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Las comparaciones no tienen por qué ser odiosas

Uno, el más joven de los dos, roza la perfección, tanto dentro como fuera de una cancha de fútbol. Es un ejemplo que despierta admiración y respeto entre propios y extraños.

El otro era un genio con defectos, un artista un poco loco y rebelde; quien, como un imán, generaba atracción pura, para lo bueno y también lo malo. Por eso trascendió el deporte y todavía lo hace.

El primero, de perfil bajo y algo tímido, es el mejor de todos los tiempos. El segundo, el más grande de la historia.

Y siendo de distintas generaciones y épocas, ambos se cruzaron en un mismo camino para que podamos disfrutarlos a los dos, sin la necesidad de elegir a uno sobre el otro.



AA
Diciembre 2022



En la cima III


1974-1984: ¿La segunda mejor era del tenis?
Los reinados de Borg, Connors y McEnroe.

-Australia
1974 Connors
1975 Newcombe
1976 Edmondson
1977 Tanner
1977 Gerulaitis
1978 Vilas
1979 Vilas
1980 Teacher
1981 Kriek
1982 Kriek
1983 Wilander
1984 Wilander
(Connors 1)

-Roland Garros
1974 Borg
1975 Borg
1976 Panatta
1977 Vilas
1978 Borg
1979 Borg
1980 Borg
1981 Borg
1982 Wilander
1983 Noah
1984 Lendl
(Borg 6)

-Wimbledon
1974 Connors
1975 Ashe
1976 Borg
1977 Borg
1978 Borg
1979 Borg
1980 Borg
1981 McEnroe
1982 Connors
1983 McEnroe
1984 McEnroe
(Borg 5, McEnroe 3 y Connors 2)

US Open
1974 Connors
1975 Orantes
1976 Connors
1977 Vilas
1978 Connors
1979 McEnroe
1980 McEnroe
1981 McEnroe
1982 Connors
1983 Connors
1984 McEnroe
(Connors 5 y McEnroe 4)

Borg obtuvo 11 (en dos superficies), Connors 8 (en tres superficies) y McEnroe 7 (en dos superficies)
Total: 26 Grand Slams sobre 44 (59%) desde el primer título grande de Connors (74´) hasta el prematuro retiro de Borg (84´).
Por su parte, Connors y McEnroe jugaron hasta los 90´, aunque nunca volvieron a ganar uno de estos torneos.
En tanto, Vilas obtuvo 4 (en tres superficies distintas) y Wilander 3 (en dos superficies distintas). Ambos triunfaron en Australia más que Borg, Connors y McEnroe juntos.


1985-2003: La tercera era podría decirse que comenzó con los duelos entre Wilander y Lendl, y luego entre Becker y Edberg; en tanto que el inicio de una cuarta era se superpuso con el final de la anterior con la irrupción de Sampras y Agassi, y concluyó con la aparición de Federer.

-Australia
1985 Edberg
1986 No se disputó.
1987 Edberg
1988 Wilander
1989 Lendl
1990 Lendl
1991 Becker
1992 Courier
1993 Courier
1994 Sampras
1995 Agassi
1996 Becker
1997 Sampras
1998 Korda
1999 Kafelnikov
2000 Agassi
2001 Agassi
2002 Johansson
2003 Agassi
(Agassi 4, Edberg, Lendl, Becker y Sampras 2; Wilander 1)

Roland Garros
1985 Wilander
1986 Lendl
1987 Lendl
1988 Wilander
1989 Chang
1990 Gómez
1991 Courier
1992 Courier
1993 Bruguera
1994 Bruguera
1995 Muster
1996 Káfelnikov
1997 Kuerten
1998 Moyá
1999 Agassi
2000 Kuerten
2001 Kuerten
2002 Costa
2003 Ferrero
(Lendl  y Wilander 2; Agassi 1).

Wimbledon
1985 Becker
1986 Becker
1987 Cash
1988 Edberg
1989 Becker
1990 Edberg
1991 Stich
1992 Agassi
1993 Sampras
1994 Sampras
1995 Sampras
1996 Krajicek
1997 Sampras
1998 Sampras
1999 Sampras
2000 Sampras
2001 Ivanišević
2002 Hewitt
2003 Federer
(Sampras 7, Becker 3, Edberg 2 y Agassi 1)

US Open
1985 Lendl
1986 Lendl
1987 Lendl
1988 Wilander
1989 Becker
1990 Sampras
1991 Edberg
1992 Edberg
1993 Sampras
1994 Agassi
1995 Sampras
1996 Sampras
1997 Rafter
1998 Rafter
1999 Agassi
2000 Safin
2001 Hewitt
2002 Sampras
2003 Roddick
(Sampras 5, Lendl 3, Agassi y Edberg 2, Becker y Wilander 1)

Wilander obtuvo 4 de sus 7 Grand Slams en este período, aunque cabe aclarar que su carrera comenzó en 1981, en el tramo final de los reinados de Borg, Connors y McEnroe, y se retiró en 1996.
Algo similar ocurrió con Lendl, quien inició su carrera en 1978 y la culminó en 1994. En total, ganó 8 torneos grandes, 1 de ellos en la era Borg-Connors-McEnroe.
Mientras que la paridad entre Edberg y Becker es asombrosa: ambos ganaron 6 Grand Slams cada uno entre 1985 y 1996.
Por último, Sampras 14 torneos grandes en tres superficies distintas; al tiempo que Agassi 8 en las 4 superficies, siendo el primer tenista de la era abierta en lograrlo en 1999.
Sampras 14; Agassi 8; Lendl 7, Edberg y Becker 6; y Wilander 4. Total: 45 sobre 75 (60%)

Desde 1974 hasta 2003, todos los tenistas destacados fueron número 1 del mundo, excepto por Vilas, quien debió haberlo sido en 1977, cuando ganó 2 de sus 4 títulos.


AA
Enero 2019

En la cima II


2004-2018: La era de Federer, Nadal y Djokovic, ¿la mejor de la historia del tenis?

Australia
2004 Federer
2005 Safin
2006 Federer
2007 Federer
2008 Djokovic
2009 Nadal
2010 Federer
2011 Djokovic
2012 Djokovic
2013 Djokovic
2014 Wawrinka
2015 Djokovic
2016 Djokovic
2017 Federer
2018 Federer
(Federer y Djokovic 6, Nadal, Wawrinka y Safin 1)

Roland Garros
2004 Gaudio
2005 Nadal
2006 Nadal
2007 Nadal
2008 Nadal
2009 Federer
2010 Nadal
2011 Nadal
2012 Nadal
2013 Nadal
2014 Nadal
2015 Wawrinka
2016 Djokovic
2017 Nadal
2018 Nadal
(Nadal 11, Federer, Djokovic, Wawrinka y Gaudio 1)

Wimbledon
2004 Federer
2005 Federer
2006 Federer
2007 Federer
2008 Nadal
2009 Federer
2010 Nadal
2011 Djokovic
2012 Federer
2013 Murray
2014 Djokovic
2015 Djokovic
2016 Murray
2017 Federer
2018 Djokovic
(Federer 8 -1 en 2003-, Djokovic 4, Nadal y Murray 2)

US OPEN
2004 Federer
2005 Federer
2006 Federer
2007 Federer
2008 Federer
2009 Del Potro
2010 Nadal
2011 Djokovic
2012 Murray
2013 Nadal
2014 Čilić
2015 Djokovic
2016 Wawrinka
2017 Nadal
2018 Djokovic
(Federer 5, Nadal y Djokovic 3, Wawrinka, Murray, Cilic, Del Potro 1)

Federer, Nadal y Djokovic ganaron 50 de los últimos 60 Grand Slams (83%). De los restantes 10, Murray y Wawrinka ganaron 6; y Del Potro, Gaudio, Cilic y Safin ganaron 1 cada uno, aunque el ruso había ganado su primero en 2000.
A estos habría que sumarles los otros grandes títulos que puede obtener un tenista como el Torneo de Maestros, la Copa Davis y los Juegos Olímpicos. [1]
Salvo Gaudio, todos los tenistas destacados ganaron esos torneos.
En tanto, cabe destacar que tanto Murray como Safin llegaron a ser número 1 del mundo como Federer, Nadal y Djokovic.

¿Se podría decir que los primeros tres jugadores son de otra Galaxia, que Murray y Wawrinka fueron los mejores entre los tenistas de la Tierra y que los otros cuatro lograron una proeza al poder entrar a este selecto grupo de ganadores?

Personalmente, respondo a las dos preguntas planteadas.


En la cima


El 2018 fue un año mundialista y como ocurre cada cuatro años, en Argentina esto encendió la pasión por el fútbol. Y a esto se le sumó, ni más ni menos, una accidentada, polémica e histórica final de Copa Libertadores en la que River derrotó a Boca, por lo que los sentimientos en torno al deporte más popular de dicho país volaron por el aire, casi literalmente.

Ya un poco más baja la espuma de semejante efervescencia, y mientras los más fanáticos todavía protagonizan encendidos debates considerados por ellos mismos como parte del “folclore”, ¿por qué no referirse a aquellos profesionales que pertenecen al selecto grupo de jugadores que en un mismo calendario se consagraron campeones del mundo tanto con su selección nacional como su club?

Se podría comenzar por el caso más reciente pero mejor hacerlo como en los libros de historia: de atrás hacia adelante.

La primera referencia nos transporta a 1962, cuando el 17 de junio se disputó la final de la Copa del Mundo de Chile en el Estadio Nacional de la capital de ese país sudamericano entre Brasil y Checoslovaquia, dos equipos que ya habían empatado 0-0 en la fase de grupos.

Brasil era el gran favorito y formó con Gilmar; Djalma Santos, el capitán Mauro Ramos, Zózimo y Nilton Santos; Garrincha, Zito y Didí; Amarildo, Vavá y Zagallo; mientras que el entrenador fue Aymoré Moreira.

El gran ausente fue, sin dudas, Pelé, quien se había lesionado en el segundo cotejo del torneo, justamente antes los checoslovacos.

Por entonces, Pelé era la figura del Santos, equipo paulista que también integraban sus compañeros de selección Gilmar, Mauro Ramos y Zito, y que tras el Mundial se consagraría campeón de la Copa Libertadores ante Peñarol de Uruguay.

A pesar de la falta de O´Rei, Brasil se impuso 3-1 ante Checoslovaquia –el 2-1 lo marcó Zito- y conquistó su segundo título mundial.

Casi tres meses después de esa consagración, con Pelé ya recuperado, el Santos disputó la Final Intercontinental ante el Benfica de Portugal, que contaba con Eusebio como figura: fue 3-2 en Brasil y 5-2 en Lisboa, con cinco tantos en total de O´Rei.

En esos encuentros también jugaron Gilmar, Mauro Ramos y Zito, quienes junto a Pelé fueron los primeros profesionales en obtener en un mismo año los dos títulos más importantes a los que puede acceder un futbolista. Además, cabe incluir en esta lista a Coutinho, Pepe y Mengalvio, otros tres jugadores de Santos que vencieron a Peñarol y Benfica pero no disputaron minutos en Chile, el segundo de ellos por lesión, aunque formaron parte del plantel campeón.

Estos tres últimos fueron indiscutidas figuras del denominado “Santos de Pelé” y, de hecho, Coutinho y Pepe marcaron goles tanto ante los uruguayos como los portugueses, por lo que podría decirse que este grupo de jugadores de Brasil fue una verdadera constelación de estrellas.

Pasaron 20 temporadas para que un nuevo grupo de jugadores de un mismo club coincidieran en una selección nacional campeona del mundo. El 29 de junio de 1986, el arquero Nery Pumpido, el defensor Oscar Ruggeri y el volante Héctor Enrique levantaron el trofeo FIFA en el Estadio Azteca de México DF luego de que la Argentina del inigualable Diego Maradona, y con ellos en cancha, venció 3-2 a Alemania Federal en la final del mundial.

Estos tres jugadores pertenecían a River, que en octubre de aquel año obtendría su primera Libertadores ante América de Cali, de Colombia. Y tanto Pumpido como Ruggeri y Enrique jugaron los dos cotejos definitorios: 2-1 de visitante y 1-0 en Argentina.

Y en diciembre del ´86 repitieron un triunfo por 1-0 ante el Steaua Bucarest, de Rumania, en Tokio, por la Copa Intercontinental, emulando la doble hazaña de los jugadores del Santos del 62´. 

Recién se volvió a repetir este tremendo logro en 2002, cuando el defensor Roberto Carlos y el delantero Ronaldo levantaron el 30 de junio la Copa del Mundo luego de que la selección de Brasil venció 2-0 a Alemania en el Estadio Nacional de Yokohama, en Japón, con el aporte de ellos dos y otros cracks como Rivaldo, Ronaldinho y el capitán Cafú, entre tantos otros que formaron parte de aquel equipo que obtuvo el quinto campeonato para su país.

Mientras que el 3 de diciembre del mismo año, tanto el lateral izquierdo como el enorme goleador volvieron a consagrarse como los mejores del mundo, esta vez, cuando su Real Madrid español le ganó 2-0 a Olimpia de Paraguay en el mismo estadio japonés, donde Ronaldo –quien no había disputado la Copa de Campeones de esa temporada- se despachó con dos goles a los germanos y uno ante los paraguayos.

Pasaron dos mundiales (2006 y 2010) y hubo que esperar hasta el 2014 para que un futbolista llegase a la cima del fútbol dos veces en la misma temporada y fue el caso de los volantes alemanes Toni Kroos y Sami Khedira.

El primero de ellos había arrancado el año en el Bayern Munich de su país y luego pasó al Real Madrid en el que ya jugaba Khedira, quien había sido titular en la final de la Copa de Campeones de Europa en el triunfo 4-1 ante Atlético de la misma ciudad.

Ambos disputaron el Mundial de Brasil y mientras que Kroos jugó el 13 de julio la final en la que Alemania venció a la Argentina de Lionel Messi por 1-0, Khedira tuvo que ver el cotejo definitorio desde el banco, aunque en ese torneo había jugado cuatro partidos y convertido un gol.

Y lo mismo ocurrió el 20 de diciembre cuando Real Madrid venció 2-0 a San Lorenzo de Argentina en la final del Mundial de Clubes que se disputó en Marruecos y lo hizo con Kroos en cancha y Khedira –quien sí había jugado la semifinal del certamen- en el banco de suplentes, lo que no impidió, claro está, que se colgase la medalla dorada y alzase el trofeo de campeón junto al resto de sus compañeros.

Ahora sí veamos el caso más reciente, el del defensor francés Raphael Varane, quien llegó al Mundial de Rusia 2018 como titular en el Real Madrid y en la selección de su país.

En el campeonato mundial disputó los 7 partidos e hizo un gol, mientras que en el torneo internacional de clubes jugó tanto la semifinal como el cotejo decisivo –ya lo había hecho en 2016 y 2017 como el alemán Kroos- y se alzó con los dos trofeos.

Sería demasiado extenso repasar el palmarés de cada una de las figuras citadas y si bien algunos pueden discutir quién sería el más grande de la historia, estos dos títulos, el Mundial selecciones nacionales, por un lado, y el de equipos, por el otro, demuestran claramente quiénes son los mejores.

Cualquiera puede salir campeón una vez, pero sólo los elegidos lo repiten en un mismo período y en distintas circunstancias, aunque absolutamente nadie lo puede lograr solo, sino que debe estar siempre rodeado de un buen equipo como en todo deporte de conjunto, ya sea profesional o amateur. 


AA
Diciembre 2018

Deportes en el recuerdo - Parte XX


Resumen del torneo

Posiciones finales:
1- River 41 Puntos.
2- Colón 35 (+8)
3- Newell´s 35 (+3)
4- Independiente 34
5- Vélez 32
6- San Lorenzo 30
7- Racing 27
8- Platense 26
9- Boca 25
10- Ferro 24 (+2)
11- Lanús 24 (+1)
12- Unión 24 (-5)
13- Gimnasia LP. 23
14- Huracán PP. 22
15- Huracán C. 21
16- Estudiantes 19 (-4)
17- Español 19 (-6)
18- Central 18
19- Banfield 16
20- Gimnasia J. 14

Goleadores:
1- Martínez (Boca) 15
2- Calderón (Indep.) 12
3- Francescoli (River) 12
4- Lujambio (Huracán C.) 11
5- Palermo (Estudiantes) 9
6- Giménez (Newell´s ) 9
7- Biaggio (San Lorenzo) 8
8- Castillo (Colón) 8
9- Aquino (Colón) 8
10- Di Carlo (Platense) 8

Equipo ideal:
1- Campagnuolo (Español)
2- Ricardo Rocha (Newell´s )
3- Cardozo (Vélez)
4- Ibarra (Colón)
5- Galleto (San Lorenzo)
6- Berizzo (River)
7- Castillo (Colón)
8- Saralegui (Colón)
9- Francescoli (River)
10- Morales (Independiente)
11- Berti (River)
DT: Ferraro (Colón)

Los más y los menos:
- El equipo con más triunfos. River, con 12.
- El equipo con menos derrotas: River y Colón con 2 cada uno.
- El equipo más goleador: Independiente, con 38 tantos.
- El equipo menos goleador: Español, con 19 tantos.
- La valla menos vencida: Vélez, con 18 goles.
- La valla más goleada: Unión, con 36 tantos. 

Equipo por equipo:
- River: Sin dudas, el mejor. Fue el que ganó más puntos y partidos, y siempre intentó jugar bien.
- Colón: El más regular. Tuvo un rendimiento parejo durante todo el torneo y apostó siempre al buen trato de pelota.
- Newell´s: Con limitaciones pero bien trabajado por Zanabria. Le faltó experiencia y actitud ganadora en los momentos claves.
- Independiente: Arrancó mal, luego tuvo una racha ganadora espectacular y decayó en el final. Se vio afectado por la partida de Menotti, Morales y Calderón.
- Vélez: Le dio más importancia a la Libertadores pero en el torneo local peleó hasta el final con sus mejores armas: Solidez y buen juego.
- San Lorenzo: Arrancó de manera brillante y luego de una racha de derrotas no se pudo recuperar.
- Racing: Puso lo de siempre, garra y sacrificio, pero no le alcanzó. Su prioridad fue la copa.
- Platense: Ganó muchos partidos y perdió pocos, lo que le permitió subir en la tabla y alejarse del descenso.
- Boca: Muy irregular. Alternó buenas y malas. Atacó bien y defendió mal.
- Ferro: Teniendo en cuenta su plantel limitado hizo un gran campeonato. Perdió pocos partidos y tuvo altos rendimientos, como el del uruguayo López.
- Lanús: Nunca pudo recuperar el rendimiento que había tenido en el Torneo Apertura. Sus individualidades recién aparecieron sobre el final.
- Unión: Se propuso salvarse del descenso y lo logró. Tuvo un rendimiento parejo salvo en el último tramo del torneo.
- Gimnasia LP.: Irregular. Muy afectado por las constantes lesiones de sus jugadores claves.
- Huracán PP.: Tuvo un torneo flojo. Sólo en el final cuando los pibes fueron tomando confianza jugó mejor y ganó varios partidos. Tiene futuro.
- Huracán C.: No tuvo un plantel competitivo. No estuvo a la altura y se fue al descenso.
- Estudiantes: Le hizo buenos partidos a los equipos grandes pero no tuvo recambio. Muy poco.
- Español: Con un plantel corto luchó para salvarse del descenso y lo logró. Objetivo cumplido.
- Central: Decepcionó a todos. Parecía un gran candidato pero se cayó rápidamente. También sufrió lesiones en sus jugadores más importantes.
- Banfield: Perdió muchos partidos rápidamente y así se condenó al descenso de entrada. En el final, ya sin presiones, ganó varios partidos.
- Gimnasia de Jujuy: De local le hizo fuerza a los grandes pero el resto del torneo fue muy malo.


AA
Agosto 1997.


Deportes en el recuerdo - Parte XIX


Decimonovena fecha

El campeón ya se había consagrado y los dos descensos estaban definidos, por lo que en esta última fecha sólo restaba saber qué equipo iba a acompañar a River a la Copa Libertadores. El que más posibilidades tenía de lograrlo era Independiente que con un triunfo y el subcampeonato entraba directo al certamen internacional. Mientras que Newell´s, Cólon y Vélez debían ganar y esperar que los otros no lo hicieran, y así lograr el subcampeonato para enfrentar al Rojo, que había salido segundo en el torneo anterior.

Independiente visitaba a River en un Monumental repleto y preparado para la gran fiesta. En Núñez, la noche empezó con todo y terminó con todo: primero se llevó a cabo la entrega del trofeo a los campeones y los fuegos artificiales, y al final la tan merecida vuelta olímpica.

En el medio hubo un partido que sólo le importó al visitante que salió a jugar con muchas ganas y eso marcó la diferencia en el comienzo. El equipo de Gareca tuvo decisión y buscó siempre el arco rival, mientras que el Millonario quería dar espectáculo y colocarle un moño a cada jugada, muy relajado. El Rojo dependía demasiado de lo que podía hacer Burruchaga quien buscaba siempre al “Avión” Ramírez que sorprendía con sus subidas por el lateral izquierdo. Desde ese sector surgieron las mejores jugadas del equipo de Avellaneda y las que más peligro le generaron a Burgos. Primero hubo un mano a mano que el “Gurí” Alvez desperdició y luego un remate alto del “Yagui” Fernández tras un desborde y centro del Avión.

River también tuco sus chances con dos mano a mano: uno, lo salvó Páez en la línea; el otro, fue ganado por Mondragón ante Gallardo.

En el segundo tiempo el desarrollo no cambió, Independiente iba sin ideas y el local trataba de asegurar la pelota y haciendo correr los minutos. Se destacó Burgos, quien sacó otros dos mano a mano y se convirtió en el jugador más valioso del encuentro.

Fue 0-0 y hubo fiesta millonaria en el final. Un merecido logro para los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes que hicieron posible que el sueño de una nueva vuelta olímpica se hiciera realidad.

En tanto, Avellaneda era desencanto y desilusión. En el Cilindro, Racing y Newell´s tuvieron que sacar pecho, olvidar sus fracasos y salir a jugar, aunque no tuvieran ganas de hacerlo.

Los dos equipos se mostraron mal desde lo anímico, la Academia por su dolorosa eliminación de la Copa Libertadores y la Lepra por haber quedado fuera de la pelea por el título. Pero ambos debían demostrar por qué habían llegado a esas instancias.

En ese marco, el partido fue impreciso y aburrido. Lo más llamativo fue la actitud del equipo de Zanabria que a pesar de tener la motivación de entrar a la copa no jugó a nada. Sólo la categoría de Rocha, el despliegue de Saldaña y la inteligencia de Dalla Líbera para tocar y encontrar espacios fueron los únicos aspectos positivos de la actuación de los rosarinos.

Por el lado de Racing sólo el “Mago” Capria aportaba algo de fútbol pero estaba mal acompañado. Ambos equipos aportaron a los pelotazos y nunca armaron una jugada con dos o tres toques seguidos. Así, el trabajo de las defensas se simplificó y la pelota anduvo lejos de los arcos.

El encuentro era insoportable y a Dellacasa se lo ocurrió anularle un gol a Gerk, vaya uno a saber por qué, y a partir de entonces cambió todo. Dalla Líbera y Rocha se fueron de boca y vieron la roja, y la balanza se inclinó a favor del local. Pero el equipo de Basile no supo aprovechar la diferencia numérica y siguió llenando de centros el área rival. En el final parecía llevárselo Racing pero apareció Cejas para salvar su valla en dos ocasiones y darle un 0-0 a su equipo.

El resultado final mostró lo que realmente pasó en la cancha: nada. Mal momento eligió Newell´s para olvidarse de jugar bien y así se quedó sin el pan y sin la torta. Ahora tendrá que conformarse con disputar la Conmebol si es que Colón pierde el desempate con Independiente.

Respecto al Sabalero, el equipo de Ferraro recuperó la sonrisa en el Cementerio de los Elefantes, recordó como se jugaba y fue ambicioso. No se conformó con haber entrado a la Conmebol y salió a ganar contra Huracán de Parque Patricios para lograr el subcampeonato y acercarse a la Libertadores.

Desde el comienzo, Colón se propuso atacar utilizando sus mejores armas: pelota al pie, abriendo la cancha, especialmente por derecha, donde aparecía Ibarra desde el fondo y se recostaba Castillo. Por ese costado llegaron las situaciones más peligrosas del local. Pero Huracán, con el fútbol fresco de sus jóvenes, se puso 1-0 en su primera llegada a fondo.

En el complemento, Ferraro acertó con el cambio de Gordillo por Aquino. Con el ex volante de Central su equipo se hizo más articulado, no tan vertiginoso. El “Mono” aportaba pausa e inteligencia para encontrar los huecos que dejaba la defensa del Globo. Esos agujeros aparecían por el lateral de Corbalán quien perdía siempre ante los sabaleros. Por allí, Castillo e Ibarra encontraron el camino hacia el gol. Con el 2-1, Colón siguió atacando y llegó al tercero a través de Risso.

Huracán se adelantó en la cancha y trató de atacar pero el local no se dejó llevar por delante y replicaba con profundidad. El partido se hizo de ida y vuelta hasta que el “Mumo” Peralta descontó. Luego, Colón sí se tiró atrás y el visitante no inquietó más.

El 3-2 fue definitivo y también hubo tiempo para la incertidumbre cuando el local que se pegó a la radio esperar el final de Racing-Newell´s. Cuando supieron del empate sin goles en Avellaneda recién entonces hubo festejos. Sin embargo, Colón debía esperar si recibía una sanción que lo dejara fuera del choque ante Independiente por un lugar en la Libertadores.

En este fútbol moderno en el que se han perdido el espíritu deportivo y la tradición, los viejos clásicos de barrio no abundan. Por eso, cuando se dan, hay que darles la importancia que merecen. Por un lado, se enfrentaron Lanús-Banfield y, por el otro, Ferro-Vélez.

En el sur del conurbano bonaerense el clima fue bárbaro con trapos, cánticos y cargadas granates por el descenso del Taladro. En la cancha el partido también fue dominado por Lanús que, sin crear peligro, manejó la pelota, mientras que el equipo de Hernández pareció un espectador más. De esta manera, para ver jugadas de riesgo todo dependía de Ibagaza, Morales, Coyette y el “Chupa” López. Pero sólo el “Caño” mantenía un rendimiento constante. Los demás, sólo aparecían de a ratos. En Banfield, únicamente Campodónico pudo inquietar al rival.

Parecía un empate pero, de pronto, Ibagaza puso el 1-0. Y después del gol, al Taladro no le quedó mucho tiempo más que para lamentarse por la derrota y haber sido tan amarrete.

En el oeste porteño, los dirigidos por Piazza aportaron a un esquema más ofensivo: 3-4-3. Y no le fue tan mal. En el primer tiempo acorraló a su rival, se puso en ventaja con un gol en contra de Marcelo y pudo ampliar la ventaja. Pero tal como lo había hecho ante Newell´s, Ferro supo aguantar y salir de contra. En el fondo velezano Sotomayor quedaba muy solo y el uruguayo López le ganaba siempre. Sólo Cavallero se interponía entre el Verde y el gol y en un intento por salvar su valla, el arquero cometió penal y Marcelo se tomó revancha y puso el 1-1 final.

En el sur el capo fue el Granate pero en el oeste las cargadas quedaron para después ya que hubo reparto de puntos.

La última jornada del torneo se completó con los siguientes partidos: Gimnasia de Jujuy 0-0 Boca, Platense 2-1 Central, Estudiantes 4-0 Español, San Lorenzo 4-3 Unión y Huracán Corrientes 1-0 Gimnasia de La Plata.


AA
Agosto 1997.

Deportes en el recuerdo - Parte XVIII


Decimoctava fecha

Esta era una jornada definitoria ya que había altas probabilidades de que se consagrara un campeón. Cualquiera de los candaditos con posibilidades matemáticas podía hacerlo, por ello, la gran relevancia que cobraron sus respectivos partidos.

Sin lugar a dudas, el encuentro más importante se jugaba en Liniers entre Vélez y River. En el Amalfitani apareció un hombre con título de “Príncipe” para demostrar que no tiene nada de gallina y que pertenece a la nobleza. Llenó la cancha de fútbol y se metió definitivamente entre los más grandes de la historia del fútbol argentino. Sí, adivinó, apareció Francescoli y con dos pinceladas de su enorme categoría marcos los goles que le dieron el título a su equipo en un duelo de campeones.

Los dos equipos se jugaban más que el campeonato, se disputaban el honor, el prestigio y el reconocimiento de ser considerado mejor que el otro. Y estos ingredientes hicieron que el partido fuese una verdadera final.

Se jugó con todo, hubo mucha lucha y pierna fuerte pero todo dentro de lo leal. Hubo pressing de ambas partes, por lo que la pelota iba de 3/4 a 3/4 de cancha una y otra vez. Casi todo pasaba por ese sector, por lo que en los arcos hubo pocas llegadas. El equipo dirigido por Piazza ponía más gente en ataque mientras que los del “Pelado” Díaz eran más cautelosos, pero más precisos. Y en el mejor momento del local, la visita se puso en ventaja con un cabeza de Francescoli.

La reacción velezana no se hizo esperar y enseguida Burgos tuvo que intervenir para desviar un remate de Herrera que tenía destino de red. A partir de ese momento, el partido se abrió y se hizo de ida y vuelta. Vélez iba con más ganas que fútbol pero le alcanzaba para crear peligro con las subidas del salteño por derecha mientras que River respondía vía Gallardo-Francescoli y en su segunda llegada a fondo tuvo un penal a favor, regalado por Castrili. Pero el Príncipe demostró que es humano y se puede equivocar, y su remate fue contenido por Chilavert.

Los de Liniers se motivaron con esta atajada y fueron para adelante con fuerza, así que la cancha se tornó en una caldera, aunque esta tendencia duró poco ya que en breve terminó el primer tiempo.

Al comenzar el segundo tiempo no se repitió lo ocurrido en el final del primero, River no cedió y Vélez no creció, y el Príncipe se tomó revancha del penal errado i pintó una obra de arte para poner el 2-0.

Aunque quedaba mucho tiempo por jugar, el triunfo millonario parecía sellado, sobre todo porque el segundo gol fue un golpe anímico para el Fortín que lentamente fue bajando los brazos. En tanto, llegaron desde Rosario los goles de Ferro ante Newell´s y eso potenció a River que con el título bajo el brazo mostró todo su repertorio, se floreó y hasta pudo haber ampliado la ventaja.

Llegó el final y River festejó su 26to. Campeonato en medio de las lágrimas del Francescoli, acompañadas de palabras melancólicas que hacían de su retiro casi un hecho. ¡Qué manera de despedirse Príncipe!

En el Coloso de Parque Independencia no hubo festejos. El final del encuentro entre Newell´s y Ferro encontró a los jugadores locales llorando y a sus hinchas alentando. Esto sintetiza todo el esfuerzo realizado por el equipo de Zanabria durante un torneo que se le escapó en las últimas fechas y pasó a ser sólo un recuerdo. El lugar de los campeones está reservado para los grandes equipos, no para los que insinúan serlo pero les falta chapa. Pero en el caso de la Lepra estos es entendible ya que se trata de un plantel joven. Mucho más no se le podía pedir.

Encima, para este partido, el DT debió apelar a los pibes para suplir las ausencias de los más experimentados y eso se notó: Samuel no fue Rocha, Manso no fue Dalla Líbera y Gerk no fue Zamora. Entonces, la responsabilidad de salir campeón recayó sobre los hombros de estos chicos que tienen un futuro enorme pero un presente algo inseguro. Para colmo, enfrente tuvo a un equipo que sabía lo que quería y no le regaló nada.

Pero el comienzo del partido no tuvo nada que ver con el final del mismo ya que a los 8` Newell´s se puso en ventaja con un gol de Saldaña. De todos modos, la alegría le duró poco ya que un minuto después Chaparro empató para los visitantes.

De ahí hasta el término de la etapa inicial, el local buscó por todos los medios un gol más que le permitiera seguir luchando por el título, puso muchas ganas pero le faltó ideas para quebrar a una defensa bien parada.

En el complemento, sabiendo del triunfo de River, Newell´s salió a matar o morir y el verdolaga le asestó tres tiros más y lo liquidó. Al compás de López, Ferro terminó logrando una goleada por 4-1 inesperada pero merecida.

Y el final fue inevitable para la Lepra que se lamentó por haber perdido el título aunque se quedó con la satisfacción de haber peleado con dignidad hasta la anteúltima fecha. De todos modos, le queda la posibilidad de ingresar a la Libertadores si termina subcampeón.

En Avellaneda hubo un cierre atípico: no fue alegre como en Liniers ni triste como el de Rosario ya que a pesar de que hubo un ganador, los dos equipos perdieron. Independiente se quedó sin chances para el título y Huracán Corrientes se fue a la B Nacional.

El desarrollo del partido tuvo inicialmente al Rojo como dominador. El local tenía la pelota, la administraba bien pero le faltaba creatividad ya que a ninguno de sus jugadores se les ocurría dibujar una gambeta o ensayar un cambio de ritmo. Es que los especialistas en esta materia tuvieron una mala noche: Usuriaga fue displicente y a Guerrero le faltó fútbol. Del otro lado, los correntinos se encerraron atrás y se cansaron de rechazar centros.

Pero tanto va el cántaro a la fuente…. El equipo de Gareca se tanto insistir con los pelotazos tuvo su premio gracias a un cabezazo de Arzeno que puso el 1-0. Luego, la esbozó una leve reacción, intentó atacar pero no tenía con qué ya que a pesar de que Silvero colocó tres puntas, ninguna de ellas acompañó a Sosa, el único generador de fútbol.

En el entretiempo, el DT visitante metió a Alsina y Bianchi, y estos dos le cambiaron la cara al equipo. Sosa ya no estaba solo y en cuanto empezó a hacer de las suyas desnudó las falencias defensivas del local. Así, en 17´, Huracán dio vuelta el resultado con dos goles de Bianchi y uno de Gaitán. Ni ahí se acordó de jugar Independiente que atacó mucho pero con confusión. Sin embargo, se puso 2-3 y casi lo empata pero no le alcanzó.

Tras consumarse la derrota del local, hubo insultos de la hinchada roja hacia sus jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Hubo discusiones y empujones, y a nadie se le ocurrió pensar en los merecimientos y rendimientos ya que los números no les cerraban a ninguno.

En Banfield, el taladro recibió a Colón que tenía mínimas chances de alcanzar el título pero ni siquiera eso motivó a un equipo que venía golpeado y con la cabeza puesta en la Copa Conmebol. Por su parte, el local aprovechó la oportunidad para medirse ante un buen rival y medir sus recursos de cara al torneo de la B Nacional.

El partido era discreto y de poco vuelo al punto que parecía un entrenamiento. Sólo “Patrulla” Jiménez por el lado de Banfield aportaba su categoría en cada corte y cada toque. Y con muy poco, al Taladro le alcanzó para superar a un Sabalero sin alma, en el que cada jugador hacía la suya, especialmente Castillo, lo que derivó en recriminaciones entre ellos mismos, algo ridículo e infantil. Prácticamente amateur. Sólo Müller aportó ganas.

A los 8´, Glaría puso el 1-0 para el local que a partir de entonces dominó con tranquilidad, se retrasó unos metros y a cada ataque de su rival respondió con una contra. Sin embargo, con las ganas de Carucha, Colón empató.

En el segundo tiempo se acentuaron los problemas del visitante que iba e iba pero chocaba contra una defensa muy retrasada, por lo que lentamente lo dominaron los nervios y sus errores se sucedieron uno tras otro. Estas fallas fueron aprovechadas por Banfield que en dos contras se puso 3-1 y liquidó el pleito.

Colón, al igual que Newell´s, se dio cuenta de que le faltó grandeza salir campeón, y por más bien que juegue, eso termina reflejándose en la cancha a través de actitudes como las que tuvo ante el Taladro.

La fecha se completó con los siguientes resultados: Boca 4-3 Central, Huracán de Parque Patricios 1-0 Estudiantes, Racing 0-0 Platense, Español 3-1 Gimnasia de Jujuy, Lanús 4-0 Unión y Gimnasia de La Plata 1-0 San Lorenzo. 


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Agosto 1997

Deportes en recuerdo - Parte XVII


Decimoséptima fecha

El campeonato había sufrido durante su desarrollo varias interrupciones, unas por la Copa Libertadores, otras por la Copa América, lo que provocó demoras y pérdidas de dinero. Y como si eso fuera poco, después del receso por el partido Argentina-Venezuela por las Eliminatorias para el Mundial Francia 98´ se produjo una huelga de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) debido a la negativa del club Español de darle libertad de acción a seis de sus jugadores: Gustavo Campagnuolo, Hernán Meske, Mauro Potenzoni, Eduardo Fuentes, Pablo Guede y Marcelo Pontiroli. Este problema no pasó a manos de la AFA sino del juez en lo Civil y Comercial Juan Garibotto, quien al momento de iniciarse la causa estaba de vacaciones. Esto último derivó en que la huelga se extendiera dos semanas hasta que el magistrado regresó y emitió su fallo que finalmente favoreció a los jugadores. De todos modos, antes de conocerse esta decisión, la AFA ya había llegado a un arreglo económico con Español para que el club aceptara la sentencia.

Después de dos fines de semana sin fútbol y en el mismo día en que se levantó la huelga, se disputó una nueva jornada del torneo.

Los primeros que salieron a la cancha fueron los equipos que luchaban por salvarse del descenso. Huracán Corrientes recibía a Vélez en un encuentro que también era definitivo para la lucha por el título ya que los de Liniers tenían una mínima chance de dar la vuelta.

Los dos conjuntos salieron a jugar sin guardarse nada ya que el presente los obligaba a ello. De esta forma salió un partido abierto con los dos buscando el arco rival. Vélez arrancó mejor, recuperaba rápido gracias a Gómez y Compagnucci y desnivelaba por izquierda con Bassedas, por el medio con Camps y por derecha con Herrera. Sin crear demasiado peligro, dominó el partido durante los primeros 15-20 minutos, luego, como si el gol de Central a Español les hubiese dado una inyección anímica (N. de R.: Huracán Corrientes peleaba por no descender con Español), los locales despertaron y de la mano de Sosa convirtieron a Cavallero en la figura del equipo. El arquero reemplazo a Chilavert y fue vital para mantener su valla en cero en la etapa inicial.

En el complemento, Piazza acertó en poner a Darío Husain y su equipo mejoró. Posse se corrió a la derecha, donde más desequilibra y el recién ingresado se movió por todo el frente de ataque ofreciendo más variantes ofensivas. De los piques punzantes del “Cholo” llegaron las situaciones de gol pero apareció Sessa, quien para no ser menos que Cavallero, tuvo intervenciones brillantes. Hasta que a los 34´ Herrera escaló por la derecha, se metió en el área y puso el 1-0. A partir de allí aparecieron todas las limitaciones de los correntinos que demostraron no tener reservas futbolísticas ni anímicas para remontar un resultado adverso y escaparle al descenso.

En el final, Vélez pudo ampliar la diferencia pero Sessa no lo dejó. Con el 1-0, los de Liniers siguen con posibilidades matemáticas de alcanzar el título mientras que Huracán debe ganar los dos partidos que le quedan y que Español no sume ningún punto para salvarse de volver a la B Nacional.

Paralelamente, Central y Español jugaban en el Gigante de Arroyito. Los gallegos fueron a buscar un punto que los salve de jugar los sábados pero su mezquindad fue tal que se fueron derrotados por 1-0 y por más que los correntinos perdieron las cosas pintaba feas en el Bajo Flores ya que Gimnasia de Jujuy y Huracán de Parque Patricios empataron 1-1 y de esta forma los primeros se alejaban del descenso.

Más tarde jugaba otro de los equipos metido en la pelea de abajo, Ferro, que visitaba a un Racing con mayoría suplentes. El verde se aprovechó de la inexperiencia de los juveniles locales y obtuvieron un 1-1 merecido que les permite sacarse la soga del cuello y respirar más tranquilo.

El clásico del domingo lo protagonizaron San Lorenzo e Independiente. Mucho se había hablado de este partido al punto de que corrió con fuerza el rumor de que el Ciclón se iba a dejar ganar para retribuirle al Rojo aquel triunfo ante Gimnasia de La Plata en el 95´ que les permitió a los de Boedo salir campeón.

Sin embargo, esto no sucedió. Desde el comienzo, los dirigidos por Castelli se propusieron presionar en el campo rival y robar el balón allí, para jugar lejos de Passet, y lo logró. Lo hizo gracias al pressing de sus mediocampistas que dominaban la pelota con facilidad pero al equipo le faltaba cambio de ritmo ya que llegaba tocando hasta ¾ de cancha pero allí morían sus intentos, sin sorpresa. Independiente estaba perdido, sin brújula. Cascini no recuperaba una y el “Yagui” Fernández daba ventajas por su sector, siempre aprovechado por Rivadero. Sólo el “Toro” Acuña aportaba algo con su habitual despliegue. Sin aceleración, el partido se hizo aburrido, sin llegadas de riesgo, hasta que faltando un minuto para el final del primer tiempo, en una combinación rápida, llegó el gol de Biaggio.

En la segunda etapa, el público esperaba una reacción del Rojo pero el visitante siguió sin encontrarle la vuelta al partido y todo siguió igual. El Ciclón estaba dispuesto a espantar los rumores de la previa y salió decidido a liquidar el pleito. Aprovechando el desconcierto visitante empezó a rondar el arco de Mondragón con más peligrosidad. Fueron 10 minutos en los que todo fue para el local que contó con tres chances claras para marcar pero el arquero colombiano se lució.

Luego, el pressing de San Lorenzo fue cediendo e Independiente salió del asedio, la pelota empezó a rodar por las suelas de sus jugadores y el partido cambió un poco. El vuelco hubiera sido más marcado si Burruchaga hubiese estado en una mejor noche. El 10 del Rojo estuvo impreciso y nunca sirvió de enlace con los delanteros, por eso, la única forma de llegar hasta Passet fue el pelotazo.

En el final, la impotencia del equipo de Gareca se reflejó en la salvaje patada de Acuña a Núñez que le costó al volante paraguayo la expulsión. También derivó en empujones y agresiones que empañaron el cierre del partido. Cuando todo terminó 1-0, los jugadores visitantes increparon a Pascualino tratando de justificar sus actitudes violentas aunque resultó ser una forma cobarde de explicar el bajo rendimiento que tuvieron.

San Lorenzo ganó inobjetablemente e Independiente pareció seguir de huelga ya que no apareció por el Nuevo Gasómetro.

Por la noche se disputaron los partidos más atrayentes: en el Cementerio de los Elefantes, Colón recibió nada más ni nada menos que a su clásico rival, Unión. El Sabalero quería seguir en la lucha por el campeonato mientras que el Tatengue pretendía asegurarse su permanencia en primera a pesar de que los resultados de la tarde ya prácticamente lo habían salvado. Por eso, el 0-0 del final fue festejado por los visitantes que le escaparon al descenso y le acortaron la ilusión a su eterno rival.

Pero las cosas fueron muy distintas en el comienzo del encuentro, donde todo fue para el local. En el marco de un trámite de dientes apretados, impreciso y sin demasiadas emociones (excepto por las que brindaban las hinchadas), Colón, de la mano de Cristian Castillo, se las ingenió para llegar a tener situaciones de gol. El ex delantero de Atlanta lo tuvo tres veces: un tiro en el travesaño, un mano a mano que remató afuera y una apilada bárbara que no fue gol de casualidad. También colaboró “Carucha” Müller, quien se las ingenió para encontrar espacios pero en la única oportunidad que tuvo remató desviado cuando el arco estaba casi vacío. A esta altura, el equipo de Ferraro había hecho suficientes méritos para irse en ventaja al descanso pero enfrente tuvo a un rival que no arriesgó demasiado y se cuidó bien.

En el complemento, Unión despertó gracias a la buena labor de Cabrol, quien fue encontrando huecos en la defensa rival que aprovechó Marzo en dos ocasiones para llegar hasta debajo del arco pero, increíblemente, en ambas situaciones disparó afuera. El equipo de Trullet le robó la pelota a Colón e hizo correr el tiempo para aumentar la desesperación del local que sobre el final, con corazón más que fútbol, acorraló al Tatengue pero sin crearle demasiado peligro salvo a través de remates de media distancia.

Y llegó el cierre con la alegría en la tribuna visitante y la desilusión en la local, y una deuda de buen fútbol para el hincha en general.

En el Monumental había chocaban el puntero y el segundo, por lo que había una gran expectativa para ver a River y Newell´s. La huelga había hecho que los hinchas retuvieran su ansiedad durante dos semanas, por eso, a la hora del partido le dieron rienda suelta a su locura y llenaron la cancha.

El Millonario salió a jugar como siempre, con el arco rival como meta y el toque como camino para llegar hasta allí. La Lepra quería llevarse un punto y colocó mucha gente atrás, lo que sumado al buen marcaje de su última línea embarró la cancha, por lo que el local debió recurrir al pelotazo. De esta forma crecieron las figuras de Cejas y Rocha, quienes sacaron todo lo que le tiraron. En River, Francescoli, Berti y Monserrat no gravitaban y sólo Gallardo ponía la pelota contra el suelo. Así, el trámite del partido se hizo luchado y anodino al punto que la primera llegada de ¿riesgo? ocurrió a los 40´, cuando el “Muñeco” exigió a Cejas desde afuera del área. Y en los últimos cinco minutos de esa etapa inicial, los locales se iluminaron y tuvieron una chance más pero Crosa la sacó en la línea.

En los primeros minutos del segundo tiempo, Newell´s pareció reaccionar, se adelantó unos metros y vía pelotazo a Giménez llegó a su primera situación concreta de gol: un mano a mano ganado por Burgos. Pero ese cambio duró un breve lapso ya que a medida que avanzaba el reloj, el equipo de Zanabria volvió a meterse atrás.

Por su parte, el “Pelado” Díaz acertó con los cambios de Gancedo y Escudero que le dieron más dinámica al equipo y así Gallardo encontró compañía para jugar. De a poco, la cancha se fue inclinando hacia el arco de Cejas quien se convirtió en figura al sacarle un cabezazo a Salas y un tiro libre al Muñeco.

El partido se moría y los hinchas se quejaban de lo poco que habían visto en l cancha mientras llovían centros en el área visitante. De pronto, en uno de los tantos tiros de esquina que tuvo River, la pelota quedó suspendida en el aire, las miradas de todos se clavaron en ella y las bocas permanecieron abiertas pero mudas hasta que apareció Trotta dibujando una especie de chilena para clavar el 1-0 que le dio el triunfo al Millonario.

Ganó River, sacó tres puntos de ventaja y a pesar de que no jugó bien, le sobran motivos para soñar con una nueva vuelta olímpica.

El resto de la fecha se completó con los siguientes resultados: Lanús 2-1 Gimnasia de La Plata, Estudiantes 1-1 Banfield y Platense 1-0 Boca.


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Agosto 1997

Deportes en el recuerdo - Parte XVI


Decimosexta fecha

¡Al fin volvió el campeonato local! Atrás quedaron el fracaso de la Copa América (N. de R.: la Selección Argentina quedó eliminada en cuartos de final tras caer 1-2 ante Perú) y la consagración del Sub-20 en el Mundial de Malasia (N. de R.: el conjunto dirigido por José Pekerman derrotó 2-1 a Uruguay en la final). Una vez más, el fútbol criollo fue protagonista del fin de semana y con el atractivo de que se encuentra en la recta final de un torneo que genera mucha expectativa.

El sábado, Gimnasia de La Plata recibió a Colón que, nuevamente, fue acompañado de mucha gente. Mientras que la hinchada local se fue desencantada porque no sólo terminó perdiendo un partido en el que fue amplio dominador sino que se lesionó el “Beto” Márcico. El diagnóstico: reinserción del talón de Aquiles, siete meses de recuperación y la posibilidad de retirarse definitivamente del fútbol.

A pesar de la tristeza que significó la lesión del Beto, el que vio el partido al menos guardó en sus retinas el recuerdo de un encuentro emocionante de principio a fin. El desarrollo favoreció al conjunto de Griguol, mientras Márcico estuvo en cancha manejó los hilos de ataque tripero y fue el principal abastecedor de los arranques imparables de Guglielminpietro por izquierda y del “Mellizo” Gustavo por derecha. Con estas armas, el local fue metiendo a su rival contra su propio arco y empezaron a llegar las jugadas de gol. Colón sólo se pudo tomar un respiro cuando el Beto salió lesionado y en su primera excursión al arco de Noce logró un penal que el arquero luego se lo contuvo a Aquino. Pero enseguida, Gimnasia volvió a acomodarse y el rancho de Díaz comenzó a recibir cascotazos.

En el segundo tiempo, la intensidad del partido disminuyó pero el Lobo siguió mandando. Por el lado del visitante, Aquino no encontraba la pelota, los delanteros quedaban aislados y así se le hacía difícil crear situaciones de riego. Entonces, ¿por qué ganó Colón? Porque contó con la inspiración de Castillo, quien definió con un sombrero por arriba del arquero y demostró por qué Passarella lo convocó a la Selección.

¿Cómo reaccionó Gimnasia? Los triperos siguieron yendo al frente y desperdiciaron, una tras otra, las oportunidades para marcar por falta de puntería y por la labor de Díaz.

Llegó el final y el 1-0 provocó el desahogo para los fanáticos sabaleros que regresaron a Santa Fe festejando los tres puntos que les permitieron llegar, aunque sea por una sola noche, a la punta. Mientras que los hinchas locales se marcharon con la cabeza gacha y debieron conformarse con el argumento de que jugaron mejor y que les “robaron” el partido ya que Pascualino invalidó a instancias del juez de línea un gol legítimo de Márcico.

Por más mal que juegue, River sigue ganando. Contra Ferro tuvo momentos en que se las vio negras, sin embargo, cuenta con jugadores extraordinarios que aparecen en las difíciles para sacar las papas del fuego.

Si hay algo que caracterice al equipo de Núñez es el juego individual de sus estrellas y eso que no estuvieron Gallardo ni Francescoli, dos piezas claves. Pero eso no importó demasiado porque contó con un gran recambio y la inspiración del “Matador” Salas, quien le hizo honor a su apodo ya que metió el primer gol y le dio el pase a Cruz para el segundo. Así, el Millonario ganó 2-0.

No caben dudas de que al ganador le sientan bien los primeros minutos de cada tiempo, fue entonces cuando superó a su rival y marcó las diferencias. Después cayó en el desconcierto del equipo de “Cacho” Saccardi y cometió groseros errores defensivos que les permitieron a López y Bustos acariciar el gol pero no concretaron por las intervenciones de Burgos.

River parece tener todo bajo control: gana sin demasiado esfuerzo, sigue puntero y encima se dio el lujo de organizar una fiesta de despedida para Villalba y Cruz, quienes fueron transferidos. ¿Qué tal?

¡El que quiere celeste que le cueste! Después del partido de Huracán Corrientes, ese viejo refrán merodeó las mentes de cada hincha leproso y de cada miembro del equipo de Newell´´s. No era para menos ya que el triunfo como local de los rosarinos ante los correntinos, si bien fue merecido, se pareció a un parto para el ganador.

Paradójicamente, lo mejor del partido se vio gracias a los dirigidos por Zanabria. Eso ocurrió en los primeros 15-20 minutos donde los leprosos apostaron a la dupla creativa Manso-Dalla Líbera y a la agresividad de Zamora-Giménez, acorralaron a su rival y tuvo cuatro situaciones de gol: Manso la tiró afuera al recoger un rebote de Sessa, Zamora disparó de media vuelta y salió cerca, Rocha conectó por arriba un centro del “Negro” y el “Loco”, solo, cabeceó afuera.

Sin embargo, en el mejor momento del local llegó el gol de Sosa que enmudeció a todo el Coloso del Parque Independencia. Este tanto significó un golpe psicológico para Newell´s que, en vez de seguir jugando como al principio, cayó en la desesperación y se limitó a tirar pelotazos. De esta forma, sólo favoreció a los defensores visitantes a los que les salieron chichones de tanto despejar centros. Así, el partido se desdibujó y se tornó aburrido hasta el final de la etapa inicial.

El segundo tiempo siguió igual de mediocre. El ingreso de Quintana provocó que la pelota fuera un poco más por el piso y de esa manera llegó el penal que Giménez cambió por gol. Todo hacía indicar que el local iba a despertar pero el que lo hizo fue el equipo de Silvero que se “descolgó” del travesaño, dio lucha en el medio y casi lo gana de la mano de Alsina.

Pero tal como había ocurrido en el primer tiempo, en el mejor momento de uno llegó el gol del otro. Esta vez le tocó a Newell´s que en uno de los tantos centros al área de Huracán encontró la cabeza de Zamora, quien cabeceó al gol y selló la victoria por 2-1.

Y sobre el final apareció el mamarracho de Oliveto, quien anuló un gol legítimo de los visitantes y ensució aún más el trámite del partido. Igualmente, los correntinos no merecían el empate ya que nunca arriesgaron. El local, en cambio, tuvo la actitud aunque su nivel futbolístico dejó que desear.

En los últimos tiempos, San Lorenzo-Vélez se ha convertido en una especie de clásico, sobre todo, por el reciente y fresco duelo Ruggeri-Chilavert. Tanto el equipo de Piazza como el de Castelli se encuentran a años luz de lo que fueron al comenzar el campeonato. En ese sentido, el más afectado de amnesia fue el Ciclón, que fue al Amalfitani a especular como un club chico. Por su parte, los de Liniers no fueron un reloj suizo pero, al menos, tuvieron una postura distinta.

El partido mostró al comienzo a un equipo yendo sin ideas y al otro esperando en su campo, especulando con un error rival. Por suerte para el visitante, el error llegó pronto: Chilavert arriesgó en una salida, Abreu se la robó (aunque con falta) y vino el gol de Biaggio. Con el tanto en contra, Vélez salió más decidido y con más amor propio que fútbol llegó hasta Passet. Lo tuvo Camps y también Pandolfi pero no pudieron marcar. El “Rifle” tuvo que esperar hasta el minutos 42 para tomarse revancha y lograr la igualdad con la que terminaría la primera etapa.

En el complemento, el Fortín sacó el pie del acelerador y San Lorenzo respiró, ajustó las marcas y se adelantó algunos metros en el campo, y así hizo méritos suficientes para justificar el empate. El encuentro se moría junto a las ilusiones de salir campeón del local cuando hubo una arremetida velezana que resultó inútil porque el 1-1 no se modificó. Chau título para Vélez, aunque las matemáticas aún le den esperanzas. El empate fue justo porque uno no pudo y el otro no quiso.

Cuanto se habló de Independiente durante el receso, ¿no? Jugadores que se iban, otros que llegaban, el reemplazo de Gareca por Menotti, etc. Pero lo más importante era saber si iba a verse afectado el rendimiento de un Rojo que antes del parate estaba entonadísimo y que ya no contaba con Morales y Calderón. Y en ese marco, los de Avellaneda rindieron el examen en su cancha y ante Lanús y aprobaron.

Era obvio que en tan poco tiempo de trabajo Gareca no iba a meter mano en el equipo y más teniendo en cuenta como venía jugando antes de su llegada. Por eso, ante el Granate no se vio nada nuevo. Fiel a su estilo, Independiente controló el balón, lo trasladó con velocidad y precisión y mostró variantes ofensivas. Usuriaga aprovechó al máximo el primer hueco que encontró en la defensa rival y puso el 1-0. Lanús era una sombra de aquel campeón de la Conmebol, Ibagaza y Morales no encontraban la pelota y las pocas veces que la conseguían la perdían con facilidad o no sabían que hacer con ella. Por ello, los dirigidos por Cúper dependieron del esfuerzo de Siviero y Mena para aguantar las embestidas del rival.

Así como Usuriaga aprovechó la primera chance que tuvo, luego desperdició las otras que se le fueron presentando. Aunque el partido era dominado por los locales, sus hinchas estaban nerviosos porque el 1-0 no era ventaja suficiente y ni les cuento como se pusieron cuando Mondragón realizó una de las mejores atajadas de su vida cuando mandó al córner un tiro libre de Coyette. Pero pasó ese momento de incertidumbre y todo volvió a la normalidad. Independiente siguió atacando y tuvo su premio cuando Alvez capturó un rebote y puso el 2-0. Allí terminó el partido porque si bien quedaban muchos minutos, el local bajó la persiana.

El Rojo sigue ganando, ya sea con Gareca o Menotti, y se ha convertido en un vicio que le permite soñar con salir campeón.

¡Qué manera de sufrir y qué largos parecieron los 332 días que debieron pasar para volver a ver a Diego en una cancha de fútbol! El 9 de julio de 1997 pasó a la historia porque fue el día en que Maradona volvió a jugar por quinta vez en su carrera. Ya había hecho vibrar a Rosario con un golazo y algunos toques mágicos en el amistoso que Boca le ganó a Newell´s 2-0 pero el domingo se jugaba el clásico ante Racing por los puntos y con condimento de que hacía tres años que el xeneize no vencía a la Academia.

El Diez no se quería perder ese partido y en la semana previa entrenó a la par de sus compañeros. Esto sacó a la luz, otra vez, el amor entre el astro y la hinchada boquense, a tal punto, que la Bombonera estuvo repleta como pocas veces antes. Una locura y pasión que sólo él es capaz de generar. Ante Racing, Maradona demostró que también puede despertar a su equipo, ese mismo Boca que tuvo actuaciones mediocres a lo largo del campeonato con él jugó un encuentro excelente, por lejos, el mejor en mucho tiempo.

La capacidad de Diego de absorber todas las presiones y mantener un equipo concentrado fueron las claves del local que jugó suelto y desarrolló un fútbol de ataque y toques constantes. Mucho tuvo que ver Latorre, que encontró con quien jugar y así desequilibrar con su gambeta. Rambert también fue vital porque exigió siempre y estuvo acertado para ubicarse dentro del área y definir. Estos arrestos individuales más una defensa sólida, más Maradona y más un rival completamente inofensivo hizo que el cuadro de la Ribera ganara 3-2 y recuperara la sonrisa.

“¡Belleza!”, habrá exclamado Veira al ver las jugadas que armaron los dos “Diegos” para los goles de Rambert, en dos ocasiones, y de Fabbri. Sólo cuando Maradona salió del campo no se notó tanto la superioridad de Boca. A pesar de ello, los locales pudieron haber ampliado la diferencia pero no tuvieron oportunismo, ese mismo oportunismo que tuvo Delgado para descontar y hacer sufrir al hincha xeneize hasta el final.

El Diez jugó 55 minutos brillantes teniendo en cuenta su falta de ritmo, la cancha pesada y los golpes que recibió. Se lo vio motivado como pocas veces y eso ya es una razón para ilusionar a cualquiera. El fútbol sonríe, ¡volvió su hijo pródigo, Diego Armando Maradona!

El resto de la fecha se completó con los siguientes partidos: Unión 3-3 Estudiantes, Banfield 3-1 Gimnasia de Jujuy, Español 0-0 Platense y Huracán de Parque Patricios 2-1 Central.


AA
Julio 1997.

Deportes en el recuerdo - Parte XV


Decimoquinta fecha

Es lamentable y triste tener que decir que la violencia fue lo más destacado de esta jornada pero es la verdad. Hubo incidentes en casi todas las canchas y este flagelo se cobró una nueva víctima fatal.(1)

En el último de torneo, para los punteros cada partido es una final y a Newell´s le tocó jugarse una parada brava ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro. La situación de ambos era bien distinta: el rendimiento de la Lepra dejaba muchas dudas pero se sentía respaldado por los buenos resultados, mientras que el Ciclón parecía una caja de sorpresas de la cual se podía esperar cualquier cosa.

En el comienzo del partido, todo transcurría de acuerdo a lo esperado, con Newell´s teniendo la pelota, tocando y tratando de buscar los espacios con tranquilidad, y San Lorenzo apostando al contragolpe. Ninguno había creado peligro cuando llegó el gol del “Loco” Abreu y a partir de allí el encuentro sufrió un cambio brusco. Los dirigidos por Zanabria fueron al frente pero carecieron de claridad, entonces, Angelucci la pasaba tranquilo y el local replicaba cada vez con más fuerza gracias al despliegue de Montenegro por derecha y la potencia y oportunismo de la dupla de ataque conformada por Abreu y Biaggio.

Newell´s demostró que no estaba acostumbrado a jugar en desventaja y el nerviosismo de los jugadores, especialmente de Cejas, le jugó en contra. Así, el conjunto de Castelli no paró de errarse goles hasta que Abreu, de penal, señaló el 2-0 con el que terminó el primer tiempo.

En el complemento, la Lepra atacó más por necesidad que por convicción. No tuvo respuestas anímicas ni futbolísticas para revertir el resultado y si llegó a posiciones de gol fue más por errores del rival que por virtudes propias.

Por su parte, San Lorenzo se retrasó un poco para asegurar el resultado y siguió apostando al contragolpe. Finalmente, llegó el gol de Biaggio tras una gran jugada colectiva para poner el definitivo 3-0.

No caben dudas que los tres puntos fueron merecidamente ganados por el local, que fue más inteligente y contundente que su rival que salió a jugar con un planteo conservador que luego no supo cambiar sobre la marcha cuando se encontró en desventaja. A Newell´s le faltó audacia y grandeza para enfrentar a un equipo que fue futbolística y espiritualmente superior.

¡Se fue el “Flaco” Menotti! y que mejor manera de despedirlo como a él más le gusta: con buen fútbol y goles. Independiente lo entendió así y le regaló un 6-0 contra Colón que significó la pérdida del invicto del conjunto santafesino.

Pero no todo fue color de rosa para el Rojo ya que en el primer tiempo el Sabalero lo hizo transpirar del susto. La etapa inicial tuvo distintos momentos en los que el partido pasó de unas manos a otras. Los primeros fueron de Colón que tuvo dos chances claras para abrir el marcador en los pies de Müller. Luego, Castrilli interrumpió el juego por la gran cantidad de gente subida al alambrado y al reanudarse el juego se vio a un Independiente más tranquilo y dominando la pelota. El visitante fue llevado poco a poco a su rival contra su propio arco y Calderón puso el 1-0. Después, Colón se fue de prepotente hacia delante y pudo haber empatado pero Mondragón sacó un tiro libre de Saralegui que tenía destino de red.

Pero, inexplicablemente, el local se quedó y el Rojo, aprovechando dos errores defensivos del Sabalero, se puso 3-0. Al finalizar el primer tiempo, el triunfo era merecido pero exagerado.

En la segunda etapa, llegó rápido el 4-0 a través de Burruchaga y después de eso hubo un solo equipo en la cancha. Independiente aprovechó la desesperación del local por descontar y llenó el terreno de juego de toques y jugadas de excelente nivel. Los goles de Usuriaga y Molina sellaron el marcador y despertaron la algarabía de su hinchada, mientras que la parcialidad local también apoyó a su equipo que si bien estaba jugando muy mal le había dado grandes satisfacciones durante el torneo. Así, la gente volvió a treparse al alambrado y provocó la suspensión definitiva del partido a tres minitos del final.

Independiente ganó sin discusión y ahora más que nunca, el sueño de ser campeón está cerca de hacerse realidad. Ahora viene el receso por el Copa América y eso nos lleva a preguntarnos: ¿Podrá el Rojo sin Menotti y algunas de sus figuras mantener el nivel hasta el final del torneo? El tiempo nos dará la respuesta. En tanto, Colón desperdició una excelente oportunidad para acercarse a Newell´s.

En esta fecha hubo una nueva edición del clásico platense que dejó la sensación de haber sido un derby distinto. Si bien se jugó fuerte y a cara de perro, como siempre, el desarrollo del juego no pasó por la mitad de la cancha, lo que habitualmente se convierte en un campo de batalla. El marco fue el de siempre y el resultado final no traicionó la estadística que indica que Estudiantes, desde que es dirigido por el “Profe” Córdoba, nunca perdió ante Gimnasia.

El trámite del partido fue parejo los 90 minutos. El partido nunca tuvo un dueño ya que ambos equipos se prestaron la pelota y repartieron las llegadas de gol. Por el lado de Estudiantes se destacaron Bossio y Palermo, quienes fueron los pilares del triunfo al convertirse en los responsables de lo que hacían en defensa y en ataque, respectivamente. Mientras que en Gimnasia se lucieron Noce y el incansable Troglio que con su ir y venir se convirtió en el jugador más valioso de la cancha.

Las jugadas de riesgo eran moneda corriente y en ambos arcos provocaron el típico “¡uuuhhh!” de la hinchada. Se pudieron haber convertido más goles sino fuera por la mala suerte, la imprecisión y las buenas salvadas de los dos arqueros. Una tras otra, las chances fueron desperdicias hasta que Azconzábal pudo el 1-0 definitivo cerca del epílogo.

El partido era el típico de esos en el que “hace el gol gana” y fue para Estudiantes, aunque pudo haber sido para Gimnasia. El empate hubiera sido lo más justo ya que ninguno fue superior al otro, pero festejó el Pincha y también el hincha del buen fútbol porque se vio un gran espectáculo donde, curiosamente, la violencia pasó a un segundo plano.

¿Por dónde empezar cuando sucedieron tantas cosas? ¿Cómo explicar algo sin contradecir el resto? ¿Por qué la violencia dice siempre presente en el fútbol argentino? Muchas preguntas y pocas respuestas dejó Lanús-Vélez, que no fue un partido normal y mucho menos bien jugado.

La clave del partido estuvo en la acción de errar: todos los protagonistas se equivocaron, algunos más que otros, como en el caso del árbitro Cordero.

Primer minuto: Mena desperdicia un penal.

Minuto 55: Chilavert le regala la pelota al “Chupa” López, quien la para con la mano y marca el gol sin que el árbitro se diera cuenta de la infracción.

Luego vino una seguidilla de errores de Cordero: expulsó a Cravero cuando correspondía apenas una amarilla y no le sacó tarjeta roja a Méndez ni a Moriggi que cometieron faltas mucho más graves que el 5 de Lanús. Y sancionó un indirecto que culminó en gol de Enría al interpretar que Compagnucci le pasó la pelota a Chilavert, quien la tomó con la mano, cuando en realidad el volante velezano había querido despejar.

Minuto 80: El error más triste y grave de todos. La parcialidad de Vélez demostró una vez más que no sabe perder y trató de entrar a la cancha rompiendo el alambrado, enfrentándose a la Policía y obligando a suspender el partido.

Pero también hubo algunos aciertos, como el inteligente y eficaz planteo del Granate para adueñarse de la pelota y atacar a su rival donde más le dolía, por los costados. También acertaron los volantes de Lanús al no meterse en el juego brusco que ofrecían sus pares de Vélez, Camps al convertir un golazo en el primer tiempo y Roa al marcar el 1-1 de penal cuando ninguno de sus compañeros quería asumir el compromiso de patear.

Ganó Lanús 2-1 y lo hizo con Justicia porque con poco le bastó para superar a un rival que se preocupó más por protestarle al árbitro que por jugar. El equipo de Cúper consiguió así su primer triunfo antes Vélez desde que regresó por última vez a Primera División.

Por otra parte, Racing y River se jugaban muchas cosas como la punta, el honor y el compromiso con su hinchada, pero los dos equipos jugaron con miedo y arriesgaron poco. La Academia y el Millonario disputaron un encuentro discreto, sin muchas llegadas de gol pero con mucho fervor, el mismo que transmitía la multitud que se dio cita en el Cilindro de Avellaneda.

Por un lado, River, con la espina clavada de la eliminación en la Copa a manos de Racing, quería tomarse revancha y que mejor manera de hacerlo que con un triunfo y en la propia cancha del rival. Y por el otro, la Academia estaba motivadísima por sus triunfos en la Libertadores con la ganas de bajar de nuevo a los dirigidos por el “Pelado” Díaz y colocarse a cuatro unidades de la punta.

Pero River no pudo con sus fantasmas y fue un equipo previsible, que no lastimó, aunque tuvo la suerte de contar con las individualidades de Salas, Berti y Gallardo, quienes fueron las razones del triunfo.

Mientras que Racing fue la contracara ya que estuvo bien en defensa pero sus jugadores más importantes, como Capria y Delgado, estuvieron apagados. Y se sabe cuando estos dos no aparecen, el equipo del “Coco” Basile no es más que alguna patriada de Galván o alguna avivada de Vilallonga. Es decir, muy poco.

Desde el campo de juego no llegaba ninguna razón para festejar. Sin embargo, las hinchadas no pararon de alentar y fueron quienes aportaron color a un encuentro gris.

En el primer tiempo apareció la inspiración de Salas y en la única oportunidad que tuvo puso el 1-0 parcial que tuvo un aroma a injusticia porque River no había mucho para superar a su rival.

En el complemento despertó el visitante y en 15 minutos hizo todos los méritos para llevarse el triunfo: a los 3´, Gallardo erró un mano a mano, a los 12´, llegó el segundo tanto de Salas y a los 14´, el chileno estrelló un tiro en el palo.

La reacción de Racing no se hizo esperar pero cada uno de sus avances fue confuso e intrascendente. La única forma de inquietar a Burgos fueron los disparos de media y larga distancia. Y faltaban 10 minutos cuando “Nacho" González descontó del penal y los fantasmas volvieron a acechar a los millonarios.

El pasado reciente entre ambos equipos hacía presagiar una levantada de Racing que pudo haber empatado si entraba el tiro del final de Galván.

Ganó River 2-1, con lo justo y algunas gotas de buen fútbol que alcanzaron para superar a un Racing que chocó contra su propia inoperancia. Los dirigidos por Díaz llegaron a la punta y ahora, ¿quién los baja?

El resto de la fecha arrojó los siguiente resultados: Boca 1-3 Español, Gimnasia de Jujuy 2-0 Unión, Platense 1-3 Huracán de Parque Patricios, Huracán Corrientes 2-1 Ferro y Central 2-0 Banfield.

(1) Después de este clásico, Waldo Rodríguez, hincha de Racing, fue asesinado de de un balazo tras un enfrentamiento con hinchas millonarios en el partido bonaerense de Quilmes cuando regresaban de la cancha.


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Junio 1997.

Deportes en el recuerdo - Parte XIV


Decimocuarta fecha

El partido Vélez-Colón era lo mejor de este nuevo capítulo del certamen. Sin desmerecer a ningún equipo, se enfrentaban los dos conjuntos de mejor funcionamiento. A ambos los unía el mismo sueño de salir campeón y esa fue la razón principal por la que necesitaban un triunfo.

En el arranque, Colón sorprendió ya que salió a llevarse por delante a su rival. Los volantes y delanteros sabaleros parecían imparables para una defensa velezana que no lograba hacer pie. Desbordes por derecha, desbordes por izquierda, paredes a un toque, cambios de frente; el visitante utilizaba todas las variantes posibles para llegar al gol. Y lo hizo a través de una gran jugada colectiva que terminó con el tanto de Castagno Suárez a los siete minutos. Luego, Vélez quiso tomar la iniciativa pero no pudo porque su rival se defendió bien y en el medio no regalaba ni un centímetro. Ante esa situación, al local le ganó la impotencia y comenzó a tirarle pelotazos inútiles a Pandolfi y Posse. En cambio, los dirigidos por Ferraro siguieron presionando y tuvieron chances para ampliar su ventaja pero cometieron el error de olvidar que a Vélez, por más mal que esté jugando, no podés darle ni una mínima ventaja porque la aprovecha. Y eso fue lo que ocurrió: en un contragolpe y después de una gran combinación entre Posse y Moriggi, el equipo de Piazza llegó a un empate que no merecía.

En el segundo tiempo, la iniciativa siguió a cargo del visitante y el dominio fue tal que el nerviosismo se apoderó de los jugadores de Vélez que se desesperaron y emplearon el juego brusco como respuesta. Así, quedaron con nueve rápidamente, a raíz de lo cual, el local se refugió atrás y eso complicó a Colón que no encontró la forma de llegarle a Chilavert salvo a los pelotazos.

Sin embargo, esa fórmula le terminó dando resultados ya que Müller cabeceó al gol un centro pero el árbitro lo anuló por un supuesto offside. Luego vino otro bochazo y el penal a Aquino que derivó en que Vélez quedara con ocho jugadores. El triunfo sabalero estaba a 12 pasos, pero Rodríguez Peña estrelló el tiro en el travesaño. Y casi sobre el final, Castagno Suárez metió un cabezazo en el palo para aumentar los lamentos de los hinchas visitantes. Pero el 1-1 no cambió.

Si a los jugadores de Colón le hubieran ofrecido el empate antes de jugar lo aceptaban, pero por como se dio el partido, Vélez ganó un punto y el Sabalero perdió dos. El visitante jugó mejor y borró a su rival de la cancha. Así, los de Ferraro desaprovecharon una inmejorable oportunidad para adueñarse de la punta y sólo los quedó el consuelo de haber superado a un gran equipo en su propia cancha.

Otro triunfo de Independiente y van… Otra vez, el equipo de Menotti ganó y esta vez su víctima fue Estudiantes. Pero este partido no era uno más porque era el último en el que el “Flaco” iba a dirigir en el Doble Visera, por lo que la hinchada local le puso mucho calor a una fría noche de viernes.

El Rojo salió decidido a ganar y en 15 minutos ya había marcado la diferencia con goles de Calderón y Guerrero. Los locales monopolizaron el dominio del balón y lo utilizaron de gran forma. Estudiantes se vio ampliamente superado y le costó mucho llegar hasta Mondragón. Sólo lo logró a través de tiros de media y larga distancia.

Pero en el complemento el desarrollo cambió bruscamente. Independiente cedió terreno y pelota y demostró que es dos equipos en uno: el que defiende y el que ataca. El Pincha, consciente de sus limitaciones, se esforzó para crear peligro y lo hizo aprovechando que la defensa local dudaba entre achicar o esperar.

El visitante fue y fue pero no había caso, la pelota no quería entrar: un remate de Ramos en el travesaño, una pirueta de Palermo que casi besa la red, un cabezazo de Quatrocchi que se fue ahí nomás del palo y un tiro de Aguilar que salvaron en la línea del arco tres veces.

Independiente apostó al contragolpe y haciendo uso de los descuidos del rival casi lo liquida. Y cuando el árbitro pitó el final, con un 2-0 inamovible, desató la alegría de la hinchada roja.

El triunfo del local fue merecido porque jugó mejor que Estudiantes en el primer tiempo, cuando marcó la diferencia y después la supo cuidar. Al Pincha sólo le quedó el aliciente de que pudo haber tenido mejor suerte y que dejó todo en la cancha.

Lo de River parece una broma de mal gusto para el fino paladar de su hinchada. El jueves, en su partido pendiente ante Central jugó un gran partido pero apenas terminó 1-1. Y en esta fecha enfrentó a Huracán de Corrientes, jugó mal y ganó 3-1.

El rendimiento del Millonario es desconcertante. En el último tiempo ha perdido regularidad y juego colectivo. Sólo lo salvan algunas individualidades con aportes esporádicos. Sin embargo, en los números no le va mal ya que si bien el empate ante el Canalla significó alejarse de la punta sus chances de dar la vuelta siguen prácticamente intactas.

Contra los correntinos, River sabía que si ganaba se prendía en la lucha pero se equivocó al pensar que el triunfo sería fácil. Los dirigidos por el “Pelado” Díaz salieron a jugar demasiados tranquilos y se encontraron con un rival que se colgó del travesaño. Entre la pasividad del local y la especulación del visitante el partido se hizo aburrido.

Pero River encontró la luz con un gol de Astrada y eso obligó a los correntinos a adelantarse en el campo y dejar más espacios para la contra millonaria y así Cruz casi amplía la ventaja n tres oportunidades claras. Y cuando terminó la etapa inicial, los hinchas locales no pudieron ocultar su impaciencia porque a pesar del triunfo el cuadro no pintaba bien y el tiempo les dio la razón.

En el complemento, River comenzó jugando peor que en el inicio del encuentro mientras que los dirigidos por Silvero se agrandaron y gracias a Lujambio consiguieron el 1-1 transitorio. Y hasta pudieron haberse puesto en ventaja si el delantero uruguayo no desperdiciaba tantas situaciones.

El reloj seguía avanzando y los hinchas locales explotaron de bronca, por lo que empezaron a pedir el ingreso de la “Bruja” Berti como una forma de reclamarle al entrenador por el mal juego del equipo.

El tiempo se acababa y el empate parecía inevitable hasta que apareció el “Jardinero” y con dos goles selló el 3-1. Y si bien la parcialidad local se quejó del rendimiento de su equipo, a los jugadores millonarios poco les importó porque River ganó con justicia. Fue el único que quiso ganar y con eso le alcanzó para superar a un rival preocupado sólo por el descenso.

El caso de Newell´s es similar al de River porque jugó mal pero ganó bien. La diferencia fue es que su hinchada no es tan exigente como la del equipo de Núñez y no abunda en reproches, lo que es importante para sostener la confianza de los jugadores. La Lepra tenía que ganar para alejarse de Colón y enfrentaba a uno de los rivales menos difíciles que le deparaba el fixture: Lanús.

El partido fue chato de entrada. El Granate salió con cuatro defensores, tres volantes de marca, dos enganches y un solo punta, lo que dificultó el panorama del local que careció de profundidad para vulnerar ese vallado humano. Los dirigidos por Zanabria no sorprendieron con su planteo táctico como lo habían hecho ante Colón y por eso siempre encontraron a la defensa rival bien parada.

Newell´s era puras ganas pero de fútbol, poco y nada. Su persistencia, a veces tozuda, y el golazo de “Rulo” París fue lo mejor del primer tiempo y lo único que inclinó la balanza a su favor.

Luego, en los 15 minutos iniciales del segundo tiempo se vio la mejor versión del local que trató de asegurar el resultado y empujado por su gente fue al frente. Así sucedió hasta que se dio cuenta de que su esfuerzo era en vano y entonces se replegó para cuidar la ventaja. A partir de allí, Lanús creció de la mano de “Huguito” Morales y Enría pero esa reacción, salvo por dos ocasiones de gol claras, se quedó en una insinuación.

El triunfo por 1-0 para Newell´s fue el fiel reflejo de lo ocurrido en la cancha: al puntero no le sobró nada para superar a un demasiado cauteloso Lanús.

Por otro lado, lo único atractivo de Huracán-Boca era su pasado ya que el devaluado presente de ambos equipos hacía que el rótulo de “Clásico del Domingo” le quedara grande. Igualmente, los hinchas se encargaron del darle el marco que se correspondía con la historia.

Boca demostró en el primer tiempo que el nivel técnico de sus jugadores era superior al de su rival poniendo la pelota en el piso y haciéndola circular con rapidez y precisión. En esa tarea sobresalieron Cagna, Latorre y Cedrés. Además, estas individualidades estaban respaldadas por una defensa aparentemente sólida cada vez que la atacaron por abajo. Pero los dirigidos por el “Bambino” Veira atacaban con poca gente y sólo la presencia del “Manteca” Martínez le bastó para crearle peligro a un Globo que daba muchas ventajas.

Entonces, fue Manteca quien abrió el marcador, esta vez de cabeza, para alcanzar a Osvaldo Potente en la tabla histórica de goleadores del club (N. de R.: 79 conquistas aunque luego el uruguayo llegó a 87) y también lograr un récord de tantos en torneos cortos. (N. de R.: Superado por Martín Palermo en ambos rubros).

De ahí hasta el final de la etapa inicial, Boca contó con más oportunidades de ampliar la ventaja pero no lo hizo y en el segundo tiempo se replegó y Huracán aprovechó ese grueso error. El Globo tomó la lanza y fue para adelante con más garra que fútbol y en el área xeneize comenzaron a llover centros.

En ese momento apareció el otro error de Boca: sus dudas para defender el juego aéreo, lo que permitió a Huracán llegar al empate con un cabezazo de García. Luego del 1-1, los xeneizes intentaron una reacción pero fue demasiado tarde. Sólo hubo tiempo para lamentarse por las chances desperdiciadas anteriormente y reprocharse por la actitud conservadora del complemento.

El empate fue lo más justo para un partido que dejó mucho que desear y en el que hubo un tiempo para cada uno. Quizás, Boca haya dado una mejor imagen por el toque de su juego pero terminó cometiendo graves errores defensivos.

En tanto, Banfield descendió de categoría tras empatar 2-2 con Platense, mientras que los restantes resultados de la fecha fueron: Gimnasia de La Plata 3-2 Gimnasia de Jujuy, Ferro 0-0 San Lorenzo, Unión 3-2 Central y Racing 2-0 Español.


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Mayo 1997.

Deportes en el recuerdo - Parte XIII


Decimotercera fecha

Esta jornada fue vital para terminar de definir los más firmes candidatos para quedarse con el campeonato. Los cinco con mejores chances son Newell´s, Colón, River, Independiente y Vélez. Los leprosos están en la punta y tiene partidos de local contra equipos accesibles. Colón ha demostrado que tiene fútbol para dar la vuelta, los dirigidos por el “Flaco” Menotti están respaldados por su buen juego y los de Liniers volvieron a mostrar su poderío. Por su parte, River ya apagó el incendio que significaron las goleadas en contra ante el Sabalero y Estudiantes y volvió a la senda de la victoria.

La fecha comenzó el viernes con Boca-Banfield. Uno, los del sur, casi descendido; el otro, necesitado de buenos resultados por una cuestión de orgullo y dignidad, y principalmente para satisfacer a una hinchada desilusionada por la magra campaña del equipo. A esto se le sumó la condena a un grupo de barrabravas, por lo que hubo un clima hostil en las tribunas. (N. de R.: José “El Abuelo” Barrita, ex líder de “La 12” recibió una pena de 13 años por asociación ilícita y extorsión contra los dirigentes del club xeneize pero fue absuelto del doble crimen de los hinchas de River, Walter Vallejo y Angel Delgado, cometido en 1994. Por esos homicidios sí fueron sentenciados a penas de entre 15 y 20 años de cárcel otros seis barras).

Boca salió con la intención de ganar y arrimó peligro con dos ocasiones claras de gol pero a los 12´ Campodónico puso en ventaja al Taladro. A partir de ahí, los locales fueron al frente pero confundieron el camino ya que en vez de tocar en velocidad y rotar posiciones abusó del pelotazo. Encima, quedaba mal parado defensivamente y se expuso a la contra de Banfield que pudo haber ampliado la ventaja. Cuando terminó el primer tiempo, el “Bambino” Veira se agarraba la cabeza y agradecía a Dios que sólo perdía 0-1.

En el segundo tiempo, con el ingreso de Arruabarrena tuvo más seguridad en el fondo y con el pibe Calvo obtuvo velocidad y precisión en el traslado. El “Huevo” Toresani agarró la lanza y comenzó a ir y venir convirtiéndose en el jugador más valioso del encuentro. Boca cambió su actitud y comenzó a tener llegadas: un tiro del Huevo, un doble cabezazo perdido bajo el arco y hasta un penal desperdiciado por “Manteca” Martínez.

Sin embargo, los xeneizes no se dieron por vencidos y llegaron al empate con un cabezazo del delantero uruguayo. Ese gol le dio tranquilidad al equipo local que con inteligencia comenzó a aprovechar los errores rivales.

Y llegó la obra maestra de la figura de la cancha, un premio a su esfuerzo: Toresani clavó un tiro libre en el ángulo y puso el 2-1.

Con ese resultado, Banfield desapareció, quedó prácticamente liquidado y Boca con un gol de Tchami lo remató, casi sentenciándolo a jugar en la Primera B Nacional la próxima temporada.

Boca ganó 3-1 con justicia, más allá de ese primer tiempo horrible, porque tuvo más precisión a la hora de definir las jugadas de gol y fue el único que quiso ganar, además de tener mucha garra para dar vuelta el marcador. Por su parte, Banfield ya está pensando en la segunda categoría.

El sábado, Gimnasia de Jujuy recibió a Independiente que con el triunfo dio un paso importantísimo hacia delante ya que le permite estar a cuatro puntos de Newell´s, aunque fue un paso atrás porque el rendimiento no fue el habitual.

Independiente salió a jugar como les gusta a su técnico y a su gente, y le quitó la pelota a los locales. Rápidamente se puso en ventaja y hasta que Gimnasia se reacomodó después del gol dominó con amplio margen. Pero cuando los locales volvieron a meterse en el partido le crearon peligro al Rojo.

Riggio (N. de R.: el DT del equipo jujeño) pobló el mediocampo con muchos volantes de marca y dos jugadores, Rosas y Morales Santos, que saben con la pelota. Estos dos condujeron a su equipo al empate de Costas y con el 1-1 terminó la etapa inicial.

A Independiente se le venía la noche ya que se había ido expulsado Arzeno y en el inicio del complemento el local lo arrinconó. Pero la presión de Gimnasia fue cediendo y el trámite se hizo más luchado y se pegó mucho. Y ese clima violento terminó por definir un partido parejo: tres jugadores jujeños se fueron a los vestuarios antes de tiempo y así la mesa quedó servida para el Rojo.

Los de Avellaneda supieron aprovechar la ventaja numérica y con una ráfaga de buen fútbol y goles liquidó el encuentro con un contundente 4-1.

El triunfo de Independiente fue merecido porque intentó jugar bien, aunque no siempre lo logró, mientras que el equipo local fue pura impotencia y la única respuesta que tuvo fue pegar.

El domingo se jugó el resto de la fecha bajó un clima lluvioso en la provincia de Buenos Aires. En La Plata, Vélez visitó a Estudiantes, ganó 3-0 y se prendió en la pelea. Apareció el multicampeón de Liniers que ganaba todo lo que jugaba y ahora parece que se propuso ganar este torneo. Los visitantes aprovecharon la tardía aparición de su rival en el partido y con un fútbol simple y eficaz marcaron dos veces de entrada con un gol de Pandolfi y un cabezazo de Pellegrino. El 2-0 reflejaba la superioridad velezana y el Pincha se encontró con un rival que no le dio ninguna ventaja. Estudiantes era un mar de dudas que formaba olas en un césped muy afectado por la lluvia.

En el complemento, Vélez reguló y apostó al contragolpe. Ahí se vio una tímida reacción del local que pudo haber descontado, pero entre el estado del campo de juego y la falta de precisión se lo impidieron. Los dirigidos por Piazza, al ver que el Pincha se le venía, buscaron asegurar la victoria y lo lograron a través de una obra maestra de la contra convertida por su mejor jugador: Bassedas.

El resultado final habla por sí solo. Fue una gran producción de Vélez que si gana su partido pendiente ante Español se colocará a dos puntos de primero de la tabla. Mientras que Estudiantes demostró que su buena táctica no le alcanza para ganar y que necesita de buenos jugadores. Y esto último es lo que está buscando el “Profe” Córdoba.

El gran choque entre Colón y Newell´s se produjo el domingo en un marco espectacular. Hubo mucha gente y nada de lluvia. Partidos como el que jugaron estos dos equipos son la máxima expresión de este deporte, son encuentros que confirman viejos valores que constituyen la mística del fútbol porque se imponen sobre los planteos tácticos mezquinos. Me refiero a la convicción y la personalidad para llevar adelante una búsqueda sana del éxito.

Estos fueron los mejores ingredientes pero para llegar a convertirse en un gran partido, ambos equipos debieron jugar antes un discreto primer tiempo. Así se dieron cuenta de lo que estaba haciendo mal y jugaron un complemento fantástico. Y aquí cabe destacar el mérito de saber corregir.

La etapa inicial se pareció más a un partido de ajedrez entre Kasparov y Deep Blue que a un encuentro de fútbol entre el primero y el segundo de la tabla. En el Cementerio de los Elefantes todo era fríamente calculado y aburrido. Zanabria soprendió a todos poniéndoles stroppers a Castillo, Múller y Saralegui. También cubrió los desbordes de Uliambre y Cuberas, y con la presencia de Quintana obligó a Ibarra a no proyectarse.

El resultado de esto fue que el local no pudo elaborar muchas jugadas de gol y si lo hacía no lograba definir por el bajo rendimiento de sus individualidades importantes. Ésa fue la clave del partido. Y en la etapa inicial lo más destacado fue un tiro en el palo de Quintana.

En el segundo tiempo, Colón asumió el protagonismo y al igual que su rival cambió de actitud. Ambos dejaron de aferrarse al empate y fueron en busca de la victoria. Pegó primero Newell´s con un penal de Dalla Líbera que lo puso 1-0. El Sabalero se la jugó a todo o nada y de contra Giménez puso el 2-0. Parecía el que invicto del local iba a ser historia y un mano a mano desperdiciado por Giménez alimentaba esa idea.

Sin embargo, como ya había ocurrido con Ferro, Colón remontó el marcador con fútbol, convicción y personalidad. Primero descontó Gordillo y luego empató Risso, quien desató la locura de su público. Y sobre el final, Saralegui casi logra la hazaña al estrellar un tiro libre en el travesaño.

El 2-2 fue lo más justo. Los dos equipos tuvieron sus respectivos momentos de esplendor y lo aprovecharon al máximo. Los méritos fueron repartidos: Newell´s tuvo inteligencia para plantear el partido y Colón utilizó los viejos valores para lograr la remontada.

El clásico del domingo era un partido clave, no sólo para la pelea por el campeonato sino para los dos equipos que lo disputaban. Ni River ni San Lorenzo estaban pasando por su mejor momento y no se parecían a esos conjuntos deslumbrantes del inicio del torneo. Y en esta ocasión, los millonarios contaba con una leve superioridad de jerarquía individual ya que el “Profe” Castelli no podía contar con dos jugadores claves: Silas y Abreu, el socio de Gorosito y la carta de gol, respectivamente.

En el Nuevo Gasómetro del Bajo Flores porteño, el partido fue atractivo en el comienzo, cuando San Lorenzo atacó con decisión y se puso en ventaja con un gol del “Pampa” Biaggio y pudo haber marcado algún tanto más. Pero ese dominio del local pronto fue desapareciendo gracias a la buena labor de los volantes de River que quitaron mucho y le permitieron a los creadores contar con la herramienta básica para su trabajo: la pelota. Y en esta tarea se lucieron Francescoli, Gallardo y Salas.

Este trío fue el artífice de la levantada de su equipo que llegó al empate con un penal a Salas y gol del Príncipe, quien luego reventó un tiro libre en el travesaño, con lo que terminó el primer tiempo.

En la segunda etapa, el desarrollo del juego se hizo tornó impreciso y el mal estado del campo influyó mucho. River insinuaba más pero era sólo eso: una insinuación. De todos modos, con ese poquito le alcanzó para ser superior al local que fue sólo el amor propio de Biaggio y Montenegro, y algunos destellos de habilidad de Galetto y Gorosito.

Luego, llegó el gol de Berizzo y el partido cambió ya que ganó en emotividad. Castelli pudo dos delanteros más en cancha porque sabía que esa era la única esperanza de evitar la derrota. Pero en River estaba Salas y el chileno liquidó el pleito.

San Lorenzo le puso suspenso al resultado cuando descontó con Biaggio pero en ese momento apareció la jerarquía de los dirigidos por el “Pelado” Díaz para meter el partido en el freezer y asegurar la victoria, y los hicieron de la mejor manera posible, teniendo la pelota.

El árbitro pitó el final y desató la alegría de la hinchada visitante que ya había empezado a festejar con el empate entre Newell´s y Colón. River ganó 3-2 y lo hizo bien porque si bien no brilló fue superior a su rival intentó revertir la situación pero no encontró las respuestas correctas por la falta de jugadores y rendimientos claves.

Esta 13ra. fecha, en la que se marcaron 33 goles, se completó con los siguientes resultados: Central 3-3 Gimnasia de La Plata, Huracán de Parque Patricios 0-0 Español, Platense 2-0 Unión, Racing 2-0 Huarcán Corrientes y Lanús 1-1 Ferro.


AA
Mayo 1997.