Los policías estaban bajo mucha presión y cualquier pista servía para calmar un poco los ánimos o, exacerbarlos aún más. A quince días de la desaparición de los Pumba, un móvil de la seccional de Marrón, partido cercano al de Piedrabuena, recorría una zona de descampados cuando los dos efectivos que iban a bordo advirtieron la presencia de un Chevrolet Corsa totalmente incinerado al costado de un camino vecinal de tierra.
Inmediatamente, los policías avisaron del hallazgo a sus superiores que sospecharon que podía llegar a tratarse del auto de la familia buscada. Ante esa situación, decenas de uniformados fueron hasta el lugar donde se encontraba el vehículo y comenzar a investigar si, efectivamente, se trataba del Corsa que conducía Federico.
Los peritos analizaron toda la escena y determinaron que no tenía chapa patente ni número de motor y que, además, la numeración de la carrocería había sido parcialmente borrada. Por eso, la identificación in situ y de visu fue imposible, así que se llevaron muestras del auto para analizarlas en sus laboratorios.
Horas después del hallazgo, los expertos confirmaron que el auto era color rojo, no gris, al tiempo que los detectives se entrevistaron con los vecinos del barrio del lugar donde se encontró el vehículo y que confirmaron que el mismo estaba allí desde hacía por lo menos 20 días, lo que hacía imposible que fuera el de los Pumba.
17-14
Decenas de policías, con el apoyo de buzos tácticos, buscaron el 1 de diciembre a los Pumba en el cauce y márgenes de los ríos cercanos a Nobleza. Fue un operativo desplegado a lo largo y a lo ancho de 10 kilómetros y monitoreado desde el aire por un helicóptero de la fuerza.
Los bomberos voluntarios que cooperaron con la policía navegaron las aguas con gomones y semirrígidos y utilizaron largos gancho de hierro para rastrillar el fondo pedregoso.
Mientras que a los costados del cauce, los efectivos vestidos de azul caminaron entre por taperas abandonadas y montes de tupida arboleda y arbustos, que no pueden ser observados desde el aire.
Los policías se centraron, además, en los tramos del cauce justo debajo de los puentes de las dos rutas que cruzan el río, pero tampoco hubo resultados positivos.
Todo este megaoperativo fue seguido de muy cerca por los periodistas que no podían apartar su curiosidad de los vaivenes de una investigación incierta y una búsqueda frustrante.
Los bomberos voluntarios que cooperaron con la policía navegaron las aguas con gomones y semirrígidos y utilizaron largos gancho de hierro para rastrillar el fondo pedregoso.
Mientras que a los costados del cauce, los efectivos vestidos de azul caminaron entre por taperas abandonadas y montes de tupida arboleda y arbustos, que no pueden ser observados desde el aire.
Los policías se centraron, además, en los tramos del cauce justo debajo de los puentes de las dos rutas que cruzan el río, pero tampoco hubo resultados positivos.
Todo este megaoperativo fue seguido de muy cerca por los periodistas que no podían apartar su curiosidad de los vaivenes de una investigación incierta y una búsqueda frustrante.
17 - 13
La presión de los periodistas que habían interrumpido la tranquilidad de Nobleza fue tan fuerte que la fiscal Magoo dio el 30 de noviembre una conferencia de prensa en su oficina.
La funcionaria judicial dijo que seguían dos principales hipótesis: una, que apuntaba a la desaparición involuntaria de los Pumba a raíz de un delito, aunque admitió que no había indicios de secuestro extorsivo ni robo. La otra pista, en cambio, era la de la desaparición voluntaria, por lo que investigaba algún conflicto familiar.
“No podemos aventurar nada”, expresó al fiscal, al tiempo que decenas de policías volvieron a inspeccionar la casa de los Pumba en Piedrabuena.
La funcionaria judicial dijo que seguían dos principales hipótesis: una, que apuntaba a la desaparición involuntaria de los Pumba a raíz de un delito, aunque admitió que no había indicios de secuestro extorsivo ni robo. La otra pista, en cambio, era la de la desaparición voluntaria, por lo que investigaba algún conflicto familiar.
“No podemos aventurar nada”, expresó al fiscal, al tiempo que decenas de policías volvieron a inspeccionar la casa de los Pumba en Piedrabuena.
17 - 12
Un gabinete psicológico de la policía comenzó el 29 de noviembre a entrevistarse con los familiares más cercanos de los Pumba, no sólo para dar contención sino para buscar algún dato que sea de relevancia para la investigación. Mientras eso ocurría, la señora Roberts arriesgó ante los periodistas que hacía guardia todos los días en la puerta de su casa: "Para mí, mi hija está secuestrada y no la dejan comunicarse con nosotros".
Pero los investigadores seguían sus otras pistas mediante nuevos rastrillajes en distintas zonas rurales de Nobleza y de ciudades aledañas y evacuación de citas aportadas por testigos y casi todas resultaban inservibles, como el caso de Azul Hejo.
Esta mujer era la presidenta de la Sociedad Protectora de Animales de Los Bañados, un pueblo ubicado en el extremo opuesto al de Nobleza dentro de la provincia, y se comunicó con los detectives para denunciar que ella había recibido el perro de la familia desaparecida.
De acuerdo a la versión de Azul, días antes los propios Pumba se habían acercado al refugio de la sociedad y entregado en mano el can para que lo cuidara. Luego de aquella misteriosa aparición, la familia, siempre según esta mujer, continuó viaje.
“Ellos vinieron como cualquier persona y me dijeron: ´Te dejamos un perrito´. Les pregunté de dónde lo habían sacado y me dijeron que en la ruta”, recordó la protectora de animales y continuó: “Entonces les pregunté de dónde venían y me dijeron de Piedrabuena.
Si bien a la mujer le llamó la atención que aquellos visitantes siendo de Piedrabuena sabían donde quedaba la sociedad de Los Bañados, aseguró a los pesquisas que las cuatro personas eran las buscadas porque los reconoció por las imágenes de ellas que había visto en la televisión y que también se movilizaban en un Corsa gris.
Ante esa situación, los pesquisas se trasladaron hasta Los bañados y se entrevistaron con Hejo y hasta vieron el perro. Pero tanto la Policía como la Justicia establecieron que el can era de otra raza.
Pero los investigadores seguían sus otras pistas mediante nuevos rastrillajes en distintas zonas rurales de Nobleza y de ciudades aledañas y evacuación de citas aportadas por testigos y casi todas resultaban inservibles, como el caso de Azul Hejo.
Esta mujer era la presidenta de la Sociedad Protectora de Animales de Los Bañados, un pueblo ubicado en el extremo opuesto al de Nobleza dentro de la provincia, y se comunicó con los detectives para denunciar que ella había recibido el perro de la familia desaparecida.
De acuerdo a la versión de Azul, días antes los propios Pumba se habían acercado al refugio de la sociedad y entregado en mano el can para que lo cuidara. Luego de aquella misteriosa aparición, la familia, siempre según esta mujer, continuó viaje.
“Ellos vinieron como cualquier persona y me dijeron: ´Te dejamos un perrito´. Les pregunté de dónde lo habían sacado y me dijeron que en la ruta”, recordó la protectora de animales y continuó: “Entonces les pregunté de dónde venían y me dijeron de Piedrabuena.
Si bien a la mujer le llamó la atención que aquellos visitantes siendo de Piedrabuena sabían donde quedaba la sociedad de Los Bañados, aseguró a los pesquisas que las cuatro personas eran las buscadas porque los reconoció por las imágenes de ellas que había visto en la televisión y que también se movilizaban en un Corsa gris.
Ante esa situación, los pesquisas se trasladaron hasta Los bañados y se entrevistaron con Hejo y hasta vieron el perro. Pero tanto la Policía como la Justicia establecieron que el can era de otra raza.
17 - 11
11- Desconcertados. Los investigadores policiales y judiciales del caso Pumba volvieron el 28 de noviembre a la casa de la familia desaparecida, ubicada en Piedrabuena, para reconstruir el recorrido que supuestamente Federico inició en su auto, junto a su esposa y dos hijos, once días antes cuando partió rumbo a Nobleza, donde nunca llegó.
Los primeros 120 kilómetros del viaje imaginario no representaban un problema porque todos sabían y había pruebas en la causas, de que los Pumba llegaron al primer peaje de la ruta 7 donde quedaron captados por las cámaras de seguridad.
Tampoco un segundo pequeño tramo por esa misma ruta, hasta el segundo peaje, donde los cuatro miembros de la familia también fueron grabados en video cuando se movilizaban en su Corsa gris.
El punto era que había hecho el conductor desde entonces. Su familia aseguraron a los pesquisas que Federico, después de la 7, tomaba la ruta 31 hasta Salpica y la 32 hasta Nobleza.
Por ese tramo cruzan tres ríos, por eso la familia fue buscada en esos cauces aunque no se hallaron rastros.
Para la fiscal Magoo era difícil también que la familia hubiera sido víctima de un robo seguido de muerte porque no hay rastros, ni denuncias, ni testigos. Lo mismo un secuestro porque ya tendrían que haber pedido un rescate.
Por su parte, el subsecretario Starky, quien aseguró que aún esperaban encontrarlos con vida, lo que alimentaba la hipótesis de la policía respecto de una desaparición voluntaria.
Al recorrer la ruta 7, los pesquisas se entrevistaron con los supervisores del peaje que manifestaron que si a los Pumba les pasó algo en ese camino tan transitado, de seguro que alguien ya hubiera avisado.
En cambio, los mismo expertos en esos caminos explicaron que, en cambio, las rutas 31 y 32 sin son las más desoladas de la zona, por lo que allí si pudo no haber habido testigos.
En tanto, el caso ya cautivaba la atención de todos, incluso, la del gobernador de la provincia, David Onehand, quien dijo en una conferencia de prensa: “Confío y tengo la esperanza de que aparezcan. Estamos trabajando en eso".
Los primeros 120 kilómetros del viaje imaginario no representaban un problema porque todos sabían y había pruebas en la causas, de que los Pumba llegaron al primer peaje de la ruta 7 donde quedaron captados por las cámaras de seguridad.
Tampoco un segundo pequeño tramo por esa misma ruta, hasta el segundo peaje, donde los cuatro miembros de la familia también fueron grabados en video cuando se movilizaban en su Corsa gris.
El punto era que había hecho el conductor desde entonces. Su familia aseguraron a los pesquisas que Federico, después de la 7, tomaba la ruta 31 hasta Salpica y la 32 hasta Nobleza.
Por ese tramo cruzan tres ríos, por eso la familia fue buscada en esos cauces aunque no se hallaron rastros.
Para la fiscal Magoo era difícil también que la familia hubiera sido víctima de un robo seguido de muerte porque no hay rastros, ni denuncias, ni testigos. Lo mismo un secuestro porque ya tendrían que haber pedido un rescate.
Por su parte, el subsecretario Starky, quien aseguró que aún esperaban encontrarlos con vida, lo que alimentaba la hipótesis de la policía respecto de una desaparición voluntaria.
Al recorrer la ruta 7, los pesquisas se entrevistaron con los supervisores del peaje que manifestaron que si a los Pumba les pasó algo en ese camino tan transitado, de seguro que alguien ya hubiera avisado.
En cambio, los mismo expertos en esos caminos explicaron que, en cambio, las rutas 31 y 32 sin son las más desoladas de la zona, por lo que allí si pudo no haber habido testigos.
En tanto, el caso ya cautivaba la atención de todos, incluso, la del gobernador de la provincia, David Onehand, quien dijo en una conferencia de prensa: “Confío y tengo la esperanza de que aparezcan. Estamos trabajando en eso".
17 - 10
La señora Roberts ya empezaba a desvariar, un poco por la falta de respuestas en la búsqueda de su hija y sus nietos, otro por los años ya vividos. Después de recurrir inútilmente a los pesquisas, incluso se reunió con Starky, la mujer se volcó definitivamente a los medios para encontrar alguna vía de escape.
El 27 de noviembre, la mujer dio una extensa conferencia de prensa en la que dio algunos detalles sobre la vida matrimonial de su hija:
- Estaban en terapia de pareja.
- Hubo episodios de violencia verbal pero no física.
- Ella le respondía a él.
- A él le resultaba una mochila pesada el hijo que ella había tenido en su anterior matrimonio.
Por su parte, Don Omar salió a defenderse públicamente luego de las versiones surgidas a partir del allanamiento del día anterior en su hacienda. “Yo no tengo nada que ocultar. Que me investiguen. Total, yo sé muy bien el allanamiento fue consecuencia de gente inescrupulosa que quiere desviar la investigación", afirmó en declaraciones radiales.
A diferencia de Roberts, quien reiteró que pensaba que se trataba de una desaparición involuntaria, Don Omar no esbozó ninguna hipótesis sobre el hecho y dijo que no perdía la fe y estaba sostenido por Dios.
El 27 de noviembre, la mujer dio una extensa conferencia de prensa en la que dio algunos detalles sobre la vida matrimonial de su hija:
- Estaban en terapia de pareja.
- Hubo episodios de violencia verbal pero no física.
- Ella le respondía a él.
- A él le resultaba una mochila pesada el hijo que ella había tenido en su anterior matrimonio.
Por su parte, Don Omar salió a defenderse públicamente luego de las versiones surgidas a partir del allanamiento del día anterior en su hacienda. “Yo no tengo nada que ocultar. Que me investiguen. Total, yo sé muy bien el allanamiento fue consecuencia de gente inescrupulosa que quiere desviar la investigación", afirmó en declaraciones radiales.
A diferencia de Roberts, quien reiteró que pensaba que se trataba de una desaparición involuntaria, Don Omar no esbozó ninguna hipótesis sobre el hecho y dijo que no perdía la fe y estaba sostenido por Dios.
17 - 9
El 26 de noviembre los investigadores policiales y judiciales seguían sin ninguna pista firme sobre el paradero del matrimonio Pumba y sus dos pequeños hijos pero las líneas telefónicas estaban todas abiertas para los llamados de aquellas personas que decían tener información de interés para la causa.
- Central de emergencias 911- atendió una operado desde su pequeño cubículo.
- Los Pumba están en un campo de La Aguada que pertenecía al abuelo de Federico y donde ahora vive el padre- dijo una voz masculina anónima y luego cortó inmediatamente.
Los pesquisas ya tenía bajo la lupa a Don Omar Pumba, quien nunca había mantenido uan buena relación con la familia Roberts ni con la Villagrán. Por eso, a partir de ese llamado al 911, unos 30 policías encabezados por el comisario Dodó y la fiscal Magoo se dirigieron rápidamente a ese campo.
Detrás de los pesquisas corrieron los periodistas que ya desde hacía días estaban apostado en Nobleza, muy cercano a La Aguada. El allanamiento comenzó a primera hora de la mañana y bajo un fuerte hermetismo. Cerca del mediodía, el comisario de Nobleza salió a enfrentar a la prensa aunque se limitó a confirmar que se trataba de un predio de la familia Pumba y que ahora estaba arrendado.
“Se trabaja en forma conjunta con la policía de Investigaciones y seguiremos con las tareas en el ámbito de toda Nobleza”, aseguró el jefe policial.
Luego de aquella pequeña e improvisada conferencia de prensa, Dodó volvió a entrar al campo allanado y los rastrillajes continuaron hasta que no hubo más luz natural. Y los resultados fueron, una vez más, negativos: ni un solo rastros de los desaparecidos.
- Central de emergencias 911- atendió una operado desde su pequeño cubículo.
- Los Pumba están en un campo de La Aguada que pertenecía al abuelo de Federico y donde ahora vive el padre- dijo una voz masculina anónima y luego cortó inmediatamente.
Los pesquisas ya tenía bajo la lupa a Don Omar Pumba, quien nunca había mantenido uan buena relación con la familia Roberts ni con la Villagrán. Por eso, a partir de ese llamado al 911, unos 30 policías encabezados por el comisario Dodó y la fiscal Magoo se dirigieron rápidamente a ese campo.
Detrás de los pesquisas corrieron los periodistas que ya desde hacía días estaban apostado en Nobleza, muy cercano a La Aguada. El allanamiento comenzó a primera hora de la mañana y bajo un fuerte hermetismo. Cerca del mediodía, el comisario de Nobleza salió a enfrentar a la prensa aunque se limitó a confirmar que se trataba de un predio de la familia Pumba y que ahora estaba arrendado.
“Se trabaja en forma conjunta con la policía de Investigaciones y seguiremos con las tareas en el ámbito de toda Nobleza”, aseguró el jefe policial.
Luego de aquella pequeña e improvisada conferencia de prensa, Dodó volvió a entrar al campo allanado y los rastrillajes continuaron hasta que no hubo más luz natural. Y los resultados fueron, una vez más, negativos: ni un solo rastros de los desaparecidos.
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