Diario de un crimen: 2
El artero y cobarde ataque a Francis fue cometido cuando éste estaba acompañado de al menos siete de sus 16 amigos –todos oriundos de la Capital Federal y compañeros de escuela- que estaban pasando sus vacaciones desde apenas dos días antes en un hostal ubicado en el centro de la villa turística, pocas cuadras al sur de la escena del crimen.
El día después del hecho, estos amigos declararon como testigos presenciales, e incluso algunos de ellos como víctimas de la misma agresión, ante la fiscal de la causa, la doctora Zambrano.
El primero en declarar fue Sebastián, quien contó que él, Francis y otros chicos entraron al boliche alrededor de la 1.45, mientras que el resto del grupo lo hizo más tarde.
El testigo relató que dentro de local todo transcurrió con “normalidad” y que se fueron dispersando por el interior del mismo hasta que cerca de las 4.30 vio que tres “patovicas” del boliche estaba retirando por la fuerza a Francis, quien tenía su camisa rota.
Ante esta situación, él decidió salir también del local y lo hizo junto a su amigo Leo, con quien se quedó junto a Francis en la vereda de enfrente del boliche esperando a que el resto de los chicos de su grupo salieran.
“Mientras esperábamos, Francis me cuenta que lo habían sacado del local porque le habían pegado a Julio y él se había metido a separar”, relató.
Luego contó que sus amigos fueron saliendo del local hasta que en un momento se desató el ataque: “De la nada, un grupo de siete u ocho chicos se nos vinieron encima corriendo y nos empezaron a pegar.”
“Yo empecé a retroceder y a sacar a mis amigos. Vi que a Julio le daban dos piñas en la cabeza, entonces lo saqué para que le dejaran de pegar. Y a Juancho y Lisandro los empujaron contra unos autos estacionados; en tanto que vi a uno cómo le pegaba a Francis piñas en la cabeza”, recordó.
Consultado sobre cómo era esta persona a la que vio agrediendo a la víctima, Sebastián describió que llevaba puesta “un remera blanca, era de estatura media, tez blanca, pelo morocho y lacio”.
Según el testigo, este agresor fue quien provocó que Francis cayera al piso, donde a su amigo le siguieron pegando “patadas”, aunque no supo precisar si fue el chico que describió solo o él y alguno más de su grupo.
“No sé cuántos fueron exactamente los que le pegaron, pero cuando escaparon lo vi a Francis con la cara llena de sangre y en el cuerpo también”, indicó.
Tras la golpiza, Sebastián contó que la gente se acercaba a ver y que fue un hombre el primero en auxiliar a Francis y después de éste lo hizo también una chica que salía del boliche y le practicó RCP en presencia de los policías que ya estaban presentes en el lugar.
“Llamamos a la ambulancia, que tardó mucho tiempo en llegar, y lo trasladaron al hospital. Yo me fui a la comisaría con Juancho a hacer la denuncia, mientras que el resto de los chicos se fue al hospital”, añadió.
Por último, Sebastián declaró que en momentos en que se encontraba en la seccional arribaron al lugar sus amigos que habían estado en el centro asistencial y le dijeron que Francis había fallecido.
A su turno, Juancho declaró que dentro del boliche se pasó la mayor parte del tiempo en el sector “VIP”, donde se sacaron fotos y se encontraron con unas chicas. Y que “después de un rato” fueron al patio trasero exterior del local donde los vio a Francis, Julio, Leo, Sebastián y Lisandro.
Después de pasar unos minutos allí, Juancho contó que volvió al VIP junto a sus amigos, que bajó alrededor de las 4 junto a Julio para ir al baño y que en el camino se lo cruzó a Francis.
“El local estaba abarrotado de gente, era imposible caminar. Yo iba adelante y Julio detrás, rumbo a los baños. En el pasillo había un tumulto y no se podía pasar. Ahí me topé con un chico de cabello corto y castaño claro, robusto, de un metro setenta de alto, y que vestía una camisa floreada color verde agua. Este chico estaba apoyado en la barra y con aspecto de estar alcoholizado empezó a gritar: ´¡Paren de empujar, che!´”
De acuerdo a Juancho, en ese momento también se encontraba allí Tommy, otro de sus amigos que había ingresado al boliche más tarde y que le respondió al chico de la camisa floreada: “Estamos todos en la misma.”
En esas circunstancias, este testigo contó que junto al chico que hablaba de mala manera había otro más alto, que tomó a Julio del cuello, al tiempo que Tommy se trenzó a piñas con un tercero.
“Yo me alejé, hice tres o cuatros metros y esperé a Julio para ir al baño. Y cuando él aparece me dice que le había dado un par de bofetadas y a Tommy unas piñas”, detalló.
Juancho explicó que salieron del baño tipo 4.40, cuando recibió un llamado a su celular de Leo, quien le dijo que los “patovicas” habían sacado a Francis del boliche y que tanto él como los otros chicos estaban en la calle.
“Nos estábamos yendo con Julio y antes de salir nos cruzamos con Tommy, que tenía u golpe en el pómulo izquierdo, y nos dijo que a los otros chicos también los habían sacado”, añadió.
El testigo refirió que tras esa charla abandonaron el local y cruzaron la avenida hasta la vereda de enfrente donde estaban Francis y sus demás amigos.
“Ahí alcancé a escuchar que Tommy le dijo a Francis ´vos también los provocaste´ haciéndoles caritas y un chistido´, pero Francis lo negó”, dijo y continuó: “En un momento observo que le pegan un golpe en la nuca a Manu, pero no pude advertir quien le pegó porque fue muy rápido. Yo me voy para atrás y veo que a Francis le empiezan a pegar, primero uno y después se armó una pelea”.
Juancho precisó que los agresores eran “al menos cinco”, y que el chico que le pegó primero a Francis llevaba puestos “una remera blanca” y “un pantalón oscuro”.
“Con el golpe lo sentó a Francis. Ahí yo lo veo de rodillas y me meto para tratar de frenar la situación y recibo un golpe de puño en el labio. Mientras otro de los agresores, que tenía una camisa estampada clarita, golpeaba a Francis en el piso”, señaló.
Sobre este atacante, el testigo refirió que tenía “el cabello corto y lacio, castaño claro, que vestía unas bermudas” y que le aplicó a la víctima “al menos tres patadas en la mandíbula”.
“Después de eso, Francis ya no respondía. Así que me crucé hacía el local y le pedimos ayuda a los patovicas pero no hicieron nada. Y ahí observo a un muchacho lastimado en la cara que estaba apoyado en la cerca de restaurante lindero al boliche que decía que había sido golpeado por los mismos sujetos”, agregó.
Juancho contó que al cruzar nuevamente hacia la vereda de enfrente encontró a Francis “desvanecido”, en “posición fetal”, y que había “sangre en el piso”.
“Se empezó a llenar de gente. Apareció un hombre que nos prestó mucha ayuda y la policía llegó rápido. La ambulancia fue pedida inmediatamente pero tardó un montón. También vinieron los bomberos y uno de los policías lo puso a Francis boca arriba y le practicó RCP. Mis amigos estaban todos llorando yo me puse a rezar”, recordó.
Juancho declaró que luego de que la ambulancia se llevó a Francis, él se quedó junto a Sebastián, Julio y Lisandro en el lugar del hecho, narrando lo sucedido al personal policial.
Desde allí fueron a la comisaría a hacer la denuncia, en tanto que él llamó a su madre para avisarle lo que había pasado y que hiciera lo propio con los padres de Francis.
Y finalizó diciendo que se enteró de la muerte de Francis cuando sus amigos que habían ido al hospital se presentaron en la seccional.
“Siendo las 8.30 aproximadamente hice una búsqueda por la red social Twitter y encontré que una chica narraba lo que había ocurrido”, concluyó.
Por su parte, Tommy declaró que él ingresó al boliche alrededor de las 3 y que luego de permanecer un rato en el patio trasero exterior se dirigió cerca del escenario, junto a Francis, Manu y otro amigo más.
“Miramos el show y después nos trasladamos hasta la barra, donde había mucha gente, por lo que nos chocábamos entre sí y algunos empujaban. En ese momento veo a dos chicos alterados que nos incitaban a pelear, por lo que los intento calmar y ahí es cuando recibo algunos golpes de puño”, indicó.
Tommy explicó que él se defendió de esas piñas y que a uno de los agresores le dijo: “No sirve pelearnos porque nos van a echar a los dos.”
“El problema no es con vos, es con tu amigo. Lo voy a esperar afuera”, recordó que este chico le dijo aunque no supo si le hacía referencia a Francis o a Manu.
El testigo continuó diciendo que inmediatamente después se cruzó con Juancho, quien le comentó que los “patovicas” habían sacado a Francis, por lo que a los pocos minutos él también salió a la calle y lo vio a Francis con el torso desnudo, ya que se le había roto la camisa, y acompañado de Leo y Santiago.
“Les pregunte qué había pasado y me dijeron que se habían peleado con otros chicos y que todo había empezado por unos empujones debido a que el lugar estaba lleno”, indicó.
También recordó que le dijeron que a Francis lo “incitaron a pelear afuera” aunque aclaró que permanecieron en la vereda sólo para esperar a que saliera del boliche el resto de sus amigos.
“Ahí aparecieron unos sujetos que le pegaron primero a Francis. Le dieron golpes de puños, lo empujaron y tiraron al piso. Yo traté de defenderlo pegándole a algunos de ellos pero a mí también me tiraron al piso, donde me pegaron patadas en la cabeza. Creo que fueron al menos tres los que me agredieron a mí y ocho en total”, detalló.
Tommy señaló que cuando logró levantarse vio a algunos de sus amigos lastimados y a Francis “inconsciente y ensangrentado”, con la cara “muy golpeada”.
“Los agresores ya se habían ido, así que llamé al 911 y conté lo que pasó. Pero recién a los veinte minutos apareció la ambulancia”, sostuvo.
Respecto de los agresores, Tommy dijo que alcanzó a ver que uno de ellos era “robusto, de pelo corto y morocho”, que vestía una “remera blanca de mangas cortas” y “pantalón marrón o bordó”.
Además, declaró que oyó que otro de los atacantes, que tenía una camisa clara, le dijo a Francis: “A ver si pegás ahora negro de mierda.”
En tanto, Leo declaró que él vio desde el VIP como los “patovicas” sacaban a Francis, por lo que con Santiago también salieron del local y se encontraron en la vereda con su amigo y Lisandro.
“Francis fue a comprarse un helado y cuando volvió le pregunté porque tenía la camisa rota y me dijo que le habían pegado a Julio, entonces él se metió a separar pero también le pegaron”, relató.
Según Leo, pasaron “unos diez minutos” cuando aparecieron “entre siete u ocho” chicos “corriendo”, a lo que él trató de calmarlos pero recibió un golpe en el rostro que le produjo una lesión en el ojo derecho.
“En un momento veo a Francis tirado en el piso, pero no veo quien le pegó, estaba inconsciente, apenas se movía, no hablaba y tenía la cara ensangrentada”, recordó.
El testigo agregó que tras la golpiza y la huida de los agresores, la víctima quedó tendida en el suelo y que tanto un policía como una chica intentaron reanimarlo con RCP, al tiempo que la ambulancia tardó casi media hora en llegar.
Sobre las características de los agresores, Leo dijo que sólo pudo ver a quien le pegó a él, que medía 1,80 metros; tenía el pelo corto y oscuro, y una remera blanca con “letras negras”.
“La intención de estos chicos era sólo golpearnos”, sintetizó.
A su vez, Lisandro declaró que cuando él bajó del VIP vio que Francis “estaba en la pista central y un patovica lo agarraba del cuello y lo sacaba porque había una pelea”.
“Salí por la misma puerta de emergencia por la que lo sacaron a Francis y me quedé con él y el resto afuera. Ahí nos cuenta que a Julio le habían pegado una cachetada, por lo que él intentó separar pero también le pegaron. Y que los otros chicos eran como cinco o seis”, relató.
El testigo contó que fue con Francis a comprar un helado hasta un quiosco cercano y que cuando regresaron se encontraron con Julio, Juancho y Tommy.
“De repente vemos que viene un grupo de chicos corriendo a pegarle, más que nada, a Francis. Entre todos le pegan piñas a Francis y él cae al suelo. Entonces tres de ellos le dan patadas en la cabeza y el pecho”, detalló.
“A mí y a mis amigos también nos pegaron pero no con la violencia que golpearon a Francis”, señaló.
Lisandro relató que luego de la golpiza, Francis quedó inconsciente en el piso, con sangre en la cara.
“Un señor que pasó por al lado nuestro nos pidió que dejáramos de golpearlo y le tuvimos que explicar que nosotros éramos los amigos de la víctima”, recordó.
Consultado sobre esos tres jóvenes que atacaron a Francis, el testigo dijo que cree que uno era rubio y tenía una “remera blanca”, otro era “morocho” y que al restante no llegó a verlo bien.
Mientras que Julio declaró que no recuerda en qué momento se separó de Francis dentro del boliche y que él estaba en el VIP cuando decidió ir al baño, para lo cual, debió cruzar la pista central donde había “mucha gente”.
“No se podía caminar, te empujaban. Ahí me lo cruzo a Francis de frente y venía con Tommy. Seguimos caminando y se ve que sin querer empujé a alguien, aunque no fue un empujón sino un choque por la cantidad de gente que había”, relató.
El testigo contó que en ese momento escuchó que alguien gritó de mala manera que dejaran de empujar y, acto seguido, sintió un golpe.
“Me pegan con el brazo por detrás, como un manotazo, y empezaron a gritar. Francis trata de separar y Tommy tiró un manotazo para que dejen de pegar. Entonces, un empleado de la caja nos pide que paremos y llama a los de seguridad, pero nosotros en ningún momento quisimos pelear”, indicó.
Julio explicó que tras ese incidente, él se fue al baño con Juancho y que no supo qué pasó con Francis y Tommy y los ´patovicas´.
“Cuando salgo del baño, Juancho, que me esperaba afuera, me dice que le avisaban por Whatsapp que a Francis lo habían sacado. Así que decidimos salir para ver qué había pasado”, dijo.
En la calle se encontró con Francis, Santiago, Leo, Tommy y algunos más de sus amigos; y que a los pocos minutos apareció el grupo de agresores, a los que no pudo reconocer como los mismos con los que se habían empujado.
“Estos chicos nos empezaron a golpear a todos. Yo recibí un golpe en la boca y otro en un oído, lo que me dejó algo aturdido. Entonces me fui enfrente a buscar a los ´patovicas´ y escucho a uno de ellos que dice ´adentro pegaban de atrás, pero ahora afuera vamos a ver quién gana´”, señaló.
Según Julio, los empleados de seguridad “se quedaron mirando mientras la pelea siguió” y que él alcanzó a ver cómo le pegaban patadas a Francis tirado en el suelo.
Cuando terminó el ataque y la ambulancia trasladó a la víctima, él se quedó con Lisandro y Tommy, con quienes fue caminando hasta la comisaría, donde ya estaban Santiago y Juancho.
“Hablamos con los chicos que estaban en el hospital y nos decían que los médicos estaban atendiendo a Francis. Y al rato que llegó a la comisaría la novia de Francis, que había ido al boliche con una amiga, y nos avisó que había fallecido”, finalizó.
Por último, Manu declaró que él estaba con Tommy en la parte baja del boliche cuando lo vio a este amigo, que iba adelante suyo, involucrado en un tumulto.
“Veo que vuelan manos, no sabía qué pasaba, así que traté de separar a mi amigo del chico que le pegaba, que era rubio, de pelo corto y robusto, con una camisa clara”, detalló.
Este testigo contó que luego siguieron caminando hasta que él sintió “piñas en la espalda” y al darse vuelta advirtió que era el mismo chico que había golpeado a Tommy.
En ese momento, vio a su amigo junto a otro chico “morocho” que quería pelear, por lo que se alejó del lugar.
Luego permaneció unos minutos en el patio trasero exterior, donde se encontró con Juancho, y ambos volvieron a entrar y se cruzaron con Tommy, quien les dijo que los “patovicas” habían sacado a Francis.
“Cuando salimos estaba Francis con el resto de los chicos en la vereda de enfrente al boliche y nos quedamos ahí esperando que salieron los que faltaban. Él estaba contando el motivo por el que lo habían sacado, pero no escuché mucho. Yo estaba mirando hacia la calle cuando viene alguien y me pega una piña en la oreja y el pómulo derechos”, indicó.
Manu explicó que tras el golpe quedó “aturdido”, por lo que cruzó hacia el boliche y después caminó unas dos cuadras hacia el sur porque sentía que lo “querían perseguir”; así que ni siquiera miró para atrás.
“No vi cuántos eran ni que le hicieron al resto de los chicos. Sólo escuché ruidos y golpes. Y cuando me estaba yendo caminando les avisé por Whatsapp a los chicos que estaban adentro del boliche que no estaban pegando afuera”, recordó.
Luego se encontró con otro amigo que no formaba parte del grupo en un local de comidas rápidas cercano y cuando una vez allí recibió un mensaje de uno de los chicos que se había quedado en el lugar de la pelea y que le dijo que Francis estaba inconsciente, por lo que decidió regresar hasta el frente del boliche.
Cuando arribó, la ambulancia ya había trasladado a Francis y sus amigos le contaron lo que había sucedido, tras lo cual, se fue con dos de ellos en remís hasta el hospital.
En contrapartida, los diez acusados se negaron a declarar al ser indagados durante esa misma jornada por la fiscal Zambrano, aunque aclararon que lo harían más adelante, una vez que contaran con un abogado defensor particular; y siguieron detenidos a disposición de la Justicia de Garantías.
Diario de un crimen: 1
Alrededor de las 4.41 de un cálido un sábado de mediados de enero, en pleno de centro de la villa turística y a tan sólo tres cuadras de la playa, dos jóvenes abordaron a un tercero en la vereda de la avenida principal, rodeada de comercios, muchos de ellos aún abiertos a pesar de la hora, y de transeúntes.
Poco antes, los tres habían estado en el interior de un local bailable ubicado de la mano de enfrente, de dónde fueron obligados a retirarse por haber protagonizado una pelea en el lugar.
Martín, vestido con una remera blanca y unos jeans oscuros; y César, quien llevaba puesta una camisa clara y unas bermudas; eran amigos que pasaban junto a otros chicos de su edad sus vacaciones de verano en la villa.
Por su parte, Francis no los había visto nunca antes en toda su vida hasta que se produjo ese altercado en la pista de baile, a partir del cual, ellos fueron retirados por los patovicas por un lado, y él por otro.
Y apenas estuvieron en la vía pública y el personal de seguridad reingresó al boliche, intervinieron efectivos policiales que patrullaban la zona y los disuadieron para que abandonaran la zona en distintas direcciones.
Sin embargo, Martín y César aguardaron en las inmediaciones a que los policías se alejasen –tuvieron que intervenir en otra riña callejera que se producía a la vuelta de la esquina- y durante esa espera acordaron vengarse de Francis por lo ocurrido en la disco, para lo cual contaron con el apoyo de al menos seis de sus amigos: Lucho, Lautaro, Esteban, Bruno, Ariel y Marcos.
Entonces salieron a cazar a su presa y al localizarla minutos después, el ataque comenzó por la espalda y en forma premeditada, en momentos en que Francis se hallaba parado en la vereda junto a sus propios amigos, quiénes también estaban veraneando en la villa.
A su vez, Francis, quien asistía a la Facultad de Derecho y residía en la Capital Federal, había viajado hasta allí sólo por ese fin de semana como invitado especial para pasar unos días en la playa y junto al mar.
Respecto de los agresores, Martín fue quien le propinó a la víctima una serie de golpes de puño en el rostro que la hicieron caer al piso, inconsciente. Y una vez allí tirada e indefensa, le patearon la cabeza, provocándole lesiones corporales, tanto internas como externas.
“Adentro pegaban de atrás, pero ahora afuera vamos a ver quién gana...", exclamó uno de los atacantes que superaban en número al grupo de Francis, quien se vio rodeado e imposibilitado de defenderse por sí solo y también de que sus amigos lo hiciesen por él.
“A ver si pegás ahora, ¡negro de mierda!", bramó otro de los agresores.
A su vez, quiénes acompañaban a la víctima también sufrieron lesiones corporales como consecuencia de los golpes.
Tras el ataque, los agresores escaparon del lugar a la carrera por la avenida y hacia el norte de la villa, mientras que la víctima quedó tendida en el suelo, junto a uno de los autos estacionados y sus amigos intentaban auxiliarlo; al tiempo que otros testigos filmaban la escena con sus smartphones y reproducían las imágenes por las redes sociales.
Enseguida arribó al lugar del hecho un oficial de Policía que advirtió que la víctima tenía sangre en la nariz y el torso desnudo ya que se le había roto la camisa.
Tanto este policía como un par de civiles trataron de reanimar a Francis, y cuando la ambulancia arribó al menos veinte minutos después, los médicos decidieron trasladarlo hasta el hospital local, donde finalmente se constató su fallecimiento.
Posteriormente, los forenses determinarían que el joven estudiante murió inmediatamente después de ser atacado a golpes, a causa de un shock neurogénico debido a un traumatismo grave de cráneo.
Por otro lado, el personal de la comisaría 1ra. inició la investigación y se entrevistó con los testigos presenciales, entre ellos los amigos de Francis, y también con la encargada de la recepción de un hotel ubicado a una cuadra del boliche, en la esquina de la avenida principal y una calle que se adentraba en el pinar de la villa.
Esta mujer contó que cerca de las 5 vio a un grupo de jóvenes, a los que describió con prendas de vestir similares a las señaladas por los testigos presenciales de la agresión, pasar corriendo por enfrente del hotel hasta un supermercado situado a unos 50 metros, en dirección al pinar.
Los pesquisas se trasladaron hasta el mencionado comercio y constataron con el vigilador del mismo que había una cámara de seguridad que registró el paso de los sospechosos que vio la encargada del alojamiento.
En esa grabación se pudo observar a César limpiarse las manos en su remera y luego lamerse los dedos presuntamente manchados con sangre.
En base a éste y otros elementos aportados por los testigos y por las imágenes de otras cámaras de seguridad como las del boliche, los policías localizaron la vivienda que alquilaban los agresores, ubicada unos 100 metros hacia el interior del pinar, y por orden de la Fiscalía de turno, alrededor de las 10 allanaron el inmueble y detuvieron a los diez amigos, algunos de los cuales ya habían abandonado el inmueble a pie y fueron interceptados en las proximidades del mismo.
Durante ese procedimiento, los peritos secuestraron los teléfonos celulares de los sospechosos, una gran cantidad de ropa y calzado para someterlos a posteriores análisis en busca de pruebas, y dos vehículos particulares, propiedad de Martín y Marcos, a bordo de los cuales los amigos, todos ellos jugadores de rugby, habían viajado días antes desde el norte de la provincia donde se domiciliaban.
Además, los médicos revisaron a los aprehendidos establecieron a simple vista que Martín tenía un presunto tejido hemático en su mano derecha, Esteban un hematoma en el labio superior, Lucho escoriaciones en cuello y axila izquierda, Lautaro escoriaciones en la axila derecha, y Ariel también escoriaciones en cuello y mano izquierda.
El fiscal entendió que esos eran signos de que había participado de una agresión física, por lo que avaló la actuación policial y convalidó las aprehensiones por el delito de “homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, el cual prevé la pena de prisión perpetua.
La pena de muerte en retroceso
Las ejecuciones por pena de muerte disminuyeron un tercio en todo el mundo durante 2018, informó en su reporte global Amnistía Internacional (AI) en el que se detalló que la cifra global pasó de 993 ejecuciones en 2017 a 690 en 2018, lo que representa el número más bajo en los últimos diez años.
De acuerdo al informe, China es el país con mayor cantidad de ejecuciones aunque no están precisadas ya que siguen clasificadas como “secreto de Estado”. En ese marco, AI estimó que las ejecuciones allí son “miles” por año.
A China lo siguen Irán, con más de 253; Arabia Saudita, con 149; Vietnam, con más de 85 e Irak, con más de 53.
Sin embargo, tanto Irán como Irak registraron descensos, al igual que Pakistán y Somalia.
Por otro lado, AI detectó un amento en Bielorrusia, Estados Unidos, Japón, Singapur y Sudán del Sur.
En tanto, Tailandia llevó a cabo su primera ejecución desde 2009 y Sri Lanka manifestó su intención de reanudar las ejecuciones tras una pausa de más de 40 años.
“A pesar de que en algunos lugares las ejecuciones aumentaron, el fuerte descenso general da cuenta que la gran mayoría de los países es consciente que la pena de muerte no es la solución y esto es una señal esperanzadora”, señaló Mariela Belski, directora ejecutiva de AI Argentina.
A su vez, lo que preocupa a esta organización es el aumento del número de condenas a pena de muerte en Irak -la cifra se cuadruplicó de 2017 a 2018- y Egipto, donde se incrementaron un 75%.
“La pena de muerte es el exponente máximo de pena cruel, inhumana y degradante. Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos sin excepción, independientemente de quién sea la persona acusada, de la naturaleza o las circunstancias del delito, de su culpabilidad o inocencia y del método de ejecución”, señaló el informe.
Por último, el reporte remarcó que al terminar 2018, 106 países habían abolido por ley la pena de muerte para todos los delitos y 142 la habían abolido en la ley o en la práctica.
Informe Completo
AA
Abril 2019
En la cima III
1974-1984: ¿La segunda mejor era del tenis?
Los reinados de Borg, Connors y McEnroe.
1974 Connors
1975 Newcombe
1976 Edmondson
1977 Tanner
1977 Gerulaitis
1978 Vilas
1979 Vilas
1980 Teacher
1981 Kriek
1982 Kriek
1983 Wilander
1984 Wilander
(Connors 1)
-Roland Garros
1974 Borg
1975 Borg
1976 Panatta
1977 Vilas
1978 Borg
1979 Borg
1980 Borg
1981 Borg
1982 Wilander
1983 Noah
1984 Lendl
(Borg 6)
-Wimbledon
1974 Connors
1975 Ashe
1976 Borg
1977 Borg
1978 Borg
1979 Borg
1980 Borg
1981 McEnroe
1982 Connors
1983 McEnroe
1984 McEnroe
(Borg 5, McEnroe 3 y Connors 2)
US Open
1974 Connors
1975 Orantes
1976 Connors
1977 Vilas
1978 Connors
1979 McEnroe
1980 McEnroe
1981 McEnroe
1982 Connors
1983 Connors
1984 McEnroe
(Connors 5 y McEnroe 4)
Borg obtuvo 11 (en dos superficies), Connors 8 (en tres superficies) y McEnroe 7 (en dos superficies)
Total: 26 Grand Slams sobre 44 (59%) desde el primer título grande de Connors (74´) hasta el prematuro retiro de Borg (84´).
Por su parte, Connors y McEnroe jugaron hasta los 90´, aunque nunca volvieron a ganar uno de estos torneos.
En tanto, Vilas obtuvo 4 (en tres superficies distintas) y Wilander 3 (en dos superficies distintas). Ambos triunfaron en Australia más que Borg, Connors y McEnroe juntos.
1985-2003: La tercera era podría decirse que comenzó con los duelos entre Wilander y Lendl, y luego entre Becker y Edberg; en tanto que el inicio de una cuarta era se superpuso con el final de la anterior con la irrupción de Sampras y Agassi, y concluyó con la aparición de Federer.
1985 Edberg
1986 No se disputó.
1987 Edberg
1988 Wilander
1989 Lendl
1990 Lendl
1991 Becker
1992 Courier
1993 Courier
1994 Sampras
1995 Agassi
1996 Becker
1997 Sampras
1998 Korda
1999 Kafelnikov
2000 Agassi
2001 Agassi
2002 Johansson
2003 Agassi
(Agassi 4, Edberg, Lendl, Becker y Sampras 2; Wilander 1)
Roland Garros
1985 Wilander
1986 Lendl
1987 Lendl
1988 Wilander
1989 Chang
1990 Gómez
1991 Courier
1992 Courier
1993 Bruguera
1994 Bruguera
1995 Muster
1996 Káfelnikov
1997 Kuerten
1998 Moyá
1999 Agassi
2000 Kuerten
2001 Kuerten
2002 Costa
2003 Ferrero
(Lendl y Wilander 2; Agassi 1).
Wimbledon
1985 Becker
1986 Becker
1987 Cash
1988 Edberg
1989 Becker
1990 Edberg
1991 Stich
1992 Agassi
1993 Sampras
1994 Sampras
1995 Sampras
1996 Krajicek
1997 Sampras
1998 Sampras
1999 Sampras
2000 Sampras
2001 Ivanišević
2002 Hewitt
2003 Federer
(Sampras 7, Becker 3, Edberg 2 y Agassi 1)
US Open
1985 Lendl
1986 Lendl
1987 Lendl
1988 Wilander
1989 Becker
1990 Sampras
1991 Edberg
1992 Edberg
1993 Sampras
1994 Agassi
1995 Sampras
1996 Sampras
1997 Rafter
1998 Rafter
1999 Agassi
2000 Safin
2001 Hewitt
2002 Sampras
2003 Roddick
(Sampras 5, Lendl 3, Agassi y Edberg 2, Becker y Wilander 1)
Wilander obtuvo 4 de sus 7 Grand Slams en este período, aunque cabe aclarar que su carrera comenzó en 1981, en el tramo final de los reinados de Borg, Connors y McEnroe, y se retiró en 1996.
Algo similar ocurrió con Lendl, quien inició su carrera en 1978 y la culminó en 1994. En total, ganó 8 torneos grandes, 1 de ellos en la era Borg-Connors-McEnroe.
Mientras que la paridad entre Edberg y Becker es asombrosa: ambos ganaron 6 Grand Slams cada uno entre 1985 y 1996.
Por último, Sampras 14 torneos grandes en tres superficies distintas; al tiempo que Agassi 8 en las 4 superficies, siendo el primer tenista de la era abierta en lograrlo en 1999.
Sampras 14; Agassi 8; Lendl 7, Edberg y Becker 6; y Wilander 4. Total: 45 sobre 75 (60%)
Desde 1974 hasta 2003, todos los tenistas destacados fueron número 1 del mundo, excepto por Vilas, quien debió haberlo sido en 1977, cuando ganó 2 de sus 4 títulos.
AA
Enero 2019
En la cima II
2004-2018: La era de Federer, Nadal y Djokovic, ¿la mejor de la historia del tenis?
Australia
2004 Federer
2005 Safin
2006 Federer
2007 Federer
2008 Djokovic
2009 Nadal
2010 Federer
2011 Djokovic
2012 Djokovic
2013 Djokovic
2014 Wawrinka
2015 Djokovic
2016 Djokovic
2017 Federer
2018 Federer
(Federer y Djokovic 6, Nadal, Wawrinka y Safin 1)
Roland Garros
2004 Gaudio
2005 Nadal
2006 Nadal
2007 Nadal
2008 Nadal
2009 Federer
2010 Nadal
2011 Nadal
2012 Nadal
2013 Nadal
2014 Nadal
2015 Wawrinka
2016 Djokovic
2017 Nadal
2018 Nadal
(Nadal 11, Federer, Djokovic, Wawrinka y Gaudio 1)
Wimbledon
2004 Federer
2005 Federer
2006 Federer
2007 Federer
2008 Nadal
2009 Federer
2010 Nadal
2011 Djokovic
2012 Federer
2013 Murray
2014 Djokovic
2015 Djokovic
2016 Murray
2017 Federer
2018 Djokovic
(Federer 8 -1 en 2003-, Djokovic 4, Nadal y Murray 2)
US OPEN
2004 Federer
2005 Federer
2006 Federer
2007 Federer
2008 Federer
2009 Del Potro
2010 Nadal
2011 Djokovic
2012 Murray
2013 Nadal
2014 Čilić
2015 Djokovic
2016 Wawrinka
2017 Nadal
2018 Djokovic
(Federer 5, Nadal y Djokovic 3, Wawrinka, Murray, Cilic, Del Potro 1)
Federer, Nadal y Djokovic ganaron 50 de los últimos 60 Grand Slams (83%). De los restantes 10, Murray y Wawrinka ganaron 6; y Del Potro, Gaudio, Cilic y Safin ganaron 1 cada uno, aunque el ruso había ganado su primero en 2000.
A estos habría que sumarles los otros grandes títulos que puede obtener un tenista como el Torneo de Maestros, la Copa Davis y los Juegos Olímpicos. [1]
Salvo Gaudio, todos los tenistas destacados ganaron esos torneos.
En tanto, cabe destacar que tanto Murray como Safin llegaron a ser número 1 del mundo como Federer, Nadal y Djokovic.
¿Se podría decir que los primeros tres jugadores son de otra Galaxia, que Murray y Wawrinka fueron los mejores entre los tenistas de la Tierra y que los otros cuatro lograron una proeza al poder entrar a este selecto grupo de ganadores?
Personalmente, respondo SÍ a las dos preguntas planteadas.
En la cima
El 2018 fue un año mundialista y como ocurre cada cuatro años, en Argentina esto encendió la pasión por el fútbol. Y a esto se le sumó, ni más ni menos, una accidentada, polémica e histórica final de Copa Libertadores en la que River derrotó a Boca, por lo que los sentimientos en torno al deporte más popular de dicho país volaron por el aire, casi literalmente.
Ya un poco más baja la espuma de semejante efervescencia, y mientras los más fanáticos todavía protagonizan encendidos debates considerados por ellos mismos como parte del “folclore”, ¿por qué no referirse a aquellos profesionales que pertenecen al selecto grupo de jugadores que en un mismo calendario se consagraron campeones del mundo tanto con su selección nacional como su club?
Se podría comenzar por el caso más reciente pero mejor hacerlo como en los libros de historia: de atrás hacia adelante.
La primera referencia nos transporta a 1962, cuando el 17 de junio se disputó la final de la Copa del Mundo de Chile en el Estadio Nacional de la capital de ese país sudamericano entre Brasil y Checoslovaquia, dos equipos que ya habían empatado 0-0 en la fase de grupos.
Brasil era el gran favorito y formó con Gilmar; Djalma Santos, el capitán Mauro Ramos, Zózimo y Nilton Santos; Garrincha, Zito y Didí; Amarildo, Vavá y Zagallo; mientras que el entrenador fue Aymoré Moreira.
El gran ausente fue, sin dudas, Pelé, quien se había lesionado en el segundo cotejo del torneo, justamente antes los checoslovacos.
Por entonces, Pelé era la figura del Santos, equipo paulista que también integraban sus compañeros de selección Gilmar, Mauro Ramos y Zito, y que tras el Mundial se consagraría campeón de la Copa Libertadores ante Peñarol de Uruguay.
A pesar de la falta de O´Rei, Brasil se impuso 3-1 ante Checoslovaquia –el 2-1 lo marcó Zito- y conquistó su segundo título mundial.
Casi tres meses después de esa consagración, con Pelé ya recuperado, el Santos disputó la Final Intercontinental ante el Benfica de Portugal, que contaba con Eusebio como figura: fue 3-2 en Brasil y 5-2 en Lisboa, con cinco tantos en total de O´Rei.
En esos encuentros también jugaron Gilmar, Mauro Ramos y Zito, quienes junto a Pelé fueron los primeros profesionales en obtener en un mismo año los dos títulos más importantes a los que puede acceder un futbolista. Además, cabe incluir en esta lista a Coutinho, Pepe y Mengalvio, otros tres jugadores de Santos que vencieron a Peñarol y Benfica pero no disputaron minutos en Chile, el segundo de ellos por lesión, aunque formaron parte del plantel campeón.
Estos tres últimos fueron indiscutidas figuras del denominado “Santos de Pelé” y, de hecho, Coutinho y Pepe marcaron goles tanto ante los uruguayos como los portugueses, por lo que podría decirse que este grupo de jugadores de Brasil fue una verdadera constelación de estrellas.
Pasaron 20 temporadas para que un nuevo grupo de jugadores de un mismo club coincidieran en una selección nacional campeona del mundo. El 29 de junio de 1986, el arquero Nery Pumpido, el defensor Oscar Ruggeri y el volante Héctor Enrique levantaron el trofeo FIFA en el Estadio Azteca de México DF luego de que la Argentina del inigualable Diego Maradona, y con ellos en cancha, venció 3-2 a Alemania Federal en la final del mundial.
Estos tres jugadores pertenecían a River, que en octubre de aquel año obtendría su primera Libertadores ante América de Cali, de Colombia. Y tanto Pumpido como Ruggeri y Enrique jugaron los dos cotejos definitorios: 2-1 de visitante y 1-0 en Argentina.
Y en diciembre del ´86 repitieron un triunfo por 1-0 ante el Steaua Bucarest, de Rumania, en Tokio, por la Copa Intercontinental, emulando la doble hazaña de los jugadores del Santos del 62´.
Recién se volvió a repetir este tremendo logro en 2002, cuando el defensor Roberto Carlos y el delantero Ronaldo levantaron el 30 de junio la Copa del Mundo luego de que la selección de Brasil venció 2-0 a Alemania en el Estadio Nacional de Yokohama, en Japón, con el aporte de ellos dos y otros cracks como Rivaldo, Ronaldinho y el capitán Cafú, entre tantos otros que formaron parte de aquel equipo que obtuvo el quinto campeonato para su país.
Mientras que el 3 de diciembre del mismo año, tanto el lateral izquierdo como el enorme goleador volvieron a consagrarse como los mejores del mundo, esta vez, cuando su Real Madrid español le ganó 2-0 a Olimpia de Paraguay en el mismo estadio japonés, donde Ronaldo –quien no había disputado la Copa de Campeones de esa temporada- se despachó con dos goles a los germanos y uno ante los paraguayos.
Pasaron dos mundiales (2006 y 2010) y hubo que esperar hasta el 2014 para que un futbolista llegase a la cima del fútbol dos veces en la misma temporada y fue el caso de los volantes alemanes Toni Kroos y Sami Khedira.
El primero de ellos había arrancado el año en el Bayern Munich de su país y luego pasó al Real Madrid en el que ya jugaba Khedira, quien había sido titular en la final de la Copa de Campeones de Europa en el triunfo 4-1 ante Atlético de la misma ciudad.
Ambos disputaron el Mundial de Brasil y mientras que Kroos jugó el 13 de julio la final en la que Alemania venció a la Argentina de Lionel Messi por 1-0, Khedira tuvo que ver el cotejo definitorio desde el banco, aunque en ese torneo había jugado cuatro partidos y convertido un gol.
Y lo mismo ocurrió el 20 de diciembre cuando Real Madrid venció 2-0 a San Lorenzo de Argentina en la final del Mundial de Clubes que se disputó en Marruecos y lo hizo con Kroos en cancha y Khedira –quien sí había jugado la semifinal del certamen- en el banco de suplentes, lo que no impidió, claro está, que se colgase la medalla dorada y alzase el trofeo de campeón junto al resto de sus compañeros.
Ahora sí veamos el caso más reciente, el del defensor francés Raphael Varane, quien llegó al Mundial de Rusia 2018 como titular en el Real Madrid y en la selección de su país.
En el campeonato mundial disputó los 7 partidos e hizo un gol, mientras que en el torneo internacional de clubes jugó tanto la semifinal como el cotejo decisivo –ya lo había hecho en 2016 y 2017 como el alemán Kroos- y se alzó con los dos trofeos.
Sería demasiado extenso repasar el palmarés de cada una de las figuras citadas y si bien algunos pueden discutir quién sería el más grande de la historia, estos dos títulos, el Mundial selecciones nacionales, por un lado, y el de equipos, por el otro, demuestran claramente quiénes son los mejores.
Cualquiera puede salir campeón una vez, pero sólo los elegidos lo repiten en un mismo período y en distintas circunstancias, aunque absolutamente nadie lo puede lograr solo, sino que debe estar siempre rodeado de un buen equipo como en todo deporte de conjunto, ya sea profesional o amateur.
AA
Diciembre 2018
Por siempre II
Hablamos personalmente por primera vez hace casi 14 años, una tarde de diciembre como en la que te fuiste: soleada y calurosa. Previamente habíamos charlado por teléfono en varias oportunidades y yo escuchado tu prestigioso nombre en otras redacciones porque tu reputación era como una marea que bañaba los distintos medios de nuestra querida profesión, el periodismo gráfico. También me sabía tus iniciales –GGS- pero no tenía la menor de idea de que detrás de esas tres simples letras se encontraba un hombre que iba a marcar el resto de mi vida, tanto en lo laboral como en lo personal.
Desde un comienzo confiaste ciegamente en mí y yo traté de no defraudarte. Así fue trabajar a tu lado cada día: un desafío permanente. Me enseñaste la pasión casi obsesiva por alcanzar la excelencia en cada nota, en cada título, en cada palabra; y a pesar de que intenté aprender todas tus lecciones, muchas veces te hice gruñir y poner los pelos de punta porque, como como todo genio, tenías un carácter especial. “Vos haceme caso que vas a llegar lejos”, me repetías y enseguida se te pasaba el enojo, y a mí también.
Y así convivimos las tardes y las noches, incluso los sábados cuando en tu día franco me acompañaste durante varios meses cuando me quedé sin editor a cargo del turno, lo que me demostró no sólo tu devoción por el trabajo y responsabilidad como jefe de la sección, sino también tu enorme generosidad y compañerismo extremo.
El lazo entre los dos se forjó rápidamente, incluso fuera de nuestro lugar de trabajo, como cuando la empresa no me renovó el contrato a fines de nuestro primer invierno y en una gélida noche de viernes me llevaste a tomar algo para olvidar el mal trago porque el brindis era una de tus formas de zanjar cualquier diferencia. Así de directo, sin vueltas.
Fuiste un líder noble y carismático que no dudó en llamarme poco tiempo después –otra vez en una tarde agobiante de diciembre- para decirme que habías logrado que me reincorporasen al trabajo. Una gran noticia que vino de la mano de una advertencia: “Praparate para ser explotado. ¡Jajá!”.
Dicho y hecho ya que los siguientes años fueron realmente fuertes, con viajes y coberturas que parecían eternas e incluso cuando no trabajábamos, como en aquellos 38 días de paro en el que, entre cervezas, pamplonas y ese maldito cigarrillo, me diste una cátedra de cómo actuar ante ese tipo de situaciones críticas.
Yo me sentía como en la escuela y vos actuabas como lo que eras: un verdadero maestro. Con clases permanentes de periodismo, historia, política, arte, ciencia, lo que fuere. “¡Cómo te petetié!”, bromeabas cada vez que me dabas un dato o información que yo desconocía y vos sacabas de la galera, como un libro gordo, abierto e inagotable.
No faltaron las anécdotas y los chistes, y con el paso del tiempo se multiplicaron los momentos para reír aunque también para pelear y putear porque vivías a pura intensidad, sin guardarte nada, dejando todo en la cancha.
Tus exigencias eran justas y tus consejos se convirtieron en un pilar fundamental para mi vida personal, especialmente en mis épocas de crisis, cuando más lo necesitaba.
Te convertiste en un amigo fiel y más aún, en una figura paternal que predicó con el ejemplo. Y por eso te admiraba y emulaba, al punto que poco a poco me empecé a parecer a vos, o al menos eso solían decirnos.
Pero se equivocan porque no te llego ni a los talones. Ojalá fuese como vos, no habría mayor orgullo para mí, porque nunca me negaste nada y me los diste todo, tal vez sin darte cuenta de ello. Y por eso estos últimos seis meses en los que estuvimos separados por esa inescrupulosa enfermedad fueron tan duros de soportar.
Charlamos poco, aunque creo que lo justo y necesario para no interferir en tu tratamiento, y cuando nos vimos por última vez acordamos que habría una próxima, que sólo había que tener paciencia.
Durante ese tiempo giraba hacia mi derecha y al ver tu silla vacía me decía, esperanzado, que faltaba cada vez menos para que la ocuparas nuevamente, como en nuestros viejos tiempos, uno al lado del otro. Ahora la miro y sé que no vas a volver y que ese vacío no se va a rellenar nunca más con nada. “Él lo llenaba todo”, me dijo tu leal compañera cuando te fui a despedir y vaya que estaba en lo cierto.
En estos momentos siento una tristeza infinita pero cuando pase el shock sé que te voy a recordar con alegría. Me quedaré con todo lo que me dejaste, que es inmensamente superior al dolor que provoca tu ausencia. Es lo menos que te merecés y lo que habrías querido.
Gracias por tanto. Te voy a extrañar por siempre.
AA
Diciembre 2018
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