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Para tener en cuenta - Parte II



Argentina 2011

Juventud 

En la Argentina viven aproximadamente 6,5 millones de jóvenes entre 15 a 29 años, de los cuáles, casi la mitad son económicamente activos. Mientras que hay 800 mil que no estudian, ni trabajan y tampoco buscan empleo. El 50% de ellos, son mujeres amas de casa y otro tanto integra en su mayoría un núcleo duro de marginalidad que está ausente de las políticas públicas.

 Entre 2007 y 2010, en plena vigencia de la Asignación Universal por Hijo, 1 de cada 10 adolescentes de entre 13 y 17 años no estaba escolarizado, y existen tasas de egreso en la enseñanza media cercanas al 50%, sin considerar aquellos que tienen niveles de repitencia.

Mujeres 
 Más de 260 mujeres murieron durante 2010 en manos de varones de su círculo íntimo y el presupuesto asignado al Consejo Nacional de las Mujeres es el 0,0029% del presupuesto nacional: 8 millones de pesos.

Trabajo
 Más del 7% de la población está desempleada. El 36% de los trabajadores no están registrados y la precarización laboral en términos amplios alcanza el 53%. La desocupación de los jóvenes alcanza el 18,9% y el ingreso juvenil es un 57% más bajo que el ingreso promedio del total.

Política social
 La pobreza afecta al 30% de la población y la indigencia al 13,5%. El 60% de las muertes de niños menores de un año ocurren por causas evitables; 6 de cada 20 niños, niñas y adolescentes no tienen derecho a la asignación universal por hijo a pesar de su universalidad; y el 43% de nuestros chicos son pobres.

Salud
 La tasa de mortalidad infantil se ubica alrededor del 12 por mil y la materna es del 4,4 por diez mil. En algunas provincias como Formosa se triplica la media nacional: 13,3 por diez mil. Y el embarazo adolescente ronda el 15% del total.

 El sistema público de salud en la Argentina cuenta con 1.500 hospitales, 6.000 unidades sanitarias y 70.000 camas de internación, unas 52.000 menos que al finalizar la gestión de Carrillo en 1954.

 El 45% de la población carece de cobertura formal y el sector público atiende el 90% de las emergencias y es responsable del 80% de la formación de los recursos humanos en el posgrado. De los 12.000 residentes, 10.000 se forman en el sector público.

 En la Argentina el gasto total en salud es del 9,6% del PBI. El sector público invierte sólo el 1,9% del PBI, las provincias y municipios 1,6%, y la Nación sólo el 0,33%.

Vivienda
 El déficit habitacional afecta a 3 millones de hogares, el 47% de los hogares no tiene cloacas, el 43,9% no tiene gas en red y el 16% no tiene agua corriente.

Fuente: Plataforma Política del Frente Amplio Progresista (FAP). 


Para tener en cuenta



Buenos Aires 2011

Seguridad 

 En la provincia de Buenos Aires, hasta de marzo de 2011, la población carcelaria era de 26.971 personas detenidas en 55 cárceles y 2.433 en más de 300 comisarías. El número total de 29.404 detenidos equivale aproximadamente al 50% de la población penal del país.

 Más del 70% de esas personas se encuentran en prisión preventiva, o sea, sin condena, lo que la propia Suprema Corte de Justicia considera una verdadera pena privativa de la libertad y, además, constituye una de las tasas más altas de América Latina.

 Solo el 3% de los delitos denunciados llegan a tener una sentencia firme.

 El promedio de edad de la población carcelaria es de 25 años y el 80% de los detenidos no finalizó la escuela primaria; mientras que solo el 20% de los que ingresan tiene un trabajo a tiempo completo.

 Más de medio millón de niños y jóvenes de entre 14 y 21 años no trabaja ni estudia; y tenemos la mayor tasa de deserción escolar de todo el país en el 23%, con un promedio de 14 años de edad en el abandono de la escuela.

 El robo de autos –delito en el que más personas mueren en homicidios- aumentó el 7,6% comparando el primer semestre de 2010 con igual período de 2011 y en el Conurbano ocurrieron el 54% de los hechos ocurridos en todo el país.

Trabajo
 Durante el primer trimestre de 2011, según datos el INDEC, en el Gran Buenos Aires el desempleo fue de 8,4% a nivel general y de 13,8% entre los jóvenes. 

Salud
 El Ministerio de Salud recibe 5.500 millones de pesos del presupuesto provincial, una cifra similar a la de la Capital Federal, y ese monto representa el 6,6% del gasto total estatal, cuando en 1994 era del 10%.

 El primer nivel de atención en la provincia está compuesto por 1.676 centros de salud, de los cuáles, 1.654 son municipales, al tiempo que el segundo nivel de atención dispone de 335 establecimientos que dependen de diferentes jurisdicciones: 27.566 camas totales distribuidas en 2.122 nacionales, 12.831 provinciales y 12.613 municipales.

 Los municipios ofrecen casi el 50% de las camas disponibles, atienden el 50% de los egresos por internaciones, mientras que el 77% de las consultas ambulatorias.

 Por su parte, el gasto nacional en salud muestra una participación municipal promedio del 15%, al tiempo que en Buenos Aires llega al 35%.

 Según datos del Ministerio de Salud, 44.384 agentes se desempeñan en establecimientos provinciales. De ellos, 24.012 están regidos por la Ley 10.430 (Escalafón general) y 12.787 por la 10.471 (Carrera Profesional).

 Se estima que alrededor de 25.000 profesionales trabajan en establecimientos municipales. En la provincia y los municipios trabajan 18.261 enfermeras de las cuáles 13.227 son auxiliares y 5.034 licenciadas en enfermería. 

Coparticipación
 Mientras que en el territorio de la provincia se recaudan el 41% de los recursos coparticipables, Buenos Aires sólo termina recibiendo en 19% de los mismos. 

Medio ambiente
 La Cuenca del Matanza Riachuelo es una de las principales fuentes de contaminación proviene de los efluentes industriales. Los registros estatales incluyen 4103 industrias; si se contemplan las “en negro”, la cifra asciende a no menos de 12.000.

 El Plan de Saneamiento presentado por el propio gobierno afirma que estas empresas son responsables de casi 2 millones de m3 diarios de descargas industriales.

 Las concentraciones de sustancias químicas en el agua de mercurio, zinc, plomo, cromo y contaminantes orgánicos, superan en 50 veces los máximos permitidos.

 Y sólo el 3 % de las industrias que contaminan tienen instalados procesos de depuración.

 El Plan también reconoce que existen 105 basurales clandestinos con 331.000 toneladas de residuos dispersos a lo largo de la Cuenca. En la mitad de ellos se detectaron residuos peligrosos y en el 70% se registra actividad de cirujeo.

 Por otro lado, el relleno sanitario del CEAMSE de González Catán, ya colapsado, sigue recibiendo 1.500 toneladas diarias de basura, a pesar de que la Provincia anunció su cierre en diciembre del 2007.

 La provincia de Buenos Aires es la más rica del país, siendo responsable del 35% del PBI argentino y habita en ella el 40% de la población del total nacional. A pesar de esto, también tiene el 40% de los habitantes más pobres de la Argentina. 

Fuente: Plataforma Política del Frente Amplio Progresista (FAP) Bonaerense, octubre 2011.

Estado y alianzas en la Argentina 1956-1976: VI

Los movimientos pendulares de la gran burguesía y sus dificultades para subordinar al resto de la sociedad civil son un indicador de una continua crisis de dominación política. Ya que los péndulos fueron el resultado inmediato de las políticas del Estado. Estas acciones estatales no sólo fueron cambiantes sino que nunca fueron realmente implementadas porque eran revertidas por la dinámica de la sociedad civil.

 De esta manera, el Estado terminó por ser colonizado por la sociedad civil y quedó fraccionado, por lo que no pudo tomar distancia de las demandas y los intereses de cada alianza gobernante. Resultó ser débil.

 En conclusión, el experimento iniciado en 1966 trató de reconstruir los mecanismos de acumulación de poder para subordinar la sociedad civil a la gran burguesía. Trató de implantar un sistema de dominación política, pero ese intento colapsó y luego surgió la alianza defensiva que conquistó el sistema institucional del Estado y no lo compartió con la gran burguesía.

 A partir de 1974, con la muerte de Perón, comenzó a resurgir la crisis y la burguesía local debió abandonar la alianza gobernante. A esto se le sumó la exacerbación sindical que generó reacciones en su contra. Así, en 1976 terminó por reasumir un nuevo gobierno de facto y la gran burguesía volvió a la alianza gobernante.

AA
Octubre 2010

Estado y alianzas en la Argentina 1956-1976: V


La fracción débil de la burguesía urbana era netamente nacional y se alió con el sector popular, que tenía mayor autonomía y organización que en el resto de América Latina. La acción política de esta alianza fue defensiva porque la recesión, la devaluación y los programas estabilizadores la castigaban duramente. Y su objetivo inmediato fue la reactivación económica a través de acciones expansivas del Estado en coincidencia con el reclamo de aumento salarial de parte de los sindicatos.

 La expresión política de esta alianza fue el Peronismo de entre 1973 y 1976. Se trató de una alianza esporádica pero recurrente cada vez que castigaban al pequeño y mediano empresario local. Postuló una vía “nacionalista” y “socialmente justa” y fue exitosa para anular los programas de estabilización y acotar la expansión del capital internacional. Cuando aumentaron los salarios, aumentó también la producción. Y, además, evitó la fusión de los sectores fuertes de la burguesía pampeana y urbana.

 Esta alianza también fue policlasista, con fuerte componente obrero y burgués. Así tuvo un carácter nacionalista y capitalista, algo que no se dio en otros países latinoamericanos, donde la fusión obrero-burgués no era tan fuerte. 

 Por otro lado, esta fusión afianzó la memoria de anteriores movilizaciones que lograron revertir la situación salarial y el nivel de la actividad económica. Por ejemplo, la CGT y el peronismo, se cansaron de recordar sus luchas desde 1955 hasta el fin de la proscripción de Perón. 

 Los sindicatos y el peronismo se convirtieron en formas de organización ideológica y política para esta alianza. Sin embargo, ante cada victoria, estos sectores “asaltaron” el Estado, como ocurrió con la lucha interna del movimiento hasta el advenimiento de la última dictadura militar, entre la juventud revolucionaria y el sindicalismo.

 De todos modos, los éxitos de esta alianza llevaron a que la gran burguesía abandonara a la burguesía pampeana que se lamentó por la caída de sus precios. De esta manera, la gran burguesía logró permanecer en la alianza gobernante.

Estado y alianzas en la Argentina 1956-1976: IV

La gran burguesía urbana generalmente no se perjudica con la devaluación y los programas de estabilización, aunque suele ser la más interesada en solucionar los problemas de la balanza de pagos. Por esa razón, cada vez que se produjo ese déficit, se acercó a los intereses de la burguesía pampeana y luego, cuando reaccionaban sus sectores débiles, se movió en forma de péndulo hacia esos intereses en el corto plazo, reactivando la economía interna pero en un rol de “dejar hacer”.

 Este movimiento pendular hizo que la burguesía perdiera cohesión y, por ende, dominación política. Estas luchas entre burgueses tuvieron su ámbito principal dentro del Estado nacional, que se fue fracturando. Por ejemplo, en 1967, con el presidente de facto Juan Carlos Onganía, el gobierno tuvo una política a favor de la gran burguesía al devaluar en un 40 % y apropiarse de las ganancias a través de las retenciones, lo que perjudicó a la burguesía pampeana.

 Pero a partir de 1970, los precios de los exportables comenzaron a aumentar y fue fortaleciendo nuevamente a la burguesía pampeana que, ayudada por agentes extranjeros, va a terminar por quebrar en 1973 al Estado burocrático-autoritario.

Estado y alianzas en la Argentina 1956-1976: III

Luego del "desarrollismo", se va a forjar en el resto de los 60´ la alianza entre el sector popular y la fracción débil de la burguesía para defender el mercado interno contra la recesión proveniente de la suba de precios exportables de la región pampeana. Hubo movilizaciones populares, como el "Cordobazo" en 1969, que profundizaron un corte dentro de la burguesía, entre los débiles y los fuertes, y entre la urbana y la pampeana.

 Cuando volvieron los problemas en la balanza de pagos se aumentaron las exportaciones, pero esto era imposible sin que las estancias se convirtieran en agrobusiness. Sin embargo, esto demandó inversiones a largo plazo en tecnología y capital que al sector pampeano no le interesaron debido a la inestabilidad de los precios. Así fue que en el corto plazo aumentaron los precios internos de producción y eso derivó en recesión y redistribución negativa del ingreso que perjudicó al sector popular y no a los sectores fuertes.

 Se podría haber forjado a largo plazo una alianza entre la burguesía urbana y la pampeana para modernizar la producción y acabar con ese ciclo pero hasta 1976 sólo lo hicieron por períodos muy cortos. En parte, por el corte que había producido la movilización del sector popular.

 Ante la crisis, la salida más accesible fue la devaluación para aumentar el precio de los productos exportables en relación al de los bienes de consumo interno. Esta política se enmarcó en los denominados “programas de estabilización”. Pero esto trajo inflación y a partir de 1976, ya con un nuevo gobierno de facto, se recurrió al Fondo Monetario Internacional, lo que derivó en el aumento de la deuda externa.

Estado y alianzas en la Argentina 1956-1976: II

La clase obrera argentina se caracterizó por haber tenido más recursos que el resto de ese sector en América Latina pero, a diferencia de lo ocurrido en otros países de la región, cuando sucedieron los ciclos de nula bonanza económica, no pudo apoyarse en un campesinado ya que éste era casi inexistente.

 Otro dilema fue que los principales productos de exportación fueron los cereales y carnes, alimentos a los que se destina el salario de la clase obrera y popular, por lo que un aumento de precios es rápidamente percibido por ese sector, como ocurrió con la depresión de los 30´.

 Pero a partir de 1945 y hasta 1950, el Estado se apropió de gran parte de las exportaciones y mantuvo los precios bajos, lo que aumentó el ingreso del sector popular y la demanda de bienes industriales. Sin embargo, esto trajo, a su vez, problemas en la balanza de pagos a raíz del desaliento de las exportaciones y el aumento del consumo interno. Por ello, entre 1952-1955, en el último tramo del segundo gobierno peronista, se subieron los precios para mejorar la balanza, aunque se redujo el mercado interno.

 A partir de 1960, con el gobierno de Arturo Frondizi, hubo una ola de inversiones extranjeras en industria y servicios, por lo que se internacionalizó la producción urbana. Este proceso se llamó “desarrollismo”, pero no funcionó porque aumentaron las importaciones. Entonces, se volvió a aumentar las exportaciones para mejorar la balanza de pagos.

Estado y alianzas en la Argentina 1956-1976*

El capitalismo argentino, al igual que en el resto de América Latina, creció al ritmo de la incorporación de algunas de sus regiones dedicada a la exportación de productos primarios. Fundamentalmente, el gran control del principal recurso productivo, la tierra, quedó en la pampa argentina y Uruguay en manos de una burguesía local.

 Mientras que el enclave y la plantación quedó en manos del capital internacional, la hacienda en la oligarquía poco capitalista. Y esto llevó a que la burguesía pampeana y uruguaya acumulara capital y pusiera en emergencia un sector urbano, comercial e industrial.

 En el caso de Argentina, a diferencia de lo ocurrido en el resto de América Latina, las exportaciones de cereales, lanas y carnes cubrieron la mayor proporción del territorio nacional.

 Entre 1930, a partir de la crisis mundial surgida con la gran  depresión de los EE.UU., y 1945, el fin de la Segunda Guerra Mundial, se desarrolló una incipiente burguesía industrial favorecida por una fuerte demanda de trabajo y que comenzó a acercarse a la internacional.

 Hasta este momento, el rol del Estado era mínimo, por lo que fue la burguesía pampeana y sus prolongaciones urbanas las que crearon una especie de Estado democrático fraudulento, que se dio en los 30’, la denominada “Década Infame”.  De esta manera, este sector productivo ganó poder político, además del económico.

 Pero este Estado liberal argentino no sobrevivió a la crisis de los 30`, aunque luego sí se recuperó más fácil y rápidamente que el resto de los países latinoamericanos. Y así, hubo un nuevo impulso de industrialización sustitutiva de importaciones en el que se incorporó gran parte de los trabajadores de las regiones no pampeanas.

* Basado en un texto de Guillermo O ´Donnel.

V




 Para algunos autores, desde 1943 a 1953, el gobierno tuvo una política de hostilidad e indiferencia hacia el capital extranjero. Luego del período de mayor bonanza económica, sucedido entre el 46´y el 49´, devino un estancamiento que planteó la necesidad de reconsiderar esa política y recibir la cooperación de los extranjeros para una nueva etapa de la industrialización. Sin embargo, en los años del peronismo, el capital extranjero que se insertó y realizó inversiones directas percibió las utilidades totales más elevadas.


 El primer Plan Quinquenal de Perón, consideraba para el período 47-51 unos 10.000 millones de pesos en costos de organización e inversión. Las utilidades totales del capital extranjero fueron un 78% mayor a esos recursos. Luego, las empresas foráneas no efectuaron luego nuevas inversiones directas pero si reinvirtieron parte de las utilidades obtenidas. Esto discrepó con la etapa siguiente, “el desarrollismo” (1958-1964) cuando las empresas extranjeras tuvieron una alta rentabilidad pero por nuevos flujos de inversión.


 Un rasgo característico del peronismo fue acentuar sensiblemente la presencia de las empresas y organismos estatales en la producción industrial. En principio, estos debían abrir el camino hacia la profundización del modelo mediante la incorporación de los sectores productivos pesados pero terminaron por tener una escasa trascendencia. Por ejemplo, en 1947, la industria pesada representaba el 3,6% de la producción total y en 1954 el 9,5%.


 Si bien Perón logró disciplinar a varios sectores de la agotada economía agro exportadora, terminó doblegado por el capital extranjero y la oligarquía argentina. Y el principio del fin de su gobierno comenzó cuando la rentabilidad de las fracciones industriales dominantes descendió respecto de la época de oro. Estos sectores, como lo harían en otras oportunidades futuras, llevaron a cabo una ofensiva política, ideológica y económica para instalar socialmente que el problema radicaba en la excesiva intervención estatal en el gasto y el salario.


 En ese marco, la burguesía nacional no pareció diferenciarse de los sectores dominantes ya que la CGE reclamó la derogación de los precios máximos, el aumento de importación de materias primas, la liberación de los créditos y la reducción de impuestos, entre otras demandas.


AA
Octubre 2010

IV


 El peronismo redujo la extranjerización de la industria pero ello no implicó una disminución del control foráneo en la producción local porque estos agentes externos dominaban los sectores más importantes, una tendencia que había comenzado a principios del Siglo XX.

 En 1909 ya existían en el país las empresas extranjeras y si bien representaban el 1,3% del capital radicado en Argentina, controlaban sectores claves en el modelo agro exportador como la frigorífica, a través de la firma Swift, la producción de tanino y los talleres ferroviarios.

 Luego, en la década del 20´, se incrementó la radicación de empresas extranjeras, filiales de sus casas matrices, cuyos bienes producidos estuvieron destinados al abastecimiento del mercado interno. Este fue el caso de empresas como Bayer, Ducilo y Chiclets Adams, entre otras.

 Ya en los 30´, hubo un nuevo contexto marcado por la protección arancelaria y restricciones al mercado cambiario que impulsaron la industrialización sustentada en la sustitución de importaciones. En aquel entonces,  el capital extranjero controlaba el 50% del capital industrial, aunque empezaron a surgir las medianas y pequeñas industrias locales que quedaban subordinadas a las otras.

 Durante los primeros años peronistas, la burguesía nacional se expresó, principalmente, en la industria textil y metalúrgica, y terminó por constituir la Confederación General Económica (CGE) que generalmente se opuso a las reivindicaciones de la Unión Industrial Argentina UIA).

 En este puso, cabe mencionar que dentro de la división entre firmas extranjeras y nacionales, hubo una subdivisión. Por un lado, las empresas extranjeras que se radicaron en Argentina a fines del Siglo XIX y que se integraron con la clase local en términos sociales y económicos. Fueron grupos familiares, como Bunge & Born, que tuvieron una presencia destacada en la propiedad y producción agropecuaria pampeana y extra pampeana. Este grupo se destacó por su diversidad de actividades.

 Por el otro lado, dentro de los capitales locales se constituyó un sector vinculado a la oligarquía pampeana y que también tuvo una fuerte diversidad de actividades y una estrecha relación con el poder político.

 En un tercer lugar, se encontraron algunos capitales locales estrechamente enlazados a capitales extranjeros de carácter financiero o de antigua data en Argentina como Alpargatas, relacionada con el grupo Roberts. Estos conformaron la oligarquía diversificada.

 En los 30´, esta fracción tuvo una significativa influencia dentro de las grandes firmas industriales de la época. Y en los 40´, fue este sector de la oligarquía, ante el agotamiento del modelo agro exportador, la alternativa industrial exportadora que planteó el Plan Pinedo en 1938. A diferencia de Perón que luego impulsó una industrialización volcada a abastecer el mercado interno, no la exportación.

 Las políticas del primer gobierno peronista derivaron también en una histórica desconcentración de la propiedad pampeana y, por ende, en un resentimiento de los terratenientes de ese sector a raíz de la misma..

 "Todo parece indicar que la expansión de empresas de capital local se acentuó durante los primeros años del gobierno peronista pero el fenómeno central es que muchas de ellas devinieron en grandes firmas oligopólicas que disputaron el control de diversas producciones con las otras fracciones empresariales", sostiene Basualdo.

III

 En los primeros años del peronismo, la Argentina exhibía una holgada posición acreedora con el resto del mundo pero una parte significativa no estaba disponible por la insolvencia del principal deudor, Inglaterra, golpeada por la Segunda Guerra Mundial. Así, la abrupta reducción del activo entre 1946 y 1948 se dio por una disminución de las reservas más que por el incremento de la deuda, por lo que la nacionalización de los ferrocarriles estuvo encaminada a solucionar la diferencia económica con los ingleses.

 Desde 1948 en adelante, decreció el saldo entre los activos y pasivos del Banco Central, por la deuda contraída por el sector público con los países centrales, a lo que se sumó el saldo negativo de la balanza comercial por el estancamiento de las exportaciones agropecuarias, principalmente, y la importación de insumos para la industrial local.

 Se trató de un “típico estrangulamiento” en la balanza de pagos de esta “etapa de industrialización sustentada en la sustitución de importaciones”.

 Para algunos autores, el error mayor fue cometido en los años 46-48 al no utilizar las reservas de divisas iniciales y los ingresos adicionales de exportación para renovar y aumentar el capital de los sectores de transporte, energía, acero e industrias pesadas, para evitar ese “estrangulamiento”.

 Entonces, el gobierno peronista trató de solucionar el problema de la profundización de la industrialización en los 50´, mediante la Ley sobre las inversiones extranjeras y la negociación con capitales extranjeros para la explotación petrolífera.

II

El proceso que terminó abrupta y violentamente en 1955 tuvo como eje central el desarrollo económico interno,principalmente, a través del fortalecimiento de la industria en detrimento de la agro exportación. De esta manera, aumentó la participación de los trabajadores en el ingreso generado anualmente.

 Específicamente entre el 45´ y 48´, se cuadruplicaron las importaciones y el Producto bruto Interno (PBI) creció un 28%. A esto se le sumó que las exportaciones, la disponibilidad real de bienes y servicios creció un 45% en esos tres años.

 En 1945 se creó el Banco Industrial y se constituyeron y fortalecieron las empresas estatales como Fabricaciones Militares (FM), la siderúrgica Somisa, entre otras.También en ese mismo año se sancionó la Ley de Asociaciones Profesionales, lo que permitió la expansión y fortalecimiento de los sindicatos en la sociedad argentina.

 Se incrementó no sólo el salario real sino también la ocupación de mano de obra. Y algunos autores consideraron que un factor que impidió el salto cualitativo de la producción industrial y la modernización de la infraestructura fue la Segunda Guerra Mundial.

 Durante la posguerra, dada la fuerte demanda extranjera, cualquier aumento del consumo implicaba una reducción idéntica de los ingresos de divisas. Aún así, en 1945 el PBI era un 16% más que en 1948.

 Además, dentro de la composición industrial, hubo un notorio avance en la metalmecánica, como la producción de heladeras. En ese marco, se duplicaron los establecimientos del rubro que superó a la industria alimentaria y textil.

 A esto se le sumó una profunda intervención del Estado, lo que permitió concretar una significativa redistribución de la renta agropecuaria. Esta acentuación se expresó en el sector financiero a partir de la nacionalización de los depósitos bancarios por parte del Banco Central, la asignación de créditos con descuentos la creación del Banco Hipotecario, etc. Y se dio en el comercio exterior con la creación del Instituto Argentino para la promoción del Intercambio (IAPI).

Los primeros gobiernos peronistas y el país industrial*


I

 La irrupción del Peronismo en 1945 puso fin al modelo agroexportador que se había desarrollado en la denominada "Década infame” de los 30´. Este movimiento modificó las relaciones sociales con un Estado que impulsó la industrialización, a partir de la cuál surgió una burguesía nacional. En esta nueva matriz social se va a dar un enfrentamiento de la clase trabajadora y el empresariado nacional con el capital extranjero y una facción de la oligarquía agroexportadora.

 En se sentido, cabe recordar que los colapsos económicos y sociales en el país fueron el resultado de treinta años de dictaduras militares que interrumpieron ese proceso de industrialización, basándose en la acumulación de capital y la internacionalización financiera en beneficio de acreedores externos y una fracción de la oligarquía pampeana. Pero una vez llegada la restauración constitucional, a partir de 1983, este proceso fue convalidado por los gobiernos radicales y peronistas.

 Para revertir esta situación se necesita de un estado que impulse la redistribución de la riqueza y la re industrialización del país.

*Basado en un texto de Eduardo Basualdo