Estado y alianzas en la Argentina 1956-1976: III

Luego del "desarrollismo", se va a forjar en el resto de los 60´ la alianza entre el sector popular y la fracción débil de la burguesía para defender el mercado interno contra la recesión proveniente de la suba de precios exportables de la región pampeana. Hubo movilizaciones populares, como el "Cordobazo" en 1969, que profundizaron un corte dentro de la burguesía, entre los débiles y los fuertes, y entre la urbana y la pampeana.

 Cuando volvieron los problemas en la balanza de pagos se aumentaron las exportaciones, pero esto era imposible sin que las estancias se convirtieran en agrobusiness. Sin embargo, esto demandó inversiones a largo plazo en tecnología y capital que al sector pampeano no le interesaron debido a la inestabilidad de los precios. Así fue que en el corto plazo aumentaron los precios internos de producción y eso derivó en recesión y redistribución negativa del ingreso que perjudicó al sector popular y no a los sectores fuertes.

 Se podría haber forjado a largo plazo una alianza entre la burguesía urbana y la pampeana para modernizar la producción y acabar con ese ciclo pero hasta 1976 sólo lo hicieron por períodos muy cortos. En parte, por el corte que había producido la movilización del sector popular.

 Ante la crisis, la salida más accesible fue la devaluación para aumentar el precio de los productos exportables en relación al de los bienes de consumo interno. Esta política se enmarcó en los denominados “programas de estabilización”. Pero esto trajo inflación y a partir de 1976, ya con un nuevo gobierno de facto, se recurrió al Fondo Monetario Internacional, lo que derivó en el aumento de la deuda externa.

Estado y alianzas en la Argentina 1956-1976: II

La clase obrera argentina se caracterizó por haber tenido más recursos que el resto de ese sector en América Latina pero, a diferencia de lo ocurrido en otros países de la región, cuando sucedieron los ciclos de nula bonanza económica, no pudo apoyarse en un campesinado ya que éste era casi inexistente.

 Otro dilema fue que los principales productos de exportación fueron los cereales y carnes, alimentos a los que se destina el salario de la clase obrera y popular, por lo que un aumento de precios es rápidamente percibido por ese sector, como ocurrió con la depresión de los 30´.

 Pero a partir de 1945 y hasta 1950, el Estado se apropió de gran parte de las exportaciones y mantuvo los precios bajos, lo que aumentó el ingreso del sector popular y la demanda de bienes industriales. Sin embargo, esto trajo, a su vez, problemas en la balanza de pagos a raíz del desaliento de las exportaciones y el aumento del consumo interno. Por ello, entre 1952-1955, en el último tramo del segundo gobierno peronista, se subieron los precios para mejorar la balanza, aunque se redujo el mercado interno.

 A partir de 1960, con el gobierno de Arturo Frondizi, hubo una ola de inversiones extranjeras en industria y servicios, por lo que se internacionalizó la producción urbana. Este proceso se llamó “desarrollismo”, pero no funcionó porque aumentaron las importaciones. Entonces, se volvió a aumentar las exportaciones para mejorar la balanza de pagos.

Estado y alianzas en la Argentina 1956-1976*

El capitalismo argentino, al igual que en el resto de América Latina, creció al ritmo de la incorporación de algunas de sus regiones dedicada a la exportación de productos primarios. Fundamentalmente, el gran control del principal recurso productivo, la tierra, quedó en la pampa argentina y Uruguay en manos de una burguesía local.

 Mientras que el enclave y la plantación quedó en manos del capital internacional, la hacienda en la oligarquía poco capitalista. Y esto llevó a que la burguesía pampeana y uruguaya acumulara capital y pusiera en emergencia un sector urbano, comercial e industrial.

 En el caso de Argentina, a diferencia de lo ocurrido en el resto de América Latina, las exportaciones de cereales, lanas y carnes cubrieron la mayor proporción del territorio nacional.

 Entre 1930, a partir de la crisis mundial surgida con la gran  depresión de los EE.UU., y 1945, el fin de la Segunda Guerra Mundial, se desarrolló una incipiente burguesía industrial favorecida por una fuerte demanda de trabajo y que comenzó a acercarse a la internacional.

 Hasta este momento, el rol del Estado era mínimo, por lo que fue la burguesía pampeana y sus prolongaciones urbanas las que crearon una especie de Estado democrático fraudulento, que se dio en los 30’, la denominada “Década Infame”.  De esta manera, este sector productivo ganó poder político, además del económico.

 Pero este Estado liberal argentino no sobrevivió a la crisis de los 30`, aunque luego sí se recuperó más fácil y rápidamente que el resto de los países latinoamericanos. Y así, hubo un nuevo impulso de industrialización sustitutiva de importaciones en el que se incorporó gran parte de los trabajadores de las regiones no pampeanas.

* Basado en un texto de Guillermo O ´Donnel.

V




 Para algunos autores, desde 1943 a 1953, el gobierno tuvo una política de hostilidad e indiferencia hacia el capital extranjero. Luego del período de mayor bonanza económica, sucedido entre el 46´y el 49´, devino un estancamiento que planteó la necesidad de reconsiderar esa política y recibir la cooperación de los extranjeros para una nueva etapa de la industrialización. Sin embargo, en los años del peronismo, el capital extranjero que se insertó y realizó inversiones directas percibió las utilidades totales más elevadas.


 El primer Plan Quinquenal de Perón, consideraba para el período 47-51 unos 10.000 millones de pesos en costos de organización e inversión. Las utilidades totales del capital extranjero fueron un 78% mayor a esos recursos. Luego, las empresas foráneas no efectuaron luego nuevas inversiones directas pero si reinvirtieron parte de las utilidades obtenidas. Esto discrepó con la etapa siguiente, “el desarrollismo” (1958-1964) cuando las empresas extranjeras tuvieron una alta rentabilidad pero por nuevos flujos de inversión.


 Un rasgo característico del peronismo fue acentuar sensiblemente la presencia de las empresas y organismos estatales en la producción industrial. En principio, estos debían abrir el camino hacia la profundización del modelo mediante la incorporación de los sectores productivos pesados pero terminaron por tener una escasa trascendencia. Por ejemplo, en 1947, la industria pesada representaba el 3,6% de la producción total y en 1954 el 9,5%.


 Si bien Perón logró disciplinar a varios sectores de la agotada economía agro exportadora, terminó doblegado por el capital extranjero y la oligarquía argentina. Y el principio del fin de su gobierno comenzó cuando la rentabilidad de las fracciones industriales dominantes descendió respecto de la época de oro. Estos sectores, como lo harían en otras oportunidades futuras, llevaron a cabo una ofensiva política, ideológica y económica para instalar socialmente que el problema radicaba en la excesiva intervención estatal en el gasto y el salario.


 En ese marco, la burguesía nacional no pareció diferenciarse de los sectores dominantes ya que la CGE reclamó la derogación de los precios máximos, el aumento de importación de materias primas, la liberación de los créditos y la reducción de impuestos, entre otras demandas.


AA
Octubre 2010

IV


 El peronismo redujo la extranjerización de la industria pero ello no implicó una disminución del control foráneo en la producción local porque estos agentes externos dominaban los sectores más importantes, una tendencia que había comenzado a principios del Siglo XX.

 En 1909 ya existían en el país las empresas extranjeras y si bien representaban el 1,3% del capital radicado en Argentina, controlaban sectores claves en el modelo agro exportador como la frigorífica, a través de la firma Swift, la producción de tanino y los talleres ferroviarios.

 Luego, en la década del 20´, se incrementó la radicación de empresas extranjeras, filiales de sus casas matrices, cuyos bienes producidos estuvieron destinados al abastecimiento del mercado interno. Este fue el caso de empresas como Bayer, Ducilo y Chiclets Adams, entre otras.

 Ya en los 30´, hubo un nuevo contexto marcado por la protección arancelaria y restricciones al mercado cambiario que impulsaron la industrialización sustentada en la sustitución de importaciones. En aquel entonces,  el capital extranjero controlaba el 50% del capital industrial, aunque empezaron a surgir las medianas y pequeñas industrias locales que quedaban subordinadas a las otras.

 Durante los primeros años peronistas, la burguesía nacional se expresó, principalmente, en la industria textil y metalúrgica, y terminó por constituir la Confederación General Económica (CGE) que generalmente se opuso a las reivindicaciones de la Unión Industrial Argentina UIA).

 En este puso, cabe mencionar que dentro de la división entre firmas extranjeras y nacionales, hubo una subdivisión. Por un lado, las empresas extranjeras que se radicaron en Argentina a fines del Siglo XIX y que se integraron con la clase local en términos sociales y económicos. Fueron grupos familiares, como Bunge & Born, que tuvieron una presencia destacada en la propiedad y producción agropecuaria pampeana y extra pampeana. Este grupo se destacó por su diversidad de actividades.

 Por el otro lado, dentro de los capitales locales se constituyó un sector vinculado a la oligarquía pampeana y que también tuvo una fuerte diversidad de actividades y una estrecha relación con el poder político.

 En un tercer lugar, se encontraron algunos capitales locales estrechamente enlazados a capitales extranjeros de carácter financiero o de antigua data en Argentina como Alpargatas, relacionada con el grupo Roberts. Estos conformaron la oligarquía diversificada.

 En los 30´, esta fracción tuvo una significativa influencia dentro de las grandes firmas industriales de la época. Y en los 40´, fue este sector de la oligarquía, ante el agotamiento del modelo agro exportador, la alternativa industrial exportadora que planteó el Plan Pinedo en 1938. A diferencia de Perón que luego impulsó una industrialización volcada a abastecer el mercado interno, no la exportación.

 Las políticas del primer gobierno peronista derivaron también en una histórica desconcentración de la propiedad pampeana y, por ende, en un resentimiento de los terratenientes de ese sector a raíz de la misma..

 "Todo parece indicar que la expansión de empresas de capital local se acentuó durante los primeros años del gobierno peronista pero el fenómeno central es que muchas de ellas devinieron en grandes firmas oligopólicas que disputaron el control de diversas producciones con las otras fracciones empresariales", sostiene Basualdo.

III

 En los primeros años del peronismo, la Argentina exhibía una holgada posición acreedora con el resto del mundo pero una parte significativa no estaba disponible por la insolvencia del principal deudor, Inglaterra, golpeada por la Segunda Guerra Mundial. Así, la abrupta reducción del activo entre 1946 y 1948 se dio por una disminución de las reservas más que por el incremento de la deuda, por lo que la nacionalización de los ferrocarriles estuvo encaminada a solucionar la diferencia económica con los ingleses.

 Desde 1948 en adelante, decreció el saldo entre los activos y pasivos del Banco Central, por la deuda contraída por el sector público con los países centrales, a lo que se sumó el saldo negativo de la balanza comercial por el estancamiento de las exportaciones agropecuarias, principalmente, y la importación de insumos para la industrial local.

 Se trató de un “típico estrangulamiento” en la balanza de pagos de esta “etapa de industrialización sustentada en la sustitución de importaciones”.

 Para algunos autores, el error mayor fue cometido en los años 46-48 al no utilizar las reservas de divisas iniciales y los ingresos adicionales de exportación para renovar y aumentar el capital de los sectores de transporte, energía, acero e industrias pesadas, para evitar ese “estrangulamiento”.

 Entonces, el gobierno peronista trató de solucionar el problema de la profundización de la industrialización en los 50´, mediante la Ley sobre las inversiones extranjeras y la negociación con capitales extranjeros para la explotación petrolífera.

II

El proceso que terminó abrupta y violentamente en 1955 tuvo como eje central el desarrollo económico interno,principalmente, a través del fortalecimiento de la industria en detrimento de la agro exportación. De esta manera, aumentó la participación de los trabajadores en el ingreso generado anualmente.

 Específicamente entre el 45´ y 48´, se cuadruplicaron las importaciones y el Producto bruto Interno (PBI) creció un 28%. A esto se le sumó que las exportaciones, la disponibilidad real de bienes y servicios creció un 45% en esos tres años.

 En 1945 se creó el Banco Industrial y se constituyeron y fortalecieron las empresas estatales como Fabricaciones Militares (FM), la siderúrgica Somisa, entre otras.También en ese mismo año se sancionó la Ley de Asociaciones Profesionales, lo que permitió la expansión y fortalecimiento de los sindicatos en la sociedad argentina.

 Se incrementó no sólo el salario real sino también la ocupación de mano de obra. Y algunos autores consideraron que un factor que impidió el salto cualitativo de la producción industrial y la modernización de la infraestructura fue la Segunda Guerra Mundial.

 Durante la posguerra, dada la fuerte demanda extranjera, cualquier aumento del consumo implicaba una reducción idéntica de los ingresos de divisas. Aún así, en 1945 el PBI era un 16% más que en 1948.

 Además, dentro de la composición industrial, hubo un notorio avance en la metalmecánica, como la producción de heladeras. En ese marco, se duplicaron los establecimientos del rubro que superó a la industria alimentaria y textil.

 A esto se le sumó una profunda intervención del Estado, lo que permitió concretar una significativa redistribución de la renta agropecuaria. Esta acentuación se expresó en el sector financiero a partir de la nacionalización de los depósitos bancarios por parte del Banco Central, la asignación de créditos con descuentos la creación del Banco Hipotecario, etc. Y se dio en el comercio exterior con la creación del Instituto Argentino para la promoción del Intercambio (IAPI).