Un paseo por las sierras


El tramo final del viaje de ida comenzó al amanecer, primero con una breve parada para cargar combustible en Río Cuarto desde donde el micro atravesó luego una serie de localidades rurales típicas del sur cordobés hasta llegar a Embalse, donde descendieron los primeros pasajeros. Nunca había estado allí y aquel enorme espejo de agua rodeado de sierras verdes me impresionó por su tamaño y por su belleza ya que al otro lado del dique, ubicado justo debajo de la ruta por la que transitábamos, una cascada que caía desde unos 100 metros de altura, aproximadamente, esparcía su spray sobre nuestras cabezas y nos imprimía una profunda sensación de vértigo, promovida al mismo tiempo por la extrema cercanía del asfalto con el precipicio.
A partir de allí el camino se volvió ondulante, con permanentes subidas y bajadas, y de a poco se fue adentrando en las sierras donde los bosques refugiaban a Villa del Dique y Villa Rumipal, dos pequeños y pintorescos pueblos pintorescos a los que se dirigía la mayoría de los viajantes que nos acompañaban en el colectivo de dos pisos que había partido de la terminal porteña de Retiro y había circulado sigilosamente hasta ese punto en el que las ramas de los frondosos árboles comenzaron a raspar contra los ventanales laterales a medida que el vehículo se abría paso en las calles angostas de estos destinos turísticos que suelen ser difíciles de encontrar en un mapa.
El color esperanza brotaba por todos los rincones de aquel paisaje que se fue develando ante nuestras miradas cegadas por un intenso sol matinal que bañaba con su luz el valle de Calamuchita hasta arribar a Santa Rosa, la siguiente parada. Aquí, la terminal se asemejó más a una terminal y las dimensiones del pueblo crecieron a la par de nuestra ansiedad por llegar finalmente a nuestra meta: Villa General Belgrano.
“Tengo la sensación de que nos vamos a enamorar de este lugar”, le dije a Carla apenas el micro tomó por la ruta de acceso a la villa donde luego nos hospedamos en una posada de campo construida en 1942 y que en sus primeros años también funcionó como una escuela de habla alemana y rigurosa disciplina.
Esta posada tenía el aspecto de un verdadero vergel que incluía un amplio jardín, una pileta de natación y un fresco bosque de acacias, al tiempo que era atendida por el polaco "Maciek", quien estaba casado con una argentina a la que había conocido en Londres.
Nuestro hospedaje se ubicaba a tan solo 200 metros del coqueto centro comercial construido principalmente en madera, ladrillo visto y tejas coloradas, y desde el que se podía acceder fácilmente y a pie a distintos paseos por los arroyos Los Molles, La Loma y El Sauce.
Entre caminata y caminata por la avenida principal Julio A. Roca degustamos platos centroeuropeos y, obviamente, bebimos cerveza artesanal tirada, no envasada, tal como nos recomendaron apenas llegamos los lugareños conocedores del tema. También asistimos en nuestras tres primeras noches a la Plaza José Hernández donde se celebró la denominada “Sommerfest”, una versión veraniega de la Fiesta Nacional de la Cerveza que se realiza en Octubre.
Esta especie de “mini Oktoberfest” ofreció, además de las cervezas artesanales, una variedad de platos típicos como salchichas con chucrut, brochetes con distintas carnes y fondue de quesos, y bailes y desfiles de representantes de las diversas colectividades del lugar que coparon el escenario principal.
De esta manera quedó servido en bandeja un merecido descanso en un destino turístico hermoso, tranquilo, cálido -tanto por su clima como por la gente que nos recibió en la posada junto a dos adorables ovejeros alemanes- y que definitivamente atrapa, al punto que uno no siente deseos de irse de allí.


El triple crimen de General Rodríguez y la denominada "ruta de la efedrina" - Parte II

En noviembre de 2010, la causa por la denominada “mafia de los medicamentos” tuvo como imputado a Pérez Corradi, a quien el juez federal Norberto Oyarbide acusó de “facilitar con habitualidad, cuanto menos en el período que va de abril de 2008 a junio del mismo año, su caja de ahorro XXX en el Banco XXX, para que en la misma se depositaran cheques librados en su mayoría por Multipharma S.A. (propiedad de Carlos Torres, también acusado de integrar la asociación ilícita) y por la Obra Social Bancaria Argentina, entre otras, y a la orden de Droguería San Javier S.A. y endosados a Néstor Lorenzo, presidente de dicha droguería, para posteriormente ser retirados los importes en efectivo desde la entidad bancaria”.
En su declaración indagatoria ante el juez, Pérez Corradi admitió que se dedicaba al cambio de cheques, pero negó conocer que era ilícita la actividad de la droguería del acusado Lorenzo.
Cuando a principios de diciembre de 2010 el magistrado dictó el procesamiento de Pérez Corradi no sólo le imputó “blanquear” activos recaudados ilegalmente por Lorenzo y Juan José Zanola, titular de La Bancaria y sindicado líder de la asociación ilícita, sino también por Forza, en distintos negocios vinculados a medicamentos adulterados.
“Se tiene por acreditado, con el grado de probabilidad positiva que esta etapa del proceso requiere, que Pérez Corradi aplicó mediante la receptación y posterior depósito en su caja de ahorros, los cheques mencionados, cuya sumatoria asciende a la suma de $312.677, fondos estos que tienen su origen en las actividades ilícitas que desarrollaran Néstor Lorenzo y Juan José Zanola (…) con la consecuencia posible de que tales valores o el dinero en efectivo que el encausado entregaba a cambio, adquirieran la apariencia de un origen lícito”, sostuvo Oyarbide.
Para el juez, Pérez Corradi “conocía perfectamente cómo se movía el mercado de comercialización de sustancias medicinales, no solo en sus aspectos lícitos, sino también en aquellos aspectos delictuales relacionados con la venta de medicamentos adulterados, falsificados, vencidos, extraídos de sus canales habituales de distribución por corresponder a programas gratuitos de distribución cuyo fomento venía dado por el Estado en diversas esferas”.
“Tan es así que el justiciable conocía perfectamente las aristas ilícitas del mercado de los medicamentos, que no resta más que reparar que los inicios de la relación que tuvieron el encausado y Sebastián Forza allá por el año 2001 era de compra y venta de medicamentos y se extendió durante varios años”, agregó el magistrado.
Por entonces, Pérez Corradi estaba detenido en el marco del juicio de extradición a cargo de la jueza federal de San Isidro Arroyo Salgado, causa por la que el empresario había sido apresado en octubre de 2008 en el barrio porteño de Palermo ya que había un pedido de captura de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) que lo acusaba de haber enviado a ese país unas 1.500 pastillas de oxicodona.
En los últimos días de 2010, la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la decisión de la jueza Arroyo Salgado de extraditarlo a los EE.UU y así fue que Pérez Corradi permaneció preso hasta diciembre de 2011, cuando la Sala II de la Cámara Nacional en lo Criminal y Federal revocó su prisión preventiva por considerar que no existían “riesgos procesales”.
Luego, en marzo de 2012, cuando el fiscal del triple crimen, Juan Ignacio Bidone, pidió su captura, las fuerzas de seguridad lo fueron a buscar a su último domicilio conocido, en el partido bonaerense de San Isidro, pero no lo pudieron localizar y desde entonces se desconoce su paradero.
Por su parte, el ex policía y socio de Ferrón, Salerno, también quedó procesado en la causa por la “mafia de los medicamentos” y será sometido a juicio oral por ese caso junto a Zanola, Lorenzo Torres y otros imputados.
Al declarar en el juicio por el triple crimen, antes de ser excarcelado en la causa de Oyarbide, Salerno admitió que a Forza lo conoció en mayo de 2008 “por temas vinculados al rubro farmacéutico” y que “fue dos o tres veces a la oficina de Pilar para ver qué productos” le podía proveer.
“Contaba de su vida privada, era mediático. Un día comíamos con Damián (por Ferrón) y otra persona y aparece Forza; justo en la televisión pasaban lo de Maschwitz (en referencia al laboratorio de drogas sintéticas) y Forza dijo: 'Ése allanamiento pasó porque yo hablé'”, indicó Salerno y agregó: “También dijo que comercializaba efedrina, que tenía no sé qué cantidad y necesitaba un comprador”.
En ese marco, este testigo recordó que él se enteró a través del médico cirujano Gustavo Rischiuto, quien trabajaba con Ferrón, que “Forza había llevado efedrina” a sus oficinas.
“El 25/07 Damián me convocó a la confitería que está atrás del Sheraton de Pilar, estaba Rodrigo Posas Iturbe (absuelto en la causa de Maschwitz), Bina, Damián, yo y otra persona. Se habló del precio de la efedrina, Posas Iturbe y Bina decían que compraban a 200 pesos el kg. y Damián que eran 200 dólares. Se armó una discusión. Después me explicaron que Silvio Salerno (primo del declarante) y Bina habían arreglado una venta de efedrina y Posas Iturbe me quería conocer a mí porque supuestamente era el que traía la efedrina. Forza llegó cuando nos íbamos y refirió temeroso que vio la camioneta dePérez Corradi, color verde militar, camuflada, en el estacionamiento”, dijo y continuó: “Al retirarse el mexicano me presenta a Bina, él me dice que cobraba $17.000 por mes para sacar la droga a Panamá y de allí a México”.
Según Salerno, Pérez Corradi estaba “interesado en comprar efedrina” aunque, aclaró que él “no sabía que Pérez Corradi y Forza se conocían”.
“Pérez Corradi en marzo me pide que vaya aJuan B. Justo y Corrientes, nos reunimos, me preguntó si seguía en el negocio de la efedrina, contestándole que no,siendo su reflexión: 'Damián te está cagando, me están cagando el negocio, los tengo que boletear'. Resalto en esta expresión el uso de plural. En otra reunión Pérez Corradi me dijo que tenía vinculaciones con policías, gente del Gobierno y yo le creo, porque después de esto a mi me llamó una secretaria que un ministro quería hablar conmigo,también de Inteligencia Naval”, declaró.
Salerno afirmó que él “no tenía relación con Tarzia” aunque sabía que “una vez lo fue a buscar a Damián” y que se lo “dijeron después que pasó todo” y concluyó que tenía “una farmacia en Nazca y Juan B. Justo, a cinco o seis cuadras de donde aparece la Vitara” de Ferrón.
Por último, el médico Rischiuto declaró en el debate lo que había manifestado en 2008 en la causa por la efedrina secuestrada en Maschwitz. Y según este testigo, “Salerno y Ferrón hablaban de la efedrina como algo común, como una droga más”.
“Un día que yo estaba en la oficina de Pilar, toca timbre una persona y Ferrón dijo no la puedo hacer subir, acompañame que hablo abajo, era un tal Pablo que le reclamaba U$S 25.000, y Damián le dijo que la habían tenido que usar, porque le habían secuestrado la hija a Salerno, vamos a conseguir efedrina y te vamos a devolver la plata, esto fue más o menos un mes antes de la desaparición de los chicos. Este chico decía que a él lo apuraba el que le dio la plata para traer la efedrina. Después me enteré que se habían gastado la plata, Salerno para la casa y Ferrón para la camioneta, pero como que la iban a reponer, por los negocios con la efedrina”, reseñó.
De acuerdo al médico, “Salerno le vendía efedrina a Pérez Corradi” aunque por el tipo de vida que éste llevaba, consideró el testigo que no era el único proveedor.
“Salerno, Ferrón y Forza retirarían efedrina de un depósito de Barracas, de Riky Martínez, y se la iban a vender a un mexicano, fue un jueves o viernes antes de las vacaciones de invierno. Esperaron todo el día al mexicano que no llegó y Riky Martínez le decía que tenía que cerrar el depósito, que los muchachos se iban. Al otro día yo pasé por la oficina, me iba al norte, estaba Ferrón solo, me contó que se encontraron con el mexicano Rodrigo,en el Open de Pilar, estaba borracho, ellos le querían vender a 2.000 o 3.000 dólares y el mexicano que estaba con otros muchachos querían pagar a valor pesos, el otro muchacho que estaba con el mexicano, después supo por Salerno que era Leopoldo Bina. Como que éste era el nexo entre Rodrigo, Ferrón y Forza”, indicó la sentencia.
En el mismo fallo quedó asentado que “Salerno le comentó el día de esa reunión que vio en el estacionamiento del Open de Pilar, la camioneta de Pérez Corradi, se había asustado, como que los vigilaba, para ver si hacía negocios fuera de él.” y que “el día de la reunión con Posas Iturbe, como éste no aparecía y Riky le decía que tenía que cerrar el depósito, los muchachos se iban y quien iba a cargar los700 kg. Forza se fue y volvió con un canasto de lavadero,con 30 kg. de efedrina”.
“Salerno estuvo en ésa reunión, en un momento se retiró, fue a buscar plata a la casa del primo, porque era plata que el mexicano le había adelantado para conseguirle efedrina, sino aparecía la efedrina tenía quedarle la plata”, declaró el médico.
Rischiuto agregó que Salerno le “dijo que frente a la Comisaría 50,cuando fueron por la aparición de la camioneta de Ferrón, estaba la camioneta de Pérez Corradi” y sentenció: “Salerno me comentó que Pérez Corradi pagó $100.000 para que maten a Forza, esto fue cuando habían desaparecido pero aún no habían aparecido los cadáveres, agregando de su cosecha 'estos tres boludos van ha aparecer tirados en un zanjón en Moreno'”.
“Supongo que Salerno no era el único que le vendía efedrina a Pérez Corradi”, indicó el médico y concluyó: “Creo que Salerno era incapaz de matar a alguien, pero pudo no hacer nada para que no los maten. Salerno le tenía terror a Pérez Corradi”.

AA
Enero 2016

El triple crimen de General Rodríguez y la denominada "ruta de la efedrina" - Parte I

La reciente evasión del penal de General Alvear, y la posterior recaptura que demandó 15 días, de los hermanos Cristian (44) y Martín (42) Lanatta, y de Víctor Schillaci (35), condenados a prisión perpetua por los homicidios de Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35), derivó, en tantas otras cosas, en volver a centrar la atención en Ibar Esteban Pérez Corradi (38), sobre quien pesa actualmente una orden de captura nacional e internacional como presunto autor intelectual del triple crimen. De hecho, se aumentó a 2 millones de pesos la recompensa para quienes aporten datos que permitan localizarlo y detenerlo, mientras que sus abogados le piden que se entregue a la Justicia.
Por ello es que vale la pena recordar algunos de los testimonios que apuntaron contra este sospechoso, según consta en la sentencia de 278 fojas del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Mercedes que en diciembre de 2012 condenó a los hermanos Lanatta, a Víctor Schillaci y a su hermano Marcelo (36).
Solange Bellone, la viuda de Forza, declaró en el juicio por el triple crimen cometido en agosto de 2008 que “a la única persona que Sebastián no le dejaría de pagar era a Pérez Corradi porque tenía mucho miedo de que lo mate”.
“Era su enemigo. Me dijo que le había pagado todo”, sostuvo la mujer que, de acuerdo al fallo, “dio cuenta de distintos hechos que habían padecido tras la cesación de pago” como cuando “las empleadas la llamaron un día porque en el jardín delantero de la farmacia habían tirado una bomba casera”.
“También le dejaron frente a la farmacia una silla de ruedas con un cartel advirtiendo que la próxima vez la iba a necesitar”, indicó la sentencia mientras que Bellone sostuvo que “Sebastián le atribuyó esto a Pérez Corradi”, por lo que “se hizo la denuncia” y “les pusieron custodia”.
“En esta época empieza a estar cerca Julio Pose, a quien conoció por Néstor Lorenzo de la droguería San Javier (procesado por la denominada 'mafia de los medicamentos' y próximo a ser sometido a juicio oral). Aquél era como un custodio sin uniforme, hablaba con él todo el tiempo, venía a casa. Una semana antes de la desaparición llama Pose y me pide le diga a Sebastián que le atienda el teléfono porque había un problema, ya que se había portado mal con unos mexicanos y el único modo de arreglarlo era a través de él; sin embargo Sebastián dijo que no era así y me mostró luego un mail de un tal Jesús (Martínez Espinoza, condenado por el montaje de un laboratorio de drogas sintéticas descubierto el 17 de julio de 2008 en Ingeniero Maschwitz)(1)“, declaró la viuda.
Luego, Bellone “hizo referencia que el lunes antes de la desaparición le contó que había tenido que tomar algo para enfrentar a Pose, de quien una semana y media antes más o menos había perdido contacto, pero que después todo estaba bien con éste. Al otro día se habían juntado en un bar donde también estuvieron Damián (Ferrón) y Leo (por Leopoldo Bina)”.
Según la viuda, “Sebastián estaba contento porque había encontrado a un pibe sano y con empuje como él, era Ferrón, y en la última semana hablaba mucho con él y con Bina, los tres iban a hacer un negocio juntos”.
“El último día que lo vi -mañana de la jornada que desapareció- Sebastián me dijo que iba a estar con Damián”, precisó Bellone y agregó que entre los lugares que frecuentaba Forza se encontraba “el Auchan (hoy Wal Mart) de zona sur”.
En ese sentido, la testigo recordó que en “la última comunicación que tuvo con su esposo, después de mediodía” Forza le dijo: “Me está siguiendo el enano”, en referencia, según ella, a “Pose”.
“No le di importancia, no lo noté mal”, concluyó la mujer.
Por su parte, Néstor Lorenzo fue descripto en el fallo como alguien “estrechamente vinculado a la Obra Social de los Bancarios (2) y amigo de Pose” y quien “le compra el stock (de efedrina) a Forza cuando éste se iba a concursar” a pesar de que “Lorenzo ya había tenido trato comercial con Forza, éste le había hecho una mala jugada y por eso la relación estaba trunca”. Así fue Pose actuó de “contacto” entre ambos.
“(Lorenzo) Tuvo trato con Pérez Corradi porque los cheques que el testigo le dio a Forza en la mencionada negociación, pertenecientes a la obra Social Bancaria, Forza se los descontó a Pérez Corradi y a veces venían devuelta y por eso mantenía contacto”, indicó la sentencia.
De acuerdo a la Justicia, “Seacam, farmacia de Forza, tenía una facturación de $3.000.000, pero aquella circunstancia, sumado a que las obras sociales no pagaban con puntualidad, que el Hospital Francés le debía mucho dinero y que pensaba que los cheques de (Martín) Magallanes (por el socio de la víctima en la droguería en 2004/5) iban a venir rebotados, lo llevó a presentar a Seacam en concurso de acreedores el 2 de febrero del 2008.”
En ese sentido, Rubén Ramírez, abogado de Forza, declaró que “Pérez Corradi no quería el concurso” y que “Sebastián le pidió a (Guillermo) Martinero (otro abogado de la víctima) que le arregle una reunión con Pérez Corradi para arreglar la deuda, pero no lo logró, esto lo consiguió Pose, y Forza entregó cheques de La Bancaria y saldó la deuda. Pérez Corradi le preguntó a Lorenzo si los cheques eran buenos, respondiendo éste afirmativamente”.
Este testigo contó que en una reunión que tuvo con Francisco Chiarelli, abogado de los mexicanos detenidos en Ingeniero Maschwitz por el laboratorio de metanfetamina, aquel le dijo que “Ferrón, Forza y Bina querían seguir con el emprendimiento de (Luis) Tarzia (3), Forza ponía la plata, Ferrón la efedrina y Bina la sacaba del país” y que las tres víctimas “iban a comercializar efedrina con Martínez Espinoza”.
Ramírez relató que “pocos días antes de la desaparición, Forza estaba eufórico, porque había logrado hacer un contacto con Martínez Espinoza, por eso necesitaba formar cuatro o cinco SRL para importar efedrina en pequeñas cantidades, para que no le pasara lo que a Segovia, que lo descubrieron por importar 2.000 kg.” y que “Martínez Espinoza le dijo por mail que montara la operación que dejó Tarzia”.
“Él (por Forza) decía que iba a montar un negocio de millones de dólares”, afirmó el letrado y agregó que sabía que “a veces” la víctima se reunía en el Wal Mart de zona sur y que “portaba armas” de fuego.
“Cuando aparece la camioneta quemada (por la Suzuki Vitara de Ferrón), empiezan a moverse y cuando al segundo día aparece que también faltaba Bina, no sabíamos por dónde venía. No por deudas ni por medicamentos, porque hasta ahí en la causa no había pasado nada. Después aparece el tema de la efedrina y que (el ex policía José Luis) Salerno (socio de Ferrón) ya vendía a Pérez Corradi, nos damos cuenta que podía ser que los tres se hubieran metido en el negocio que tocara los intereses de Pérez Corradi”, recordó Ramírez, quien concluyó que después del triple crimen supieron que “Bina sacaba” la efedrina del país.
En tanto, Chiarelli, abogado de Tarzia y Martínez Espinoza, declaró: “En largas charlas que tuve con Tarzia me pidió que hablara con Forza por el tema de la efedrina porque yo no sabía bien qué era, no sé si lo llamé o me llamó él”.
Este testigo contó que Forza le vendió una droguería a Tarzia “para lograr personería para comprar efedrina legalmente, pero esa compañía no tenía los trámites en el SEDRONAR, fue una venta de humo”.
“Con Forza tuve dos reuniones, una donde le pedí los $300.000 que Tarzia había pagado por esa sociedad y él dijo que no había problemas, y otra que vino con dos personas más, me dice que estaba en contacto con Espinoza, esto fue poco antes de la desaparición, y que ya estaban armados para el tema de la efedrina. Forza dijo cual era la función de cada uno de ellos, después supe al ver las fotos en los medios que era Bina el que manejaba el aeropuerto de Ezeiza para poder exportar efedrina y Ferrón conseguía sin problemas la efedrina. Yo interpreto que ellos buscaban que yo intercediera ante Martínez Espinoza para que le comprara la efedrina”, indicó el testigo y confirmó que Tarzia “vinculó a Pérez Corradi con Forza por la efedrina”.
Por otro lado, “Riky” Martínez declaró que Tarzia y Forza “siempre andaban juntos y que el segundo de ellos le dijo “tengo una persona que conozco de hace cinco años, (Martín) Lanatta, que trabaja en el RENAR, que me va a presentar a alguien que me va a proveer efedrina”.
“Me dijo que tenía una reunión con Lanatta, jueves o viernes, esa semana que desapareció”, declaró Martínez y añadió que “Tarzia discutió con Forza porque le había vendido efedrina con sal” pero que “después de eso se arregló” el vínculo entre aquellos dos.
Mientras que Magallanes sostuvo que “Pérez Corradi financiaba a Forza cuando éste tenía Seacam, estando solo”, que supo de una “ruptura” entre aquellos dos y que “conoció a M. Lanatta por Forza” y que éste “obtenía licencias para portar armas y era instructor de tiro”.


El desplazamiento forzado de personas en el mundo


Durante 2014 se produjo el desplazamiento forzado de 59,5 millones de personas en todo el mundo -el nivel más alto de la historia- a causa de la la persecución, los conflictos, la violencia generalizada o las violaciones de derechos humanos, según datos publicados por la ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados.
Las personas de interés que abarcó este informe incluyó a los refugiados, los solicitantes de asilo, los desplazados internos, los retornados (tanto refugiados como desplazados) y los apátridas.
En este período Argentina recibió 3.489 refugiados y 861 solicitantes de asilo, mientras que Turquía, el mayor receptor de personas afectadas por estos desplazamientos forzados, acogió 1.587.374 refugiados, 106.708 solicitantes de asilo, 780 apátridas y 306 personas de interés.
Para la ACNUR se considera “refugiados” a las personas que se les conceden “formas complementarias de protección” y las que disfrutan de protección temporal.
Los “solicitantes de asilo” son aquellos que han requerido protección internacional y cuya solicitud de la condición de refugiado está pendiente de resolución.
Los “desplazados internos” son personas o grupos de personas que “se han visto forzados a huir de sus casas o lugares de residencia habitual, especialmente como consecuencia de o con el fin de evitar
los efectos de conflictos armados, situaciones de violencia generalizada, violaciones de derechos
humanos o desastres naturales o causados por el ser humano, y que no han traspasado frontera
internacional alguna”.
Mientras que los “refugiados retornados” son ex refugiados que “han regresado a su país de origen, espontáneamente o de manera organizada, pero que aún no se han integrado plenamente”.
En tanto que los “apátridas” son personas que a las que, según el derecho internacional, “no poseen la nacionalidad de ningún Estado”.
Por último, “los otros grupo o personas de interés” son los que no pertenecen necesariamente a ninguno de los grupos anteriormente mencionados pero que han recibido  servicios de protección y/o asistencia por “motivos humanitarios o de otra índole”.
En base a estas categorías, la ACNUR informó que de los 59,5 millones de desplazados un total de 19,5 fueron “refugiados”; 32,8 “desplazados internos” y 1,8 “solicitantes de asilo”.
“Estamos siendo testigos de un cambio paradigmático, una caída descontrolada hacia una era en la que la dimensión del desplazamiento forzado, así como la respuesta necesaria, ahora eclipsa totalmente cuanto habíamos visto hasta ahora”, consideró en el informe António Guterres, alto mando de la ONU para los refugiados.

Informe ACNUR

AA
Septiembre de 2015



Los lados de la montaña

Texto basado en hechos reales

El invierno aquí, junto a la montaña, es único debido a la nieve y los centros de esquí al estilo del Primer Mundo, y en verano el rocoso paisaje se torna colorido y se refleja en los cristalinos lagos como en muy pocas partes del resto del país. Por este atractivo, entre otras razones, los turistas vienen de visita desde hace décadas y lo que comenzó como un pequeño pueblo cordillerano creció hasta convertirse en una ciudad de aproximadamente 133 mil habitantes distribuidos en distintos barrios, de los cuales, los más humildes y populosos se sitúan en lo alto de las laderas, lejos, pero no tanto, del brillo del centro del valle.
En uno de estos barrios vivía Miguel, de 23 años, quien el 28 de enero de 2015 salió de su casa, a la que jamás regresó. Su familia hizo la denuncia ante la Policía por temor a que hubiera sido víctima de un posible “ajuste de cuentas” ya que el muchacho formaba parte de un grupo de personas con antecedentes por homicidio, robos y narcotráfico.
Un día después a su desaparición, mientras le personal policial iniciaba la búsqueda, un llamado al 911 alertó sobre un posible crimen cometido en una casilla del mismo barrio, propiedad de la familia Chávez, enfrentada con el grupo de Miguel. Pero en una primera inspección en dicha vivienda, tan precaria que ni siquiera contaba con provisión de agua en su interior como el 7% de las casas particulares de la ciudad, los investigadores no hallaron rastros del joven buscado.
En tanto, el 31 de enero, Juan, un empleado municipal de 35 años, fue asesinado a puñaladas en una pelea entre familias vecinas ocurrida en un barrio lindero. El agresor fue identificado rápidamente por los allegados a la víctima que quisieron lincharlo, pero el sospechoso escapó aunque horas después se entregó a la Policía.
Tres días después, peritos policiales y de bomberos regresaron a la casa de los Chávez y esta vez descubrieron que un viejo Renault 12 tapaba el pozo ciego de una letrina ubicada en los fondos de la propiedad. Tras remover el vehículo y cavar en el agujero finalmente encontraron un cuerpo envuelto en una bolsa y maniatado. A simple vista, por el avanzado estado de descomposición, el cadáver no pudo ser identificado, pero en la morgue se constató luego que se trataba de Miguel, al tiempo que la autopsia también determinó que el joven había sido asesinado a balazos antes de ser arrojado a la tierra.
Ante el hallazgo del cadáver del joven, los investigadores detuvieron a las cinco personas que se encontraban en ese momento en la casilla, todos integrantes de la familia propietaria de la misma. Sin embargo, la principal hipótesis apuntaba a que no todos los responsables del crimen habían sido apresados, por lo que las diligencias continuaron.
Así, el 14 de febrero, “Maxi”, sindicado como uno de los autores materiales del homicidio de Miguel, fue detenido en otro de los barrios “altos”, donde la Policía secuestró un arma de fuego que fue sometida a distintos peritajes para determinar si se trataba de la empleada en el crimen.

***

Todavía era verano y el clima bondadoso permitía disfrutar de actividades al aire libre, como, por ejemplo, la doma de caballos. En un pequeño paraje ubicado unos 30 kilómetros al este de la ciudad, “Pato”, de 42 años y jefe de una comunidad de integrantes de los pueblos originarios, salía del evento junto a su hermano menor cuando ambos fueron atacados a puñaladas por un grupo de hombres aparentemente alcoholizados. La mayor de las víctimas murió en el lugar mientras que la otra quedó internada en grave estado en el hospital zonal. Y mientras la Policía y la Justicia aun buscan a los responsables del hecho, los familiares de los hermanos atacados rechazaron la pista de una “pelea de borrachos” y apuntaron a un ataque discriminatorio hacia su comunidad.
Pero la despedida de la estación más cálida del año guardaba otro capítulo violento, el cual ocurrió el 13 de marzo cuando Ricardo, de 59 años, fue encontrado asesinado a golpes, desnudo y con sus prendas de vestir entre sus piernas, en un pasaje cercano a una de las rutas de acceso a la ciudad. Por el crimen detuvieron a un sospechoso acusado de haber mantenido una discusión con la víctima pero al día siguiente fue liberado por falta de pruebas. Lo que quedó claro para los investigadores es que el móvil del homicidio no había sido el robo.
Con la llegada del otoño, no sólo el paisaje se oscureció, sino también las calles, donde la noche del 17 de abril, un adolescente de 16 años fue asesinado de dos balazos cuando iba en su moto a buscar a un amigo y varios desconocidos lo atacaron al detener su marcha en una esquina. El chico quedó tendido junto a su rodado y murió cuando era trasladado al hospital zonal. Descartado el robo, la investigación se orientó a una pelea por problemas personales.
Otro menor de edad, Isaac, de 15 años, murió el 20 de abril luego de haber recibido un puntazo en el corazón durante una pelea con un compañero de escuela a la salida del establecimiento educativo al que ambos concurrían. El hecho ocurrió en plena vía pública y como el agresor era inimputable por su edad, la Justicia sólo notificó de la causa a los padres de éste.
Apenas habían pasado 48 horas de este último crimen cuando hizo erupción un volcán emplazado en la cordillera y las cenizas volvieron a caer sobre la ciudad, como en 2011, aunque esta vez el fenómeno fue mucho menos intenso y las consecuencias resultaron leves. De todos modos, durante varios días, ésta fue la gran preocupación de la mayoría de la población.
Una vez disipadas las cenizas, el Gobierno provincial informó que en el primer trimestre de 2015 los robos habían descendido un 19% en comparación con el mismo período del año anterior. Sin embargo, la ciudad junto a la montaña resultó ser el distrito que menos variación tuvo: 2,5%.

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Parecía que el crimen de Miguel había sido totalmente esclarecido cuando la Policía, por orden de la Justicia, detuvo el 30 de mayo a un joven de 26 años, apodado “Alita", como el sindicado autor intelectual del homicidio. Lo apresaron en el mismo barrio donde se habían producido los hechos pero esta vez no secuestraron armas.
Por otro lado, el 3 de junio, "Mauri", de 19 años, fue asesinado de una puñalada en el tórax tras ser atacado en su casa ubicada en otros de los barrios populosos. La víctima falleció en el hospital zonal mientras que su ex pareja, de su misma edad y con quien tenía dos hijos, quedó detenida por el crimen.
Los días de junio siguieron tiñéndose de bordó cuando el 5 de ese mes Matías, de 30 años, fue a buscar a su novia y en momentos en que se hallaba sentado a bordo de su camioneta estacionada, un hombre rompió el vidrio de la ventanilla y sin mediar palabra le disparó, tras lo cual, escapó sin robar nada.
La víctima murió de un tiro en la zona intercostal, mientras que un sospechoso fue detenido horas después en su casa, donde el personal policial se incautó de la presunta arma homicida.
En lo que iba del año, todos los homicidios se habían cometido por cuestiones desvinculadas del robo hasta que el 12 de junio Eduardo, de 48 años, fue asaltado por tres delincuentes en la iglesia evangélica en la que trabajaba como cuidador. La maniobra fue advertida por un testigo que alertó a la Policía y cuando los efectivos arribaron al lugar hallaron a la víctima asesinada de un puntazo en el abdomen y golpes en la cabeza, y a los agresores que huían con un magro botín e intentaban esconderse en una escuela cercana, donde finalmente fueron detenidos.
Si bien el invierno comenzó el 21 de junio, la temporada turística de esta época se iba a inaugurar formalmente recién en julio, cuando las nevadas fuesen más intensas y se aproximase el receso escolar. Y para reforzar la seguridad de la ciudad para esas semanas, el gobierno provincial envió un total de 150 efectivos policiales.
Y mientras se aguardaba la llegada de la nieve y la presencia policial aumentaba, Horacio, de 44 años, decidió ir el 30 de junio al casino del shopping -no el clásico y reconocido salón de juegos ubicado en pleno centro comercial- junto a su mujer. Allí discutió con César, de 43, quien se retiró primero del establecimiento y aguardó al primero en la esquina. Cuando Horacio caminaba hacia su camioneta estacionada, César comenzó a golpearlo delante de su pareja.
Luego de la golpiza, el agresor huyó en su propio auto mientras que Horacio fue trasladado al hospital zonal donde murió justo antes de ser intervenido quirúrgicamente.
Por su parte, César fue identificado rápidamente por los testigos presenciales y las imágenes de las cámaras de seguridad del casino, y terminó siendo detenido horas después del hecho en su casa, donde había dejado auto estacionado.

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De esta manera, el primer semestre de 2015 junto a la montaña concluyó con un total de 10 homicidios dolosos consumados (lo que arrojó una tasa homicida cada 100 mil habitantes de 7,5 cuando en la Capital del país es de dos puntos menos) y, por otra parte, la segunda mitad del año comenzó con mucha nieve y una gran afluencia turística.

AA
Julio 2015

La Guerra en la ex Yugoslavia: Bosnia-Herzegovina - Parte IX


Vlasenica es un municipio del noreste de Bosnia donde el 21 de abril de 1992 quedó bajo el control de las fuerzas serbias que arrasaron distintas aldeas circundantes, causando la muerte de varios civiles, entre ellos, pobladores de Drum y Zaklopaca. A raíz de ello, muchos musulmanes y otros no serbios huyeron de la zona, y otros fueron detenidos y/o deportados. En junio del 92', las fuerzas serbias establecieron un campamento de detención en Sušica donde las mujeres y niños generalmente permanecían alojadas hasta ser trasladados por la fuerza a zonas musulmanas. Durante su detención, algunas mujeres fueron violadas, en ocasiones, delante de otros prisioneros. Se estima que entre fines de mayo y octubre de ese año, al menos 8.000 civiles no serbios fueron detenidos en Sušica. Además, unos 140 hombres fueron asesinados allí promediando septiembre.
En 1992, Habiba Hadžić tenía 49 años, estaba casada y era madre de dos hijos, Enis Hadžić, de 31 años, y Bernis Hadžić, de 29. En aquel entonces vivían en Vlasenica, un municipio con unos 34 mil habitantes, la mayoría musulmanes. Y en noviembre de 2003, esta mujer declaró en el juicio a Dragan Nikolić, comandante del campo de Sušica.1
La testigo contó que luego de que las fuerzas serbias tomaron el control, fue alojada en ese campo de detención durante dos meses junto su esposo e hijos y su cuñada. Las condiciones allí eran “terribles” y generalmente eran confinados en un hangar en grupo de entre 300 y 500 prisioneros.
Hadžić relató que fue testigo de la muerte de un detenido musulmán, Fadil Huremović y que la mujer de éste fue abusada sexualmente y que Nikolić les decía que él “tenía un control absoluto sobre ellos y que estaban a su merced. Les dijo que él era el Dios, el palo y la ley”.
“Durante mi estancia allí, Mevludin Hatinić y Durmo fueron golpeados; ambos murieron. Asim Zildzić fue golpeado y una vez cuando estábamos alineados para ir a los baños, lo vi en una camilla. Su ojo fue noqueado”, recordó.
La mujer, que dijo haber quedado discapacitada de uno de sus brazos por los golpes, agregó que los hombres que sobrevivieron a las palizas fueron dejados a morir en la “esquina de castigo”, dentro del hangar y a la vista de otros detenidos.
Hadžić declaró que cuando ella abandonó el campo, sus dos hijos permanecieron allí y que nunca los volvió a ver. “(...) No están vivos. Jenki (por Nikolić] lo sabe. Sólo deseo saber en qué fosa común fueron (colocados sus cuerpos) para que su madre pueda darles un entierro digno”, concluyó.

Zavidovići es un municipio del centro de Bosnia donde en julio de 1995, los combatientes musulmanes extranjeros o “muyahidines” del ejército bosnio lanzaron un ataque para presuntamente capturar a soldados serbios y llevarlos a la aldea de Livade. Los presos fueron alojados luego en el campamento Kamenica, diez kilómetros al sur de Zavidovići, donde luego fueron sometidos a palizas diarias, torturas y asesinados. En una ocasión, un preso serbio fue decapitado y todos los otros detenidos fueron obligados a besar la cabeza cortada. En septiembre del 95', en Kamenica una unidad muyahidín unidad mató a un anciano serbio y otros 52 soldados serbios.

Zenica es un municipio situado junto al río Bosna en Bosnia central y rodeado por colinas boscosas. Entre enero y junio de 1993, las fuerzas del EBM realizó una serie de fuertes ataques contra miembros del CDC en toda esta zona. El 26 de enero de ese año, combatientes musulmanes tomaron por asalto la aldea de Dusina, donde ejecutaron a un civil serbio y a seis soldados del CDC que previamente se habían rendido. Después de los conflictos armados, un gran número de bosniocroatas y serbobosnios fueron detenidos en la escuela de música de Zenica en condiciones de hacinamiento e insalubridad. En algunos casos, a los detenidos se les ordenó a cavar sus propias tumbas y fueron golpeados hasta la muerte por soldados musulmanes.

Zvornik es una ciudad bosnia ubicada en la frontera noreste con Serbia. El 8 de abril de 1992, policías y paramilitares serbios tomaron el control del municipio y, como resultado, cientos de civiles musulmanes bosnios huyeron, otros fueron detenidos y golpeados, torturados y/o asesinados. A principios del 92', más de 700 hombres musulmanes fueron presuntamente asesinados en la escuela técnica de Karakaj. Otra masacre ocurrió en junio del mismo año, cuando unos 190 detenidos fueron transportados al matadero de Gero en Karakaj y ejecutados por los guardias serbios. Entre 9 y 27 del mismo mes, más de 30 presos no serbios fueron asesinados en la casa de la cultura de Celopek, otros fueron golpeados y en una ocasión padres e hijos fueron obligados a abusar sexualmente de uno al otro en presencia de otros internos.
En julio del 95', más de mil hombres bosnios de Srebrenica y Potocari fueron trasladados a la granja colectiva en Pilica y otros centros de detención en el municipio de Zvornik, donde fueron torturados, abusados y asesinados.
En 1998, Dražen Erdemović, un soldado del ESB fue condenado a 5 años de prisión por haber matado a 70 de esas víctimas. Por su parte, Dragan Obrenović, comandante de de la Brigada de Infantería de Zvornik del ESB entre 1992 y 1996, fue detenido en 2001 y condenado en 2003 a 17 años de prisión por haber ayudado y apoyado la planificación, preparación y ejecución de las persecuciones y no prevenir ni sancionar a sus subordinados que cometieron crímenes de guerra.

AA
Agosto 2014