Para tener en cuenta - Parte II



Argentina 2011

Juventud 

En la Argentina viven aproximadamente 6,5 millones de jóvenes entre 15 a 29 años, de los cuáles, casi la mitad son económicamente activos. Mientras que hay 800 mil que no estudian, ni trabajan y tampoco buscan empleo. El 50% de ellos, son mujeres amas de casa y otro tanto integra en su mayoría un núcleo duro de marginalidad que está ausente de las políticas públicas.

 Entre 2007 y 2010, en plena vigencia de la Asignación Universal por Hijo, 1 de cada 10 adolescentes de entre 13 y 17 años no estaba escolarizado, y existen tasas de egreso en la enseñanza media cercanas al 50%, sin considerar aquellos que tienen niveles de repitencia.

Mujeres 
 Más de 260 mujeres murieron durante 2010 en manos de varones de su círculo íntimo y el presupuesto asignado al Consejo Nacional de las Mujeres es el 0,0029% del presupuesto nacional: 8 millones de pesos.

Trabajo
 Más del 7% de la población está desempleada. El 36% de los trabajadores no están registrados y la precarización laboral en términos amplios alcanza el 53%. La desocupación de los jóvenes alcanza el 18,9% y el ingreso juvenil es un 57% más bajo que el ingreso promedio del total.

Política social
 La pobreza afecta al 30% de la población y la indigencia al 13,5%. El 60% de las muertes de niños menores de un año ocurren por causas evitables; 6 de cada 20 niños, niñas y adolescentes no tienen derecho a la asignación universal por hijo a pesar de su universalidad; y el 43% de nuestros chicos son pobres.

Salud
 La tasa de mortalidad infantil se ubica alrededor del 12 por mil y la materna es del 4,4 por diez mil. En algunas provincias como Formosa se triplica la media nacional: 13,3 por diez mil. Y el embarazo adolescente ronda el 15% del total.

 El sistema público de salud en la Argentina cuenta con 1.500 hospitales, 6.000 unidades sanitarias y 70.000 camas de internación, unas 52.000 menos que al finalizar la gestión de Carrillo en 1954.

 El 45% de la población carece de cobertura formal y el sector público atiende el 90% de las emergencias y es responsable del 80% de la formación de los recursos humanos en el posgrado. De los 12.000 residentes, 10.000 se forman en el sector público.

 En la Argentina el gasto total en salud es del 9,6% del PBI. El sector público invierte sólo el 1,9% del PBI, las provincias y municipios 1,6%, y la Nación sólo el 0,33%.

Vivienda
 El déficit habitacional afecta a 3 millones de hogares, el 47% de los hogares no tiene cloacas, el 43,9% no tiene gas en red y el 16% no tiene agua corriente.

Fuente: Plataforma Política del Frente Amplio Progresista (FAP). 


Para tener en cuenta



Buenos Aires 2011

Seguridad 

 En la provincia de Buenos Aires, hasta de marzo de 2011, la población carcelaria era de 26.971 personas detenidas en 55 cárceles y 2.433 en más de 300 comisarías. El número total de 29.404 detenidos equivale aproximadamente al 50% de la población penal del país.

 Más del 70% de esas personas se encuentran en prisión preventiva, o sea, sin condena, lo que la propia Suprema Corte de Justicia considera una verdadera pena privativa de la libertad y, además, constituye una de las tasas más altas de América Latina.

 Solo el 3% de los delitos denunciados llegan a tener una sentencia firme.

 El promedio de edad de la población carcelaria es de 25 años y el 80% de los detenidos no finalizó la escuela primaria; mientras que solo el 20% de los que ingresan tiene un trabajo a tiempo completo.

 Más de medio millón de niños y jóvenes de entre 14 y 21 años no trabaja ni estudia; y tenemos la mayor tasa de deserción escolar de todo el país en el 23%, con un promedio de 14 años de edad en el abandono de la escuela.

 El robo de autos –delito en el que más personas mueren en homicidios- aumentó el 7,6% comparando el primer semestre de 2010 con igual período de 2011 y en el Conurbano ocurrieron el 54% de los hechos ocurridos en todo el país.

Trabajo
 Durante el primer trimestre de 2011, según datos el INDEC, en el Gran Buenos Aires el desempleo fue de 8,4% a nivel general y de 13,8% entre los jóvenes. 

Salud
 El Ministerio de Salud recibe 5.500 millones de pesos del presupuesto provincial, una cifra similar a la de la Capital Federal, y ese monto representa el 6,6% del gasto total estatal, cuando en 1994 era del 10%.

 El primer nivel de atención en la provincia está compuesto por 1.676 centros de salud, de los cuáles, 1.654 son municipales, al tiempo que el segundo nivel de atención dispone de 335 establecimientos que dependen de diferentes jurisdicciones: 27.566 camas totales distribuidas en 2.122 nacionales, 12.831 provinciales y 12.613 municipales.

 Los municipios ofrecen casi el 50% de las camas disponibles, atienden el 50% de los egresos por internaciones, mientras que el 77% de las consultas ambulatorias.

 Por su parte, el gasto nacional en salud muestra una participación municipal promedio del 15%, al tiempo que en Buenos Aires llega al 35%.

 Según datos del Ministerio de Salud, 44.384 agentes se desempeñan en establecimientos provinciales. De ellos, 24.012 están regidos por la Ley 10.430 (Escalafón general) y 12.787 por la 10.471 (Carrera Profesional).

 Se estima que alrededor de 25.000 profesionales trabajan en establecimientos municipales. En la provincia y los municipios trabajan 18.261 enfermeras de las cuáles 13.227 son auxiliares y 5.034 licenciadas en enfermería. 

Coparticipación
 Mientras que en el territorio de la provincia se recaudan el 41% de los recursos coparticipables, Buenos Aires sólo termina recibiendo en 19% de los mismos. 

Medio ambiente
 La Cuenca del Matanza Riachuelo es una de las principales fuentes de contaminación proviene de los efluentes industriales. Los registros estatales incluyen 4103 industrias; si se contemplan las “en negro”, la cifra asciende a no menos de 12.000.

 El Plan de Saneamiento presentado por el propio gobierno afirma que estas empresas son responsables de casi 2 millones de m3 diarios de descargas industriales.

 Las concentraciones de sustancias químicas en el agua de mercurio, zinc, plomo, cromo y contaminantes orgánicos, superan en 50 veces los máximos permitidos.

 Y sólo el 3 % de las industrias que contaminan tienen instalados procesos de depuración.

 El Plan también reconoce que existen 105 basurales clandestinos con 331.000 toneladas de residuos dispersos a lo largo de la Cuenca. En la mitad de ellos se detectaron residuos peligrosos y en el 70% se registra actividad de cirujeo.

 Por otro lado, el relleno sanitario del CEAMSE de González Catán, ya colapsado, sigue recibiendo 1.500 toneladas diarias de basura, a pesar de que la Provincia anunció su cierre en diciembre del 2007.

 La provincia de Buenos Aires es la más rica del país, siendo responsable del 35% del PBI argentino y habita en ella el 40% de la población del total nacional. A pesar de esto, también tiene el 40% de los habitantes más pobres de la Argentina. 

Fuente: Plataforma Política del Frente Amplio Progresista (FAP) Bonaerense, octubre 2011.

1958-1961 - Parte III*

* Basado en un texto de Julio Godio.

Las 62 Organizaciones pasaron de la confrontación a la negociación ya que, en parte, a través de negociaciones colectivas las organizaciones sindicales recuperaron en 1960 el nivel de salarios alcanzados en 1958. También fue determinante en ese proceso que la preocupación central de las corrientes sindicalistas fue lograr la normalización de la CGT y la aprobación de la Ley 14.455.

En octubre del 60´ se conformó “La Comisión de los 20”, compuesta por peronistas e independientes presionando con un paro general para reclamar la devolución de la CGT. Ante esa situación, Frondizi se reunió con este grupo y el diciembre devolvió el manejo de la central obrera.

Luego, en marzo de 1961, se firmó un acuerdo definitivo entre el gobierno y la Comisión de los 20 por el cuál la CGT quedó en manos del grupo sindical y éste, a su vez, se comprometió a convocar un Congreso Nacional para reformar los estatutos y elegir autoridades definitivas antes de fin de ese año.

De esta manera, el nuevo secretariado de la CGT pasó a estar conformado por Framini, Lohalaberry, Vandor y Rosendo García por las 62 Organizaciones; y Stafolani, Coronel, Ribas y Mucci por los independientes; en tanto que el MUCS quedó afuera.

La nueva dirección cegetista, logrando el objetivo de recuperar la organización, disminuyó el perfil de confrontación política con el gobierno y cesó de calificarlo de “agente de la oligarquía” para exigirle rectificaciones.

Por su parte, el desarrollismo necesitó forjar una alianza con dos corrientes sindicales, los peronistas y los independientes, para aumentar la productividad del trabajo en las industrias más dinámicas ya que consideraba que el sindicato no debía ser destruido sino fortalecido como institución autorreguladora de las condiciones de trabajo y remuneraciones dentro de un esquema de sindicatos “integrados” en el funcionamiento y crecimiento de las empresas.

A partir de esa idea, el gobierno pretendió sustituir el viejo bloque liberal-agrario por uno nacional-popular que retornase a las tradiciones estatal- industrialistas y proteccionistas del peronismo, pero subsumidas por la estrategia de modernización con participación de capitales y tecnologías extranjeras.

Pero el atraso cultural de los partidos, el elitismo frondizista y el corporativismo sindical hicieron difícil un acuerdo entre Gobierno y fuerzas sociales y políticas para establecer una amplia concertación social y política que diese base estable al intento modernizador del desarrollismo.

En un contexto socio-político de democracia, sin concertación social y política, las organizaciones comenzaron a funcionar legalmente y el eje de la acción sindical consistió en la participación y negociación. Así, “La Comisión de los 20” decidió que una delegación sindical formase parte de la delegación oficial que fue a la Conferencia de la OIT.

El esfuerzo sindical también consistió en garantizar la aplicación de la Ley de Asociaciones Profesionales que restablecía el rol y estructura de los sindicatos creados durante el peronismo, la personería gremial para una sola CGT, la personería gremial para un solo sindicato nacional por rama de actividad, la “cotización automática”. Este punto de la ley establecía que un trabajador aportaba al sindicato al comenzar su contrato, pudiéndose negar por escrito a la empresa. Esa negativa no le quitaba la cobertura del convenio colectivo, pero sí lo excluía del sistema de obras sociales administrado por el sindicato.

Estos cambios estimularon al sindicalismo peronista e independiente a acentuar el componente socio-laboral en la acción sindical. Pero este tipo de confrontación contuvo el peligro de estimular una corriente sindical interesada en confundirse con el desarrollismo y que se terminó llamando “integracionismo”.

La mayoría de las organizaciones sindicales afiliadas a la CGT rechazaron el intento “integracionista” en una actitud comprensible ya que si bien el Gobierno desarrollista se preocupó por la productividad, no avanzó a una auténtica participación de la central obrera en las decisiones macroeconómicas.

A mediados del 61´, el salario volvió a estancarse, aumentó el desempleo y el precio de los productos básicos, lo que derivó en un paro general en julio y dos huelgas generales en octubre y noviembre de ese año. Fueron medidas cortas, lo evidenció que los sindicatos buscaron una rápida negociación.

Y en este contexto de conflicto sindicato-gobierno, el emergente “integracionismo” se disolvió.

AA
Octubre 2011

1958-1961: Parte II*

* Basado en un texto de Julio Godio.

El movimiento sindical se mostró en 1959 expectante por los aumentos de los salarios pero, a la vez, tensionado por el aumento del costo de vida y en conflicto por las propuestas de Frondizi de privatizar las empresas estatales fundadas durante el peronismo. El 17 de enero de ese año, un tanque Sherman derribó las puertas del Frigorífico Nacional Lisandro Latorre reprimiendo a 7.000 trabajadores que ocuparon el lugar para impedir su privatización. Para apoyar la resistencia, las 62 Organizaciones convocaron a una huelga general que abarcó Avellaneda, Dock Sud, Berisso y Mataderos. Meses después se desarrolló una huelga nacional metalúrgica, un paro general de transporte en Rosario y huelgas ferroviarias que fueron reprimidas por los militares.

 Parecía que Frondizi había iniciado un camino diferente del planteado en el programa desarrollista/industrialista presentado al electorado. Pero en realidad, el camino elegido correspondía con los postulados subyacentes en la teoría desarrollista que lo conduciría a implementar acuerdos con el FMI, devaluación de la moneda, restricciones en el gasto y estímulo a las empresas privadas. Pero como no contó con un respaldo social, estas medidas resultaron impracticables por lo que el gobierno frondizista cayó en un rápido aislamiento político.

 En ese contexto, las 62 avanzaron exigiendo el establecimiento de la legislación peronista tutelar de las organizaciones sindicales y la devolución de la CGT. Así en el 59´ se sancionó la Ley 14.455 de Asociaciones Profesionales que abrió el camino para la normalización de la CGT y a partir de ella, el Gobierno inició negociaciones con las 62 para lograr acuerdos duraderos. Pero esto no era fácil ya que las 62 ya no eran un grupo de sindicalistas conspiradores, sino una coordinadora de los sindicatos.

 A fines de ese año, Augusto Vandor asumió como secretario General de la UOM y la elite sindical peronista comenzó a acentuar la relación entre acción sindical y acción política. Ya no se trataba solamente de lograr el “retorno de Perón” sino de forjar un movimiento sindical socio-político capaz de promover la reorganización del Partido Peronista (PP) y forjar alianzas civiles y militares para reconquistar el poder “para Perón”.

 Esta relación entre sindicalismo y política originó cambios en las propias organizaciones obreras, al exigir la instalación de mecanismos de comunicación fluidos entre direcciones y bases, lo cual condujo a priorizar y fortalecer el rol de las comisiones internas y cuerpos de delegados en las empresas. Estos cambios generaron una nueva representatividad sindical y legitimaron a los nuevos dirigentes sindicales peronistas.

 En ese contexto, la resistencia peronista dio “un giro a la izquierda” impulsado por el Comando de Reorganización partidaria dirigido por John Cooke, contando con el apoyo social de los sindicatos y la juventud peronista.

 Las 62, como parte de sumar fuerzas hacia la izquierda pero sin involucrarse directamente, promovieron en agosto de 1959 la formación del Movimiento Obrero Unificado (MOU) que agrupaba a peronistas, el MUCS e independientes. Además de Vandor, sus figuras destacadas fueron Amado Olmos, de sanidad; y Roberto García, del caucho.

 El MOU aprobó una “Declaración de Propósitos”, cuyos aspectos principale fueron la libre discusión de los convenios colectivos, el control de precios, la estabilidad en el empleo, la paralización inmediata de suspensiones y despidos, el cese del plan de desnacionalización, la solución al conflicto del frigorífico nacional, la devolución de los sindicatos a los trabajadores, la normalización de la CGT, la reforma agraria para entregar las tierras a quienes trabajan, y el levantamiento del Estado de Sitio.

1958-1961: Triunfo del acuerdo UCRI-Perón y los sindicatos recuperan la CGT*

* Basado en un texto de Julio Godio

En enero de 1958 se firmó el pacto Perón-Frondizi y en las elecciones de febrero de es año el peronismo apoyó a la UCRI, al tiempo que ésta se comprometió a legalizar al peronismo, entregar la CGT a los sindicatos y terminar con las persecuciones a los dirigentes políticos y sindicales de esa fuerza política.

 La UCRI no estuvo acompañada sólo por el peronismo sino también por el Partido Comunista y otras fuerzas de izquierda, y su triunfo significó una doble derrota para la Revolución Libertadora ya que, por un lado, puso en marcha un plan económico desarrollista-industrialista que fue la antítesis de los distintos programas de estabilización y crecimiento por exportaciones tradicionales aplicados durante el gobierno provisional y, por el otro, finalmente reconoció la legitimidad del peronismo y la apertura hacia el levantamiento de su proscripción.

 Para el peronismo, el triunfo de la UCRI y la perspectiva de recuperar la legalidad, significó el fin de la etapa de resistencia e intentos insurrecciónales, y para el sindicalismo afín se abrió la posibilidad de recuperar la CGT.

 De todos modos, el nuevo Gobierno era consciente de que su poder se basaba en una alianza circunstancial con el peronismo, que las FF.AA. estaban en su contra por el programa desarrollista-industrialista y con el acuerdo con Perón, y que tenía como enemigo a la UCRP.

 Para el presidente Frondizi, los primeros cien días fueron decisivos para emprender su plan económico, por lo que entre mayo y agosto del 58´ se lanzó a establecer alianzas con el peronismo, los sindicatos, la Iglesia y establecer una cooperación con los EE.UU.

 En ese marco, sus medidas fueron aumentar los salarios, la sanción de la Ley de Amnistía, la derogación de los decretos que imponían restricciones a la actividad político-sindical, el anuncio de una política petrolera basada en el autoabastecimiento con inversiones extranjeras en capital y tecnología, y el posicionamiento favorable a la libertad de enseñanza.

 La Ley de Amnistía y el levantamiento de prohibiciones al peronismo tuvieron efecto limitado ya que algunos jueces no la extendieron a políticos peronistas y no alcanzaron a Perón.

 Mientras que a través de su obra “Petróleo y Política” defendió la nacionalización de los yacimientos y el monopolio en la exploración, explotación y comercialización de los hidrocarburos. La idea fue lograr el crecimiento a base de sectores claves de la economía como energía, químicos, siderurgia, petroquímicos, trasporte, industria automotriz, etc.

 Pero esta política económica desarrollista generó la oposición frontal de la UCRP, la izquierda socialista y comunista, y el inicio de discrepancias dentro de la misma UCRI.

 En cuanto a la libertad de enseñanza, Frondizi anunció el objetivo de reglamentar el artículo 28 de la Constitución Nacional limitando el “monopolio oficial en materia de enseñanza”. Esto fue una concesión a la Iglesia Católica, por lo que la reacción estudiantil en contra fue masiva.

 Esa manifestación opositora fue liderada por la FUBA, que por entonces estaba controlada por una alianza entre la juventud de la UCRI y la Federación Juvenil Comunista, “La Fede”.

 Finalmente, estas medidas tomadas por Frondizi fueron una especie de “boomerang” para el presidente ya que la UCRP, el PC, el PS y el peronismo se opusieron a la política petrolera y un amplio bloque liberal-izquierda a la educativa.

1957: Parte II*

* Basado en un texto de Julio Godio.

 
Mientras tanto, en el movimiento sindical fracasaron los intentos del gobierno y de los partidos no peronistas de crear una fuerza antiperonista pese a la intervención de la CGT y sindicatos afiliados, al tratamiento preferencial a los gremios controlados por sindicalistas “democráticos”, y la operación directa del Estado en los conflictos obrero-patronales.

 De esta manera, la columna vertebral del movimiento obrero seguía intacta y esto se debió, en parte, al despliegue entre 1955 y 1957 de acciones reivindicativas contra los congelamientos salariales que se desarrollaron en los niveles de empresa y rama de actividad.

 Estas acciones reivindicativas permitieron reorganizar a los sindicatos y desarrollar una nueva forma de cooperación basada en acciones intersindicales entre peronistas y comunistas que llevaron a conformar una dirección sindical paralela a la CGT intervenida.

 Otra razón de consolidación de esa columna vertebral obrera fue la constitución en septiembre de 1957 de las 62 Organizaciones que se transformó en el núcleo de dirección política del sindicalismo peronista y permitió cohesionar se movimiento en todo el país.

 Sin embargo, el cuadro político de dirigencias sindicales no era homogéneo. A principios del 57´, existían los gremios democráticos, antiperonistas y vinculados al Gobierno; los democráticos independientes que criticaban al gobierno e iban acercándose a la oposición peronista-comunista; y los sindicatos no normalizados o intervenidos.

 Además, sobre la base peronista, comunista e independiente se creó la Comisión Coordinadora Intersindical de Gremios Normalizados (IS) que jugó un papel activo en apoyo a huelgas sectoriales ferroviarias y de municipales de ese año.

 De hecho, en junio se convocó a un paro nacional de una hora, el primero luego del golpe militar del 55´. Y si bien fue terminó siendo una medida de fuerza parcial, demostró el importante grado de recuperación de los sindicatos.

 Luego, el 12 de julio hubo una huelga general de 24 horas que si fue exitosa.

 En ese marco, el Congreso Normalizador de la CGT realizado en mayo resultó un fracaso para el Gobierno ya que a partir de esa convocatoria surgieron las 62 Organizaciones peronistas, los 32 Gremios Democráticos y las 19 Organizaciones comunistas e independientes. Aunque este último se disolvió a fines de año y luego se transformó en el Movimiento de Unidad y Coordinación Sindical (MUCS) de orientación comunista.

 Las 62 Organizaciones demostraron que el sindicalismo peronista había recuperado su capacidad de hacer política y articuló un discurso sobre la base de un programa de cinco puntos:

1. Libertad de los detenidos gremiales y levantamiento del estado de sitio
2. Derogación del decreto reglamentario de huelga
3. Derogación del decreto de congelación de salarios
4. Aumentos de emergencia
5. Reanudación del Congreso de la CGT.

Sobre la base de estos puntos las 62 y 19 Organizaciones realizaron dos paros generales, uno de 24 y otro de 48, entre septiembre y octubre del 57´, en tanto que el “sector político” del peronismo permaneció pasivo y disperso.

AA
Septiembre 2011

1957: La resistencia sindical es política y partidaria - Parte I*

* Basado en un texto de Julio Godio.

En 1957 era difícil para el bloque militar-civil en el poder desarticular política e ideológicamente al peronismo ya que no alcanzaba con proscribirlo o intervenir la CGT para desalojar al Movimiento de la sociedad civil. Se lo podía desalojar temporalmente de la sociedad política pero resultaba imposible desarraigarlo culturalmente de la conciencia obrera y popular, ya que los trabajadores rechazaban todas las demás ideologías como el liberalismo, el socialismo y el comunismo, a las consideraba ajenas y opuestas a sus intereses, por lo que sólo se reconocían a sí mismos como peronistas.

 Dentro de los partidos políticos que daban sustento al Gobierno Provisional se plantearan dos posturas: una, la de reeditar una especie de Unión Democrática contra el peronismo, o la opuesta, la de intentar formar un bloque político liderado por Arturo Frondizi, presidente del Comité Nacional de la UCR, e incorporando subordinadamente al peronismo. 

 El frondizismo comenzó a jugar un papel de eje de la oposición al régimen de la Revolución Libertadora y planteo la necesidad de formar un frente "Nacional-Popular" que representara a la clase obrera, la pequeña burguesía, chacareros y al empresariado nacional, bloque cuyo enemigo era la oligarquía liberal. Esta estrategia de acercamiento veloz al peronismo incluyó la defensa del sindicalismo peronista.

 Pero esta postura no tardó en causar el enojo tanto del partido radical como del Gobierno, lo que produjo la división entre la UCRP (del Pueblo), una alianza entre liberales conservadores moderados liderada por Ricardo Balbín.; y la UCRI (Intransigente), liderada por Frondizi.

 La división de la UCR hizo inviable la realización de la asamblea Constituyente convocada para ese año por el boicot de los intransigentes que protestaron por la ausencia del prescripto peronismo.

 Así, durante 1957 se agravó la dicotomía entre democracia y pueblo, ya que, por un lado, el refuerzo por introducir reformas políticas liberales y democráticas quedaba restringido a los partidos y fuerzas sociales que sustentaban al Gobierno, mientras que las reivindicaciones sociolaborales concretas eran asumidas por el peronismo.

 El país político no sólo continuó dividido entre peronismo/antiperonismo, sino que le sumó la alianza en gestación entre la UCRI y el Movimiento que dio a esa contradicción la forma de oposición entre “liberalismo oligárquico” vs. “nacionalismo popular”.

 De esta manera, resultó imposible realizar las elecciones en un ambiente de tranquilidad social y aplicar una política económica de estabilización de los ingresos de la población, por lo que los iniciales objetivos de reestructurar la economía dejaron lugar a medidas de emergencia para evitar el deterioro de la situación social.