territorio serbio.
Las fuerzas serbias finalmente ingresaron a dicho territorio el 11 de julio de 1995, cuando mujeres, niños y musulmanes bosnios fueron sacados a la fuerza de allí y llevados a distintas bases donde los ejecutaron.
La sentencia conocida hoy en la ciudad holandesa de La Haya, puede ser apelada por la defensa del ex líder militar serbio y la cuestión será tratada por Mecanismo Residual Internacional de Tribunales Penales.
El juicio comenzó el 16 de mayo de 2012, casi un año después de la captura del ahora condenado, y se llevaron a cabo 530 audiencias, en las que declararon 592 testigos y se exhibieron 10 mil pruebas que sirvieron para acreditar la comisión de 2 mil hechos adjudicados.
Desde su creación en 1993, el TIPY ha condenado a 155 personas por graves violaciones a los derechos humanos cometidas en la ex Yugoslavia entre 1991 y 2001, y actualmente tiene en curso sendos procedimientos para otros seis acusados.
Por su parte, Mladić nació el 12 de marzo de 1942 en el municipio bosnio de Kalinovik y fue entrenado en la academia militar del Ejército Popular Yugoslavo (EPY) en Belgrado. En 1991, fue nombrado Comandante del Noveno Cuerpo del EPY en Knin, Croacia. Luego, el 12 de mayo de 1992 fue nombrado Comandante del Estado Mayor de la ESB y estuvo a cargo del mismo durante todo el conflicto bélico.
El 24 de julio de 1995, Mladić fue acusado por el TIPY y permaneció prófugo hasta el 26 de mayo de 2011, cuando finalmente lo detuvieron en el norte de Serbia.
Y al igual que a Mladić, el TIPY condenó a otros ex líderes militares serbios por los crímenes cometidos en Bosnia y Herzegovina como Radovan Karadžić, Momčilo Krajisnik y Biljana Plavšić.

Fuente: http://www.icty.org/